Irma Rizzuti: “Nuestra comunidad deberá reiventarse”

La Sra. Irma Rizzuti es una de las mujeres italianas más conocidas de la sociedad argentina, trabajadora incansable, ha ocupado importantes cargos, durante varios gobiernos, en la Dirección de Colectividades del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

En los últimos tres años ha sido la agregada cultural de la Embajada argentina en Roma.

En el ámbito del asociacionismo italiano, es desde años presidente de la Liga de Mujeres Calabresas, con la que ha presentado el proyecto para que la región de Calabria declarara el 2 de abril, Día de San Francesco de Paola, Día del Inmigrante Calabrés. Ha sido presidenta de la Asociación Calabresa de Buenos Aires,  luego presidenta de la Federación de Asociaciones Calabresas de Argentina. Por su trabajo social, el ex Presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, le ha otorgado el honor de distinguirla con la honoreficiencia de Caballero de la Estrella de la Solidaridad.

Su voz y su técnica le permitieron alternar la actividad social y política con la de cantante. La entrevista tiene como objetivo resaltar la relación de la Sra. Rizzuti con los dos países.

¿Qué ha significado para usted vivir en Italia en estos últimos años?

Mi respuesta a esta pregunta abarca diversos aspectos. Viví en Italia, mi país de origen, no como turista sino desempeñando una labor, como agregada cultural en la embajada argentina, lo cual me permitió fluctuar naturalmente entre las dos culturas en un juego de ida y vuelta. En mi participación como dirigente de la colectividad italiana en Argentina, puse el esfuerzo en difundir y transmitir nuestra cultura italiana, sobre todo en las jóvenes generaciones y al contrario, en Italia tuve la misión de difundir la cultura argentina.

En el transitar en profundidad las dos identidades, se descubre la notable incidencia de una sobre la otra. Este cambio de roles tan solo podemos encararlo aquellos que somos depositarios naturales de las dos culturas.

Vivir en Italia, fue redescubrir mi orgullo de partencia a ese país a la vez que  me permitió transitar los caminos de mi infancia

 ¿Hay algo que le guste especialmente de Roma o de la vida en Roma y que ahora extraña?  ¿Es una experiencia final o aún te gustaría vivir en Italia?

De Roma o mejor dicho de Italia, extraño la belleza en todo sentido, la música, el estilo, la armonía. Intento de alguna manera seguir viviendo en Italia sin abandonar Buenos Aires.

¿Cuáles son las diferencias sustanciales entre la vida en Roma y la vida en Buenos Aires?

En Roma, siento que está todo hecho y solo queda disfrutarlo. Roma es intensa, penetra en los sentidos hasta embriagarse y solo hay que dejarse llevar.

Bs. As. es un lugar de sembradío, como una adolescencia a la que hay que tutelar en su desarrollo lo cual sorprende a cada instante en el bien y en el mal. Sus dramáticas diferencias sociales son un continuo interrogante. No obstante  siento que es una ciudad también intensa, dinámica Viva.

Durante sus años de trabajo en Italia, ¿qué le faltó de Buenos Aires?

Tengo una familia dividida. La mitad habita en Milán y la otra en Bs. As.. Creo que esto responde la pregunta, aunque agregaría que también extrañaba los afectos, los amigos, el tango y mi colectividad italiana que supo ser y es parte de mi entorno.

¿Cuáles son sus proyectos de trabajo?

No tengo proyectos puntuales pero los que vengan estarán sustentados en acciones políticas, sociales y por supuesto culturales.

¿Cómo le parece nuestra comunidad? ¿Mejorada o empeorada?

Nuestra colectividad transita el devenir de los tiempos y  deberá reinventarse. Ya no están las condiciones y la pasión que ponían de manifiesto nuestros inmigrantes de antaño, que se esforzaban en fundar asociaciones, que fueron templos de culturas, tradiciones que mitigaban la nostalgia del país y del pueblo amado. Ellos tenían una bandera de lucha.

En Argentina hay nuevos inmigrantes italianos que, sin embargo, no se integran con la comunidad tradicional, lo ideal sería incorporarlos, pero ¿cómo podría hacerse esto?

Esta respuesta es la continuación de la anterior . Nuestra comunidad deberá reinventarse y buscar un motivo que le permita su perdurabilidad en los nuevos tiempos. No solo integrar a los nuevos migrantes sino a las jóvenes descendencias de aquellos primeros migrantes. Tienen que sentir Orgullo de sus raíces y convertirse en puente y enlace entre los dos países. Es el desafío.

Edda Cinarelli