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La batalla de los Saboya para enterrar a sus bisabuelos con honores en Italia

Desde el regreso a Italia de los Saboya en 2002, tras la derogación de la ley que les impedía pisar suelo italiano, las turbulencias en la histórica familia real transalpina no han cesado. El pasado mes de diciembre los restos del penúltimo rey italiano, Víctor Manuel III, volvieron a su tierra natal sin ningún boato, casi en secreto y con medio país en contra. Los italianos nunca le han perdonado su complicidad con el fascismo y su cooperación en la persecución contra los judíos. Reposa desde hace dos meses en el mausoleo familiar en Vicoforte, cerca de Turín, lejos del decoro de los grandes monarcas, enterrados en el Panteón de la capital. Ahora su bisnieto Emanuele Filiberto de Saboya ha iniciado una contienda para devolverle el honor perdido. Pretende que su bisabuelo repose junto al resto de soberanos en el templo romano y apelará al Vaticano para conseguirlo, tal y como ha anunciado en una entrevista con la revista Vanity Fair. En enero, en una visita a Roma ya advirtió que pediría audiencia con el Papa para pedir su ayuda. “La estancia en el mausoleo familiar debe ser solo temporal”, afirmó.

Las autoridades italianas dieron el visto bueno “por razones humanitarias” a la repatriación de los restos del monarca, que murió en el exilio en Egipto en 1947 y los de su mujer, la reina Elena de Montenegro, que murió en 1952 en Francia, pero se negaron a que fueran enterrados con honores de Estado. Lo que levantó ampollas entre los Saboya. “No había nada que esconder. La reina fue un ejemplo de caridad, de humanidad […] hacerla volver ahora a escondidas, como si hubiera sido una terrorista, para nosotros es un insulto”, declaró en su momento al Corriere della Sera Emanuele Filiberto de Saboya, de 45 años, nieto de Humberto II, último monarca de Italia y que reinó solo durante un mes e hijo del polémico Víctor Manuel de Saboya.

Ahora continúa esta pugna en solitario. Los Saboya son expertos en no ponerse de acuerdo, sobre todo en cuestiones sucesorias. El año pasado, Maria Gabriela de Saboya, tía de Emanuele Filiberto, cerró el acuerdo con el Estado italiano para la repatriación de los restos de su abuelo. El resto de la estirpe se enteró por la prensa. “Mi padre, jefe de la Casa Saboya, ha quedado desconcertado por la iniciativa de su hermana, no fue concordado en familia y sobre todo por el modo en el que se han repatriado los restos”, explicó entonces Filiberto en una entrevista con Il Corriere della Sera. Su primo, el príncipe Serge de Yugoslavia también mostró su sorpresa: “Nadie estaba al corriente, estas decisiones se toman en familia. Tal vez Maria Gabriela quiso solo para ella el prestigio de haber hecho entrar de nuevo en Italia los restos de los reyes”, declaró y explicó que después de estas divisiones “debemos intentar coordinar los próximos movimientos”.

Emanuele Filiberto, que vive entre Mónaco y Estados Unidos con su esposa, la actriz francesa Clotilde Marie Pascale Courau y sus dos hijas, es popular en Italia por sus excentricidades y sus apariciones en televisión en un intento de ganarse la simpatía de los italianos. Sus bailes en la versión transalpina del programa ¡Mira quién baila!, del que resultó ganador en 2009 o sus gorgoritos en el famoso Festival de San Remo son ya parte de la historia de la televisión del país. “Dentro de poco cumpliré 50 años y no puedo seguir haciendo el payaso en televisión. Hay una edad para todo”, declaraba a Vanity Fair.

El heredero de los Saboya, que se hace llamar príncipe de Venecia, aunque este tipo de títulos no está reconocido en el país, se presenta así en su página web personal: “De la dote histórica y moral de la Familia, en particular del abuelo S.M. Rey Humberto II, a éxitos en el mundo del entretenimiento; de la experiencia en finanzas internacionales a los proyectos de beneficencia de su Fondo de Caridad: para todos, Emanuele Filiberto”. También se ha embarcado en diferentes y variopintos proyectos. Como diseñador de camisetas, escritor de novela histórica, político, productor de cine o empresario de la restauración en Los Ángeles con la pasta italiana por bandera.

En la foto: Víctor Manuel de Saboya y Marina con su hijo Emanuele Filiberto

Lorena Pacho (publicado en El País el 22.02.2018)