Más yeísmo, menos lunfardo: así cambió el habla porteña en las últimas décadas

Hace algunas semanas, dos particulares videos circularon de forma viral por Twitter y TikTok. Uno de ellos, que se reprodujo 1.600.000 veces y juntó 24.500 me gustas, muestra un móvil de televisión de la década de los 90 en el que una cronista entrevista a distintos jóvenes porteños sobre el horario de cierre de los boliches de aquella época. En el otro, que fue likeado por 38.000 personas, un joven le entrega un regalo a su abuela, quien le agradece efusivamente.

El punto en común entre ambos videos, a pesar de representar épocas distintas y no parecer tener mucho en común, fue la respuesta casi unánime de la gente. “¡Cómo cambió el acento!”, fue la reacción de la mayoría ante los contenidos, disparando preguntas y generando debates: ¿Por qué llamaron tanto la atención? ¿El habla porteño actual es diferente al de décadas pasadas? ¿De qué forma han cambiando los modos de hablar de los porteños?

“Hay un dejo de un acento más antiguo porteño que ahí todavía se puede percibir y ahora ya murió casi”, dijo uno de los usuarios que compartió el video de los jóvenes de los 90. “Hay una acentuación exagerada de las palabras graves”; “hablan más cantado que ahora”, le respondieron otros usuarios de la red social. Algunos, incluso, compararon el modo de hablar de las personas con el del cantante Gustavo Cerati, con el de los actores de la serie Chiquititas, con el del locutor del spot de “Luchemos por la vida”, y con el que usan los extranjeros cuando imitan a los argentinos e incluso con el que se escuchaba en las películas de Olmedo y Porcel.

Por su parte, del video del nieto con su abuela, los usuarios remarcaron el contraste entre la forma del habla de cada uno. “Tiene la voz parecida a Tita Merello”, comentó un usuario de TikTok sobre la mujer.

Si bien no existen estudios sobre el tema, especialistas en lingüística consultados por LA NACIÓN coincidieron en que, por un lado, retrocedió el uso del lunfardo y se atenuó la influencia italiana en el habla porteña, pero además se reforzó el yeísmo –fenómeno fonético de la lengua española que consiste en pronunciar el sonido de la ll en lugar del de la y consonántica– y creció la incorporación de palabras en inglés debido a la omnipresencia de las redes sociales y las nuevas tecnologías.

La hipótesis más probable es que se haya perdido el lunfardo y que la enorme influencia que tuvo el italiano sobre el español rioplatense, traída por la inmigración, se haya atenuado durante las últimas décadas como consecuencia de la menor cantidad de población bilingüe. A su vez, los expertos coincidieron en que la globalización, la tecnología y el surgimiento de nuevos géneros musicales generan influencias novedosas tanto en el acento porteño como en otros acentos del español.

“En los dos videos se nota la influencia del italiano en el tono y en los alargamientos. En el italiano las sílabas acentuadas son súper largas. Se nota en el primer video, por ejemplo, cuando una de las chicas dice la palabra calle. En la señora mayor, hay una combinación de la tonada italiana con la lunfarda, la influencia del mundo del tango, mientras que el nieto tiene un yeísmo impresionante”, analizó Laura Colantoni, doctora en Lenguas especializada en cambio fonético y docente en la Universidad de Toronto.

Según Colantoni, se sabe que la entonación cambió, pero hay muy pocos estudios de lengua oral que puedan realmente afirmarlo ya que la mayoría de los estudios se han concentrado en otros aspectos de la lingüística. “Lo que si está documentado es la influencia del italiano en la entonación del español rioplatense, que se puede ver en los acentos en el tono que suben de forma más pronunciada hacia el final de la oración y en el inicio y final de las preguntas, y el cambio en la forma de pronunciarla, más sonora”, dijo.

Por su parte, Santiago Kalinowski, lingüista y lexicógrafo, dijo que el gran problema para estudiar el acento porteño es el acceso metodológico a la muestra. “Es muy difícil caracterizar la entonación porque no tenemos una muestra adecuada, es muy reducida y difícil de aislar. Las películas o la televisión no representan la pronunciación de la población en general porque había allí había una búsqueda de estilizar el habla, era un modo artificial de hablar. Por ejemplo, era inaceptable usar coloquialismos o el tuteo”, dijo.

Sin embargo, planteó, esto cambió a partir de los años 90, con la irrupción de figuras como Marcelo Tinelli y Mario Pergolini que habilitaron el uso de malas palabras en televisión.

Laura Kornfeld, lingüista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e investigadora del CONICET, estuvo de acuerdo en este punto: “El tono que escuchamos en las películas de los 50, por ejemplo, supuestamente era un tono neutro, pero hoy lo escuchamos y todo nos suena como si escucháramos a Gardel”, dijo.

La lingüista dijo que es muy probable que esto se deba a que, si bien debajo de la entonación general del español rioplatense está muy presente el italiano, ese acento se empezó a debilitar desde la década del 30 a esta parte.

“Da la impresión de que se perdió algo de la influencia italiana y eso tiene sentido en términos históricos, pero es una impresión. Es difícil decir algo categórico. Lo fundamental de la influencia italiana no fue el tango sino el contacto descomunal ente lenguas porque el 20% de las personas eran inmigrantes de primera generación. La dimensión que tuvo aquel contacto no volvió a repetirse y parece poco probable que se repita. Ahora hay lugares de la Argentina donde hay rasgos más presentes de los modos del habla propios de países limítrofes, pero no parece estar teniendo la misma influencia que tuvo el italiano”, dijo Kalinowski.

Además, reconoció que hay una tendencia a pronuncia la y como se pronuncia en Buenos Aires en lugares donde no solía pronunciarse de esa forma como consecuencia de la fuerte presencia de Buenos Aires en los medios de comunicación y que los avances tecnológicos hacen que ciertas palabras en inglés se vuelven parte de la vida cotidiana. “Sobre todo después de la segunda guerra mundial el inglés se consolidó como lengua líder”, concluyó.

Cambio global y nuevas influencias

Con respecto de las nuevas influencias en el acento porteño, Colantoni consideró que es muy posible que las haya, sobre todo a partir de la llegada de los migrantes de Paraguay, Perú y Bolivia, pero que no se tienen datos fehacientes que puedan dar conclusiones científicas.

“El léxico cambia porque los hablantes nos vamos enfrentando a diferentes desafíos e influjos. El tango, por ejemplo, trajo el ingreso de palabras italianas que hoy conocemos como lunfardo. Más adelante, con la explosión de la televisión y el rock and roll, llegaron las palabras en inglés, que a su vez se reforzaron con el vocabulario tecnológico, el marketing, la economía y la publicidad”, dijo Kalinowski.

En la actualidad, continuó, tenemos la irrupción de palabras asociadas a nuevas tecnologías y a redes sociales. “Y todavía está por verse cómo influyen los nuevos géneros musicales como el reggueaton, el rap, el free style. Son zonas donde puede aparecer léxico nuevo”, agregó.

Según Kornfeld, efectivamente hubo una influencia de los medios de comunicación y de internet en el habla española. “Hoy los acentos son menos marcados por el nivel de conexión, todo se ha vuelto más permeable por una cuestión comunicacional y la familiaridad con otras variedades y los consumos culturales”, dijo.

Por ejemplo, Bad Bunny, artista puertorriqueño de música urbana, tiene 78 millones de oyentes mensuales en Spotify y es el tercer artista más escuchado de la plataforma a nivel global. Esto, según los lingüistas, evidentemente lleva a que las fronteras entre los diferentes acentos del español se vayan suavizando, algo similar a lo que ocurrió con el habla de los niños con la irrupción de dibujitos animados doblados al español “neutro” en televisión e internet.

Josefina Gil Moreira (publicado por La Nación el 03/09/2023)

Fuente: Más yeísmo, menos lunfardo: así evolucionó el habla porteña en las últimas décadas – LA NACION