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septiembre 2021

Mussolini y su amante colgados de los pies para humillarlos y el cadáver desmembrado que el olor nauseabundo delató

Lo colgaron de los pies, boca abajo, como a una res, como a un cerdo después de la matanza, para abrirlo en canal y aprovechar desde sus orejas hasta su sangre. No era un cerdo, ni una res a faenar. Era Benito Mussolini, el que había sido hombre fuerte de Italia, padre del fascismo, artífice de la alianza con la Alemania de Hitler y el Japón imperial de Hirohito que ambicionaba dominar ese mundo aterrado que vivía ya el quinto año largo de una guerra mundial que no iba a suceder nunca, y que ahora desangraba a Europa en las trincheras y los mares y en los fantasmales campos de concentración del nazismo. Era Mussolini, el que había embarcado a la Italia de Dante Alighieri y de Giuseppe Verdi en aquella opereta trágica, mal destinada desde el embrión, que ahora se hundía ante el avance aliado desde el oeste europeo, Normandía y Roma, y desde el este con el frente en movimiento del Ejército Rojo: todos apuntaban a Berlín.

A tempo con el balanceo del cadáver de Mussolini, bajo la suave brisa primaveral de la Plaza del Loreto, en Milán, estaba el cadáver de su amante, Clara Petacci, que había elegido seguir, como Eva Braun con Hilter, el previsible destino mortal de su compañero. Pactos de muerte. Y, junto a ellos, todos colgados como reses de la viga de hierro de una estación de servicio de la Standard Oil a medio construir, también se mecían los cuerpos de otros jerarcas del fascio italiano, fusilados todos antes o después de Mussolini y arrojados en aquella plaza que tenía un valor simbólico: en agosto de 1944, en ese mismo sitio, quince partisanos habían sido fusilados en represalia por ataques de la resistencia italiana y por información vital cedida a los aliados. Sus cuerpos habían quedado en exhibición, indecorosos, indefensos y groseros como indecorosos, groseros e indefensos estaban ahora en exhibición los cuerpos de Mussolini y sus seguidores.

Después llegaron las tropas americanas, descolgaron aquel funesto teatro de títeres, enviaron los cuerpos a la morgue, registraron todo en fotografías y filmes en color, el gran adelanto técnico de la época, y el cadáver de Mussolini comenzó un extraño peregrinaje que dio varias vueltas de carnero: oculto para no despertar adhesiones fanáticas, terminó en una sepultura de cuasi emperador en Predappio, su pueblo natal de la provincia de Forli-Cesena, en la Emilia Romaña del norte italiano. Allí descansa ahora Mussolini, en un gran sarcófago de piedra, ornado por símbolos fascistas, flanqueado por un gran busto de mármol. Como un César. Allí es donde cada aniversario de su muerte, se reúnen nazi fascistas italianos, y de otras naciones, a rendirle culto y homenaje, que es lo que se intentó evitar, o desalentar, hace ya más de setenta y cinco años.

La muerte de Mussolini está cargada de misterios, de teorías conspirativas y de versiones que cambian según quién haya hablado y según el interés de quien quiera, o haya querido, hacerse cargo de la decisión de fusilarlo o de haber apretado el gatillo. Todos los protagonistas de entonces han muerto. Es verdad que el 25 de abril Mussolini huyó de Milán ante el avance aliado: quería llegar a Suiza. Se trepó, junto con su amante y algunos líderes fascistas, a un convoy alemán que también se alejaba de Italia. Por consejo de su jefe de escoltas, un oficial de las SS llamado Fritz Bauer, Mussolini vestía un capote de suboficial de la Wehermacht y un casco alemán. Iba armado con una ametralladora y una pistola. Cerca del pueblo de Dongo, en la costa noroeste del lago de Como, un grupo de partisanos comunistas liderados por Pier Luigi Bellini delle Stelle y Urbano Lazzaro, atacó a la caravana alemana, los obligó a detenerse y así reconocieron a un par de jefes del fascio italiano, pero no a Mussolini. O bien los comunistas obligaron a los alemanes a entregarles a todos los italianos, o bien los alemanes entregaron a los italianos con la condición de que los comunistas los dejaran seguir viaje sin desatar una previsible batalla. Más que a los italianos, los nazis entregaron tal vez a Mussolini, que se había escondido en uno de los camiones, tapado por una manta militar.

Arrestado por los partisanos, que también detuvieron a cincuenta jefes fascistas y a sus familias, Mussolini pasó la noche en el cuartel local de Dongo. Pero la realidad era tan volátil que, temerosos de que el prisionero fuese rescatado por milicias fascistas, o apresado por los aliados, los partisanos lo llevaron a la granja cercana de una familia de apellido De María, adónde, cerca de las dos y media de la mañana, llegó Clareta Petacci. Enterado de la captura, Sandro Pertini, que era entonces un líder socialista de 49 años y llegaría a regir los destinos de Italia en los años 80, anunció en Radio Milano: “El jefe de esta asociación de delincuentes, Mussolini, aunque amarillo por el rencor y el miedo y tratando de cruzar la frontera suiza, ha sido arrestado. Debe ser entregado a un tribunal popular que pueda juzgarlo rápidamente. Queremos esto, aunque pensemos que un pelotón de ejecución es demasiado honor para este hombre. Merecería ser asesinado como un perro sarnoso.”

Los comunistas también quisieron anotarse como los primeros en sugerir que Mussolini debía ser ejecutado. El entonces secretario general del PC italiano, Palmiro Togliatti, dijo que había ordenado la su ejecución aún antes de su captura, el 26 de abril, también por un mensaje radial que decía: “Sólo se necesita una cosa para decidir que deben pagar con sus vidas: tener clara sus identidades”. Como fuere, fue un líder comunista, Luigi Longo, quien convocó al partisano Walter Audisio, que usaba como nombre de guerra el de “Colonnello Valerio – Coronel Valerio”, que viajara a Dongo para matar a Mussolini. Lo hizo con tres palabras: “Ve y dispara”. Eso hizo Audisio, a quien acompañó otro guerrillero comunista, Aldo Lampredi. Partieron de Milán rumbo a Dongo en la mañana del 28 de abril, encontraron en la entrada del pueblo a Bellini delle Stelle, que era el comandante local de los partisanos y debía garantizar la entrega de Mussolini. Audisio se presentó con su nombre de guerra, Colonello Valerio y hacia la tarde, junto a otros partisanos fue hasta la granja de la familia De María de donde se llevaron a Mussolini y a Petacci. Después condujeron hasta un pueblo vecino, Giulino de Mezzegra, y se detuvieron a la entrada de la Villa Belmonte, en un camino angosto, la Vía XXIV Maggio. Audisio dijo entonces a Mussolini y a Petacci que bajaran del auto y se pararan de espaldas al muro de la villa. La leyenda dice, o Audisio contó y luego fue desmentido por otros testigos, que Mussolini dijo: “Dispara al corazón”. A las cuatro y diez de la tarde, Audisio ametralló a Mussolini y a Petacci con un fusil prestado porque su arma se había atascado. A esa hora, o poco después, otra decena de jerarcas fascistas fueron fusilados en Dongo, según la versión oficial de la historia. Con matices, Lampredi, Bellini delle Stelle, y Urbano Lazzaro describieron lo mismo y lo mismo, o algo parecido con matices de diferencia, reconstruyó el periodista Franco Bendini en los años 60.

Los cadáveres de Musolini, Petacci y el resto de los fusilados fueron cargados en camionetas en la noche del 28 de abril y llevados hacia Milán. En las primeras horas del 29, los cuerpos fueron arrojados en la Piazza del Loreto, en una explanada cercana a la estación de trenes, cerca de la estación de servicio de la Standard Oil a medio construir, casi en el sitio donde habían sido exhibidos los cadáveres fusilados de los quince partisanos en agosto de 1944. “Por la sangre de la Plaza de Loreto pagaremos caro”, dijo entonces Mussolini con una clarividencia extraordinaria que induce a pensar que ya presagiaba incluso su aciago fin. A las nueve de la mañana del 29 de abril una multitud se reunió alrededor de los cuerpos; les arrojaron verduras, los escupieron, los orinaron, les dispararon como si aquellos muertos pudieran morir otra vez, los patearon, los golpearon; la cara de Mussolini quedó desfigurada y su cuerpo mancillado quebraba para siempre una alegoría encarnada del fascismo: el torso de Mussolini desnudo, o semidesnudo, sus poses atrevidas, fronterizas con la grosería, habían pretendido simbolizar la pujanza de una Italia nueva que volvía a la gloria del imperio. La leyenda también dice que todos los cadáveres fueron colgados por los pies, como reses en el matadero, en un intento de salvar a aquellos despojos de la ira desatada de una turba a la que uno de los testigos estadounidenses describió como “siniestra, depravada, fuera de control”.

Aquel lúgubre carnaval duró hasta las dos de la tarde del 29 de abril, cuando lejos de Milán, en una Berlín sacudida por los cañonazos soviéticos, Adolfo Hitler había decidido ya suicidarse al día siguiente, luego de casarse con Eva Braun. A esa hora, los militares estadounidenses ordenaron que los cuerpos fueran descendidos y entregados en la morgue para que se hicieran las autopsias. Las cámaras americanas tomaron entonces los cuerpos de Mussolini y Petacci en una pose extraña e irreal, como si hubiesen estados tomados del brazo. A partir de entonces el cadáver de Mussolini empezó a ser venerado por los suyos y despreciado por sus enemigos; muerto, no perdió la impronta de símbolo político que había tenido en vida.

La autopsia de Mussolini se hizo en el Instituto de Medicina Legal de Milán. Una versión del informe médico indicó que le habían disparado nueve balazos, cuatro cerca del corazón, como había pedido, si es que lo pidió. Otra versión indicó luego que los balazos fueron siete y no nueve. Por alguna razón nunca declarada, no se especificó el calibre de las balas. Tomaron muestras de su cerebro y las enviaron a analizar a Estados Unidos con la intención de demostrar que la sífilis había provocado en el líder del fascismo italiano un principio de locura que justificara sus actos. Ni rastros de sífilis.

Con total discreción, o al menos con una ambicionada discreción total, Mussolini fue enterrado en el Cimitero Maggiore de Musocco, al norte de Milán. Por disposición del Comité de Liberación Nacional, (CLN), los restos de Mussolini fueron colocados en un cajón de madera rellenado con paja y enterrado en una tumba sin nombre, identificada con el número 384, con la intención de que esa tumba, ese cuerpo, esos restos, no fuesen objeto de veneración o de idolatría política por parte de fanáticos, o nostálgicos, que avalaran, o facilitaran, el retorno del fascismo. Pero el domingo de 23 de abril de 1946, domingo de Resurrección, a casi un año de su muerte, el cadáver fue desenterrado y robado por un joven periodista fascista, Doménico Leccisi, y dos de sus amigos de apellido Gasparini y Parozzi. En la tumba abierta, Leccisi dejó una nota que decía: “Duce, usted está con nosotros. Le cubriremos de rosas, pero el aroma de su virtud va a superar el de las rosas”.

Declaraciones románticas aparte, no era el aroma a rosas de la invocada virtud de Mussolini lo que se iba a imponer, sino el penetrante olor putrefacto de su cuerpo el que iba a decidir en parte su destino. Nadie supo durante dieciséis semanas adónde habían ido a parar los restos del dictador. Los primeros informes que llegaron a la policía afirmaron que había sido enterrado en la isla de Brisago, en el lago suizo de Lugano, mientras en Roma circulaba una confidencia con visos, o aspiraciones, de certeza: el cuerpo de Mussolini deambulaba en un camión con matrícula de Milán, 22457, que solía estar custodiado por algunos jeeps. Pero no era verdad: nunca apareció ni el camión, ni los jeeps de custodia. Era en Florencia donde estaba escondido el cuerpo. Tampoco. Si alguien quería encontrar los restos de Mussolini, debía ver al general Enzo Galbiati, un militar de reconocida adhesión al fascismo, que el 25 de julio de 1943, como Comandante de la Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale (MVSN), había participado con ardor de la reunión anual del Gran Consiglio del Fascismo. Era Gabiati quien había dirigido el operativo de robo del cadáver en el Cimitero Maggiore, y era él quien lo había enterrado en el jardín de su casa en Milán. Tampoco era verdad.

Finalmente, en agosto, Leccisi entregó los restos de Mussolini a quien supuso mejor los cuidaría: un monje del convento franciscano de Sant’Angelo, no muy lejos de Milán. En el traqueteo nunca revelado al que fue sometido, el cadáver había perdido una pierna y algunos dedos. Con los investigadores a las puertas del convento, dos sacerdotes se presentaron ante la policía, sin ser citados, para dar explicaciones. Uno de ellos era el padre Alberto Parini, hermano de Piero Parini, alcalde y prefecto de Milán durante el fascismo. Parini dijo que no conocía ni a Leccisi ni a sus cómplices, Gasparini y Parozzi, lo que no era verdad. Los tres estaban presos y un careo hizo que finalmente el padre Parini admitiera su total responsabilidad en el ocultamiento del cadáver entregado por Leccisi. Al día siguiente, 12 de agosto, condujo a las autoridades a la cartuja de Pavía, donde los franciscanos habían trasladado los restos.

La tarde del 12 de agosto, el cuerpo de Mussolini fue hallado envuelto en dos sacos engomados, en el interior de un baúl situado en un armario empotrado de una celda de la planta baja del monasterio. Un diario de la época puso las cosas en su sitio: “No se trata ya ni siquiera de restos mortales, sino de un esqueleto destrozado y desordenado”. El cadáver había sido ocultado primero bajo el altar de la iglesia franciscana, hasta que el olor a podrido obligó a su traslado al monasterio, a la celda y a tapiarlo en el mismo cajón en el que había sido sepultado en el Cimitero Maggiore para su anonimato y olvido.

Aquella escena del esqueleto de Mussolini, expuesto en el convento y a la prensa, vuelve hoy del pasado gracias a la excelencia de un cronista anónimo: “El baúl de color marrón, con sus guarniciones negras todavía manchadas de barro, tan pequeño que causaba asombro cómo el cuerpo de Mussolini, incluso doblado sobre sí mismo podía haber cabido dentro; El calor de la salita, que iba adquiriendo un olor acre; el absoluto silencio, interrumpido solo por el ruido de las máquinas fotográficas de los periodistas… todo ello daba forma a una escena surreal: estaban todos mirando hacia abajo, con la vista puesta en el pequeño baúl, y los flashes de magnesio hacían que los zapatos de toda aquella gente dispuesta en círculo, parecieran enormes, los zapatos polvorientos de los agentes, los de los fotógrados y los de los cronistas”.

Por fin, las autoridades empeñadas en la reconstrucción de Italia, decidieron que el cuerpo permaneciese oculto en un monasterio capuchino, en el pueblo de Cerro Maggiore, cerca de Legnano. un sitio que se mantuvo secreto incluso para la familia de Mussolini. El secreto duró once años. En mayo de 1957, el flamante primer ministro italiano Adone Zoli aceptó que los restos de Mussolini fuesen trasladados por fin a su pueblo natal, Predappio, en la Romaña. Zoli gobernaba un barco en un mar tormentoso y dependía en gran parte de los votos de los diputados de la extrema derecha italiana. Uno de ellos había dejado de robar muertos en los cementerios y representaba ahora al neofascista Movimiento Social Italiano. Fue el diputado Domenico Leccisi quien impulsó el retorno de Mussolini a Predappio. Allí llegaron luego el sarcófago de piedra, el busto de mármol, el decorado imperial, la simbología fascista y el viaje anual de los nostálgicos, o de los fanáticos, que evocan el imperio que no fue.

Si hubo más secretos, y seguro los hubo, en esta historia donde casi todo es secreto, se los llevó Leccisi a la tumba. Murió el 2 de noviembre de 2008 en Milán, a los 88 años. Según su nuera, María del Canto Merida, “Era un fascista de la época y murió como un fascista. Nunca cambió sus ideas. Toda su carrera la vivió en nombre de Il Duce”.

Alberto Amato (publicado por Infobae.com el 12/09/2021)

Fuente: Mussolini y su amante colgados de los pies para humillarlos y el cadáver desmembrado que el olor nauseabundo delató – Infobae

La ciudad de Buenos Aires suma casi medio millón de extranjeros a su padrón electoral

A sus 28 años, la venezolana Fernanda Socorro votará este domingo por primera vez. Lo hará en Buenos Aires, su ciudad de acogida desde hace 10 años, donde se celebran elecciones primarias para elegir candidatos a diputados y senadores. Socorro forma parte de los cerca de 417.000 extranjeros habilitados para votar en la capital argentina después de que la entrada en vigor del primer código electoral de la ciudad estableciese el empadronamiento automático de todos los inmigrantes con residencia permanente. El número de votantes extranjeros se ha multiplicado así por 20. De representar menos del 1% del padrón, hoy son el 16% del total.

Su elevado número puede ser clave para el resultado electoral local, lo que ha llevado a los partidos políticos a movilizarse para atraer votos entre los distintos colectivos de inmigrantes. Para algunos de los nuevos votantes representa la oportunidad de que sus reclamos sean atendidos, pero otros, como Socorro, lamentan la falta de información. “Nos enteramos por mi cuñado, de casualidad. Ni mi pareja, ni mi mamá, ni mi suegra ni yo seguimos la política argentina, no conocemos a los candidatos y no sabemos a quién votar, pero nos han dicho que es obligatorio”, asegura esta repostera.

Los argentinos están obligados a concurrir a las urnas, pero los extranjeros están exentos de cualquier tipo de sanción si deciden no hacerlo. “Nos dijeron que teníamos que votar, pero luego nos enteramos que no, que no pasa nada. Si los argentinos no saben a quién votar, qué vamos a saber nosotros”, dice Juan Quispe, boliviano residente desde hace 12 años en Buenos Aires. “Primero que nos resuelvan los problemas, que sea fácil tener todos los papeles”, agrega mientras baja la reja de la verdulería que atiende junto a su mujer. Ambos votan en Bolivia: “Por si un día regresamos”.

Bolivianos, peruanos y paraguayos son las tres comunidades más representadas en el padrón electoral de la capital argentina, con casi el 50% del total. En las elecciones de 2019, cuando estaban habilitados para votar en la ciudad cerca de 20.000 extranjeros, la mayoría de los votos fueron para el peronismo —un 66%—, a mucha distancia del macrismo —28%— y del Frente de Izquierda —10%. Las proyecciones son que el voto migrante mantenga la tendencia orientada al populismo tercermundista incluso en esta elección.

“El principal reclamo es tener acceso a una vivienda digna porque muchos compañeros, al no tener garantía, no tienen otra alternativa que vivir en las villas”, dice el peruano Yefry Mosquera, al frente de la Casa Migrante de la organización peronista El Hormiguero. “También piden más facilidades para tener el DNI argentino, denuncian la violencia policial que sufrimos en la ciudad de Buenos Aires y que en la educación no se respetan las costumbres ni la lengua de los migrantes”, resume Mosquera.

En los últimos meses, Mosquera, referente del gobernante Frente de Todos, ha participado en una campaña de promoción del voto migrante en los barrios populares de la ciudad, a la vez que se facilitaba información sobre la vacunación contra la covid-19 y sobre el acceso a documentación argentina.

Buenos Aires está gobernada desde 2007 por el Pro, uno de los partidos integrados en la alianza conservadora Juntos por el Cambio. Hace cuatro años, ganaron las elecciones legislativas en la ciudad con el 48,7%. Esta vez se han sumado también a la campaña en busca del voto inmigrante. “No es el mismo perfil de migrante el de la zona norte y centro que en la zona sur de la ciudad. En los primeros ha sido una campaña más por redes sociales y en el sur más directa, con más proximidad”, asegura el legislador Carlos Romero. Este político es consciente de que hasta ahora el voto extranjero ha dado la espalda de forma mayoritaria a su formación, pero subraya que es la primera vez que realizan campañas focalizadas y cree que en futuras elecciones les beneficiará el ingreso de la reciente inmigración venezolana en el padrón.

“Buenos Aires es una de las pocas ciudades que brinda todos los servicios al inmigrante desde el primer día”, defiende Romero. La sanidad y la educación son universales y gratuitas para todos los residentes en Argentina. “El principal reclamo que recibimos es el de la documentación, pero eso depende del gobierno nacional, no de la ciudad”, argumenta. “Estamos más excluidos que integrados”, rebate la paraguaya María Rodríguez. “Yo intento no ir al hospital porque me tratan mal y cuando gobernó (Mauricio) Macri la policía empezó a perseguirnos más, a pedirnos el documento a cada rato. Y en la pandemia fue peor, no nos dejaban salir del barrio a laburar, nos tenían encerrados. Yo quiero votar para que nos tengan en cuenta”, asegura.

En la provincia de Buenos Aires, donde el empadronamiento automático de extranjeros residentes rige desde hace más de una década, hay 820.530 habilitados para votar, el 6,7% del padrón. En 2019, votó un inmigrante de cada tres registrados. A nivel nacional, los extranjeros representan casi el 5% de la población total de Argentina y tienen una gran tradición histórica en un país cuyos gobernantes se proclaman a menudo herederos de los españoles e italianos que un siglo atrás “bajaron de los barcos”.

Mosquera confía en que a partir de ahora la participación de los inmigrantes presione al gobierno de la ciudad para que sus voces sean tenidas en cuenta, y piensa ya en el siguiente paso: lograr que puedan optar también a cargos locales, al igual que en la provincia de Buenos Aires.

Mar Centenera (publicado por El País el 09/09/2021)

Fuente: PASO 2021: La ciudad de Buenos Aires suma casi medio millón de extranjeros a su padrón electoral | Internacional | EL PAÍS (elpais.com)

Alquileres en la ciudad de Buenos Aires: el aumento de agosto superó en 6 puntos a la inflación

Los alquileres en la ciudad de Buenos Aires tuvieron en agosto incrementos que estuvieron unos 6 puntos por encima de la inflación. El dato corresponde a los valores de los nuevos contratos que se cerraron en agosto en comparación con los del mismo mes del año anterior, según el relevamiento trimestral de unidades usadas que realiza la consultora Reporte Inmobiliario.

Entre agosto de 2021 y el mismo mes del año anterior los departamentos de dos ambientes subieron en promedio un 58% y los de dos dormitorios el 61%. De esta forma, los alquileres de los departamentos en la ciudad de Buenos Aires continuaron aumentando por encima del índice de inflación acumulado: la inflación interanual medida por Indec entre julio de 2021 y julio de 2020 fue del 51,8%.

“El incremento interanual superó en el caso de los departamentos de dos ambientes en 6 puntos a la inflación anual acumulada y en el caso de los de 2 dormitorios esa el incremento superó en casi 10 puntos porcentuales a la tasa registrada por IPC general del Indec”, indicó el informe de la consultora.

El valor medio de toda la ciudad para departamentos de dos ambientes usados supero en agosto de 2021 los $29.329, mientras que las unidades de tres ambientes cotizan en promedio por encima de los $39.400. “En la comparación interanual de incrementos desde el 2009, año de inicio de la serie de valores de alquileres, agosto 2021 muestra el mayor aumento de los 12 años comprendidos desde el inicio del relevamiento”, detalló el informe.

Según la opinión de la consultora, es probable que la tendencia se mantenga en los próximos meses. “La verdad es que no se aprecia que haya ninguna variable que opere en el sentido contrario. La inflación no desacelera, la desconfianza y el riesgo tampoco disminuye y el crédito hipotecario como opción esta desaparecido”, explicó José Rozados, titular de Reporte Inmobiliario.

Con respecto a los precios por barrios, las zonas más caras para alquilar una propiedad son Las Cañitas ($40.040 en promedio), Recoleta ($39.645) y Palermo ($39.585). Estos promedios corresponden a alquileres de departamentos usados de dos ambientes. En tanto, los barrios que siguen en precio son Saavedra ($34.175), Villa Devoto ($34.000), Villa del Parque ($32.285), Villa Urquiza ($32.220), Parque Chacabuco ($32.000) y Barrio Norte ($32.000).

Departamentos en venta

En tanto, para el mercado de la venta de propiedades, los valores en dólares a los que se publican las ofertas de departamentos usados de dos y tres ambientes mostraron una caída para el promedio de la ciudad de 5,2% en el último trimestre, según los datos del relevamiento. En la comparación interanual, la baja fue del 18,3% entre inicios de agosto de 2021 versus el mismo mes del año pasado.

El valor metro cuadrado promedio del usado —de calidad estándar sin amenities— se ubicó en agosto en los USD 1.643,1 por metro cuadrado, mientras que el promedio del trimestre anterior era de USD 1.732,2. Un año atrás, en agosto de 2020, alcanzaba los USD 2.011,4 por metro cuadrado.

“Cabe destacar que la caída alcanza el 31,55% si se compara al valor actual con los USD 2.400 por metro cuadrado correspondientes al pico de febrero 2019. Al observar la serie de valores registrados a agosto de cada año, estos prácticamente ya se retrotrajeron y hasta perforaron a los valores que se observaron durante el primer cepo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner”, detalló el informe. “La gran pregunta o incógnita es cómo seguirá esta tendencia; la respuesta seguramente dependerá en gran medida de la continuidad del cepo y la cotización futura del dólar billete”, agregó.

Fuente: Alquileres en la ciudad de Buenos Aires: el aumento de agosto superó en 6 puntos a la inflación – Infobae

Argentina ya tiene su pasaporte sanitario internacional: cómo funcionará la Credencial de Vacunación Digital

El Gobierno nacional oficializó que a partir de hoy, 6 de septiembre, la Credencial de Vacunación Digital (CVD) de la app Mi Argentina es el documento oficial de viajes internacionales que acredita la vacunación contra la Covid-19 en el país.

Las autoridades ya comunicaron la decisión a cancillerías del mundo, direcciones de migraciones y autoridades de sanidad de fronteras a fin de que registren el documento e instrumentalicen su aceptación. Además, solicitaron a los países del mundo que envíen sus modelos de credenciales sanitarias para poder verificar la documentación de los viajes internacionales que deseen ingresar a la Argentina.

La CVD fue desarrollada por la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinetes de Ministros y presentada en julio pasado. Luego de trabajos conjuntos con el ministerio de Salud, la dirección de Migraciones, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y el ministerio de Relaciones Exteriores sobre su implementación como documento oficial, se desarrolló el carnet digital bilingüe con un código QR que remite a la base de datos oficial de la autoridad sanitaria nacional, donde se accede a la información respaldatoria de la vacunación contra la COVID-19 de cada ciudadano.

La implementación de la Credencial Digital Internacional de la aplicación Mi Argentina está disponible para todos los ciudadanos argentinos que se hayan vacunado, la misma se genera a través de los datos cargados en el Registro Federal de Vacunación Nominalizado (Nomivac). Incluye qué vacuna fue aplicada, su lote, dosis y lugar de inoculación.

Cancillería envió una circular a los consulados y embajadas argentinas en el mundo para que informen a las cancillerías, direcciones de migraciones y autoridades sanitarias de los países en que se encuentran ubicados sobre la puesta en marcha de la implementación de la nueva credencial de vacunación argentina. En el mismo documento se le solicita a las autoridades extranjeras que envíen e informen cuáles son sus modelos de acreditación vacunatoria para avanzar en la verificación de la documentación de los viajeros que deseen ingresar a la Argentina.

Sin embargo, desde el ministerio de Salud informaron que frente a las diferentes exigencias de los países del mundo para los viajes internacionales, y “tomando en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no se pronunció sobre una certificación de alcance global”, se recomienda a los argentinos que quieran viajar al exterior que consulten previamente las medidas sanitarias vigentes y la documentación de viaje requerida por el país de destino que deseen visitar.

En el mismo comunicado, la autoridad sanitaria nacional recomienda a la ciudadanía que conserven la documentación física entregada por las autoridades de salud al momento de recibir cualquiera de las dosis de vacunas a fin de poder complementar y/o acreditar su esquema de vacunación contra el Sars-Cov-2 en caso de tener que hacerlo.

Cómo utilizarla

La Credencial Digital de Vacunación se gestionará a través de de la app Mi Argentina, en la cual los argentinos pueden generar su perfil ciudadano que sirve para gestionar trámites, sacar turnos, acceder a credenciales y recibir información personalizada.

En la sección Mis Documentos, además de la nueva credencial, la ciudadanía puede vincular a la app su DNI digital, registro de conducir, seguro automotor, cédula verde y azul, credencial de ART, constancia de CUIL, el símbolo internacional de acceso para personas con discapacidad, el Certificado Turismo y la credencial del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), entre otros documentos oficiales.

La app que ya cuenta con más de 10 millones de usuarios puede descargarse desde el sitio oficial del Gobierno nacional donde luego el ciudadano deberá validar su identidad.

Tomás Peiró (publicado por Infobae.com el 06/09/2021)

Fuente: Argentina ya tiene su pasaporte sanitario internacional: cómo funcionará la Credencial de Vacunación Digital – Infobae

El debate sobre la obligatoriedad de las vacunas se reabre en la recta final

La vacunación obligatoria es un tema que cualquier Gobierno democrático preferiría no abrir. Cuando la inmunización contra la covid comenzó, a finales del año pasado, el entusiasmo por inocularse entre la mayoría de la población era proporcional a la escasez de dosis, y las autoridades estaban más preocupadas por que no se colasen pillos a quienes no les correspondía el turno que por forzar la inyección a nadie. Pero a medida que más ciudadanos se pinchan, van llegando cada vez más viales y una variante más contagiosa se propaga, algunos países occidentales ya buscan incentivos, cuando no imponen la vacuna a ciertos colectivos, so pena de perder su empleo. Italia ha dado esta semana un paso más. Su primer ministro, Mario Draghi, aseguró el jueves que estudiará obligar a su población a vacunarse cuando la situación lo permita, lo que convertiría a su país en la primera democracia en hacerlo.

Ningún otro, por el momento, ha dado el paso de hacer obligatoria la vacunación frente al coronavirus a todos los ciudadanos. Pero 21 países de la Unión Europea exigen el certificado covid para acceder a conciertos, espectáculos, encuentros deportivos, bodas, bares o piscinas. En España, cuatro comunidades (Galicia, Andalucía, Cantabria y Canarias) han intentado abrir este camino, pero sus tribunales superiores de justicia han considerado que la prueba de vacunación no puede usarse como salvoconducto y han tenido que echarlo atrás. Otros países van más allá: en Italia la inmunización ya es obligatoria para sanitarios y profesores y en Francia todo su personal esencial en contacto con el público tiene que estar vacunado si no quiere que le retiren el sueldo.

En Estados Unidos las tasas de vacunación volvieron a crecer después de que sucesivos Estados fueran imponiendo la obligatoriedad de la vacuna para trabajadores públicos y prohibieran el acceso a cada vez más espacios públicos y de ocio a las personas que decidan no inocularse, según informa The New York Times.

Ni los incentivos ni la vacunación obligatoria son un debate nuevo ni exclusivo de esta pandemia. De hecho, según el Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría, en 11 países de la Unión Europea es obligatoria al menos una para los niños de menos de 18 meses. Son Italia, Letonia, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Francia, Hungría, Polonia, República Checa, Grecia y Bélgica.

La discusión tiene tres aristas: por un lado, el encaje legal, algo que siempre se puede cambiar a voluntad de los gobernantes; por otro, si resulta ético y, finalmente, si es conveniente.

A lo último, Mohammad Sharif Razai, del Instituto de Investigación de Salud de la Población St. George’s, de la Universidad de Londres, responde que suele ser más bien contraproducente: “La evidencia muestra que la vacunación obligatoria probablemente aumentará el rechazo a la vacuna y el incumplimiento de las intervenciones no farmacológicas como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas y otras medidas”.

Con respecto a la ética, Sharif, que ha escrito sobre los factores que pueden influir en las personas a la hora de aceptar las vacunas, también ve problemas: “Los llamados umbrales de inmunidad colectiva son importantes, pero no sabemos qué porcentaje de la población debe vacunarse para alcanzar el umbral. En general, en la mayoría de los países el rechazo ante las vacunas es menor, por ejemplo, en el Reino Unido es menos del 7% de la población”. En España se sitúa en un 4%, según la última encuesta de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Esta es la principal razón que esgrimen los expertos en salud pública y bioética consultados por EL PAÍS para rechazar, hoy por hoy, la obligatoriedad de la vacunación. “En estos momentos, cuando la adherencia a la vacunación es tan elevada, más vale no mover lo que ha funcionado. Pero en esta pandemia tampoco se puede desechar nada. Aunque no creo que obligar a vacunar sea un elemento de urgencia del debate ahora”, opina Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

En España, la cuestión se centra en algo que ya se hace en otros países y piden al menos cinco comunidades autónomas, además de las patronales de las residencias: que la vacuna sea obligatoria al menos a los trabajadores de los centros sociosanitarios, que están en contacto con personas vulnerables. Una encuesta publicada por la consultora Appinio en España entre 1.000 participantes que respondieron a través de su aplicación muestra que el 67% de los preguntados está a favor de que la vacunación sea obligatoria en colectivos que tratan con personas especialmente vulnerables como el personal sanitario.

Aquí hay una opción a priori más garantista, que proponen los técnicos del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud: hacer pruebas dos veces por semana a quienes se nieguen a inocularse y valorar su traslado de puesto. Aunque es legal y sobre el papel posible, presenta un problema logístico: en las residencias, según se quejan las patronales, no tienen otras tareas que darles a quienes han sido contratados expresamente para cuidar a los ancianos.

En última instancia, tendrán que ser los jueces quienes resuelvan desde conflictos laborales ocasionados por la vacuna hasta si es legal pedir un certificado vacunal para entrar a un establecimiento. “Los tribunales están tumbando estas medidas en España porque no las ven proporcionales”, asegura Nuria Amarilla, de la Asociación de Juristas de la Salud. “Tenemos una ley de medidas especiales de Salud Pública que permite un amplio margen de actuación, lo cual es positivo para poder interpretarla según el contexto. Hay veces que las leyes quieren ser muy concretas y luego no contemplan justo lo que pasa en la vida real”, subraya. Con esta ley en la mano, un magistrado autorizó a la vacunación forzosa de unos niños cuyos padres se negaban a que les pinchasen contra el sarampión tras un brote en Granada. Fue en 2010, en un contexto muy particular con características muy distintas a la de la pandemia de covid.

Los expertos abogan por persuadir antes que obligar. Los antivacunas acérrimos tienen algún peso en países como Francia y Estados Unidos, pero incluso allí no dejan de ser muy minoritarios. En España son irrelevantes. A ellos será casi imposible convencerles, pero sí hay posibilidad de hacer cambiar de opinión a los dudosos, opina en un artículo de la BBC David Robson, autor del libro La trampa de la inteligencia: por qué la gente inteligente hace tonterías. Aboga por escuchar en lugar de imponer, ser respetuoso con las opiniones y temores ajenos y tratar de establecer un diálogo, en lugar de un discurso.

Robson explica la teoría de las cinco C, postulada antes de la pandemia. Es un modelo psicológico que establece cinco factores que influyen en la toma de decisiones de las personas con respecto a la salud y sobre los que se puede trabajar para declinar al mayor número de personas del lado de la balanza de la vacunación. Son confianza (en la seguridad de las vacunas, los políticos…), complacencia (si una persona considera que su salud está en riesgo), cálculo (de coste-beneficio), conveniencia (la capacidad de acceso a la vacuna) y responsabilidad colectiva (la voluntad de proteger a los demás de la infección).

¿Proteger o protegerse?

La vacunación para cualquier enfermedad, ya sea obligatoria o voluntaria, tiene fundamentalmente dos objetivos: proteger al individuo que la toma para no enfermar, o/y proteger a la sociedad con la llamada inmunidad colectiva, que se basa en que si un amplio porcentaje de la población está inmunizada, el patógeno ya no tiene por dónde circular y acaba desapareciendo. El porcentaje de personas necesarias para alcanzar este umbral depende de dos factores: la efectividad de las vacunas para evitar el contagio y la capacidad de infección del virus. Si al principio de la pandemia se pensó que con buenos medicamentos se podría lograr con un 70% de la población inmunizada, la variante delta ha disparado hoy esta cifra, que se sitúa seguramente por encima del 90%, si es que se puede conseguir con las vacunas actuales.

Íñigo de Miguel Beriain investigador de la Universidad del País Vasco, experto en Bioética, doctor en Derecho y en Filosofía, afirma que si se decidiera hacer la vacunación obligatoria habría que explicar muy bien cuál de esos dos objetivos se persigue y contar con datos fiables que avalen la decisión. “Puede ser ética la obligación, pero con muchos condicionantes”, sostiene. “Si es para proteger a los ciudadanos que se la inoculan, como sucede con el cinturón de seguridad, habrá que estar muy seguro de que el riesgo-beneficio es favorable para todas personas que reciben la vacuna por mandato. Para la gran mayoría lo será, pero esto está menos claro conforme baja la edad y se desconoce en niños, para quienes todavía no hay aprobado un fármaco”, razona.

Es precisamente este argumento el que utiliza Federico de Montalvo, presidente del Comité Español de Bioética, para defender que el debate de la obligatoriedad tendrá que llegar en un futuro no muy lejano. En España hay un 11% de la población con menos de 12 años. Para ellos no hay todavía una profilaxis y, los riesgos de enfermar gravemente o morir son tan minúsculos, que por segura que sea la vacuna el día que se apruebe, un porcentaje ínfimo de efectos secundarios graves ya situarían los riesgos por encima de los beneficios. “Si vamos a vacunarlos para lograr la inmunidad de grupo, quizás tendríamos que preguntarnos si no es más ético vacunar forzosamente a los mayores que no quieren”, sostiene. Beriain cuestiona también la obligatoriedad para alcanzar la inmunidad de grupo: “Por un lado, no se sabe en qué punto está. Por otro, las vacunas no son 100% esterilizantes. Hay otras medidas menos invasivas de derechos que pueden dar buenos resultados para proteger al resto de la población, como pedir certificados de vacunación para ciertas actividades”.

Pablo Linde (publicado por El País el 06/09/2021)

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Las vacunas COVID que permiten viajar a Europa

La Unión Europea (UE) presentó este mes su certificado digital de COVID-19, que permite a los residentes del bloque y a viajeros provenientes de otras regiones moverse por los 27 países siempre que estén vacunados con uno de los cuatro fármacos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento, tengan una prueba negativa reciente o presenten pruebas de que se recuperaron hace poco del virus.

La UE acepta oficialmente las vacunas de Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson y AstraZeneca. No incluye la versión de AstraZeneca fabricada en India ni muchas otras utilizadas en países en desarrollo, como las producidas en China y Rusia.

Sin embargo, cada país de la UE es libre de aplicar sus propias normas para los viajeros de dentro y fuera del bloque, y sus normas pueden variar mucho, lo que crea más confusión para los turistas. Varios países de la UE, como Bélgica, Alemania y Suiza, permiten la entrada a personas que recibieron vacunas no incluidas en la lista de la UE. Otros, como Francia e Italia, no lo hacen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los países a reconocer todas las vacunas que ha autorizado, incluidas dos de fabricación china. Los países que no lo hagan están “socavando la confianza en las vitales vacunas que ya han demostrado ser seguras y efectivas, afectando a la aceptación de las vacunas y podrían estar poniendo en peligro a miles de millones de personas”, afirmó este mes en un comunicado la agencia de salud de Naciones Unidas.

La OMS ha autorizado las vacunas de Pfizer/BioNTech, AstraZeneca/Oxford, Janssen, Moderna, Sinopharm y la vacuna de Sinovac.

Así que si pretendes viajar a un país miembro de la Unión Europea y no cuentas con una vacuna aprobada por el bloque, lo mejor será que consultes los requisitos particulares del país en cuestión sobre la entrada de turistas.

Para viajar a Estados Unidos

De acuerdo con la Embajada de Estados Unidos en México, a partir del 26 de enero, todos los pasajeros mayores de dos años que ingresen a Estados Unidos vía aérea deberán proporcionar una prueba viral COVID-19 negativa realizada durante tres días naturales previos al viaje.

“Alternativamente, los viajeros a los Estados Unidos pueden proporcionar documentación de un proveedor de atención médica con licencia que confirme que se hayan recuperado de COVID-19 en los 90 días anteriores al viaje”, agrega la Embajada.

Fuente: ¿Qué vacunas COVID te permiten viajar a Europa? – El Financiero

La mitad de los latinoamericanos viven en lugares de alta contaminación

La mitad de los 600 millones de latinoamericanos están expuestos a elevados niveles de contaminación, con los principales puntos críticos en Colombia, Perú y Brasil, según indicó el informe anual de Políticas Energéticas de la Universidad de Chicago.

El estudio, que elabora el índice Air Quality Life Index (AQLI), analiza la expectativa de vida que las personas han perdido debido a la contaminación del aire.

“Países como Perú, Colombia, Bolivia y Brasil cuentan con puntos críticos de contaminación, donde las concentraciones de partículas contaminantes son de 2 a 3 veces mayores que las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, remarcó el reporte.

En concreto, señaló que la expectativa de vida de los habitantes de Lima se ha reducido en 4,7 años debido a la contaminación del aire, con lo que ubica a la capital peruana como la ciudad latinoamericana con menor calidad del aire.

A continuación, con una rebaja de dos años de expectativa de vida se encuentran Bogotá y Medellín, ambas en Colombia.

Como causante de estos elevados niveles de contaminación el estudio apunta principalmente a las emisiones de los vehículos y la gran congestión de tráfico, por lo que recalcó la efectividad de medidas de restricción en el tránsito aplicadas en Santiago de Chile y Ciudad de México.

Aunque advierte, también, que esta baja calidad del aire no se produce solo en las grandes ciudades, y pone como ejemplo la alta contaminación en el Amazonas en Brasil por los incendios en la selva tropical.

Por su parte, el informe también ofrece ejemplos de exitosas medidas de reducción, como es el caso de China.

Desde 2013 la polución se ha rebajado un 29%, con lo que se ha añadido 1,5 años de expectativa de vida, gracias a la estrictas medidas de control de las emisiones.

El reporte subrayó que Europa y Estados Unidos necesitaron varias décadas para alcanzar una reducción en la contaminación de la misma magnitud.

No obstante, el ejemplo de China es una de las excepciones ya que contrasta con el sudeste asiático, donde el 90% de la población vive en lugares con niveles de contaminación superiores a los considerados recomendables por la OMS.

Es el caso, especialmente, de las grandes áreas metropolitanas de Bangkok (Tailandia), Hanoi (Vietnam) y Yakarta (Indonesia).

Para reducir sus alarmantes niveles de contaminación el estudio apuesta por elevar los estándares de eficiencia energética de los vehículos e impulsar el cierre de las centrales eléctricas de carbón.

Por su parte, este jueves el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA o ONU-Medioambiente) advirtió que al menos el 34 % de los países del mundo no protege legalmente la calidad del aire exterior.

Además, el 31 % de los países que tienen el poder para aplicar tales estándares de calidad aún no los han adoptado.

Esas conclusiones figuran en el informe “Regulación de la calidad del aire: la primera evaluación global de la legislación sobre contaminación del aire”, publicado hoy por el PNUMA, con sede en Nairobi, y que examina leyes en 194 estados y la Unión Europea.

En los países en los que existan esas normas, destaca el organismo, los estándares varían y, a menudo, no cumplen las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe, que se divulga con motivo de la celebración del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul este 7 de septiembre, recuerda que la OMS ha identificado la contaminación del aire como el “mayor riesgo ambiental para la salud”.

Así, el 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de la contaminación del aire exceden los límites seguros, lo que afecta de manera desproporcionada a mujeres, niños y ancianos de países de bajos ingresos.

La OMS ha presentado valores de referencia para la calidad del aire exterior, pero, como muestra el informe, no existe una alineación global ni un marco legal común para su aplicación.

Incluso donde hay protección legal, los estándares son difíciles de comparar, pues el 49 % de los países definen la contaminación del aire exclusivamente como una amenaza al aire libre, la cobertura geográfica de los estándares de calidad varía y más de la mitad de los países permiten desviaciones de estos estándares.

Asimismo, la responsabilidad institucional para alcanzar los estándares es débil a nivel mundial, ya que sólo el 33% de los países imponen obligaciones para cumplir con los patrones exigidos por ley.

El seguimiento es fundamental para saber si se cumplen los estándares, pero no es un requisito legal en al menos el 37% de los países.

Finalmente, aunque la contaminación del aire no conoce fronteras, sólo el 31% de los países cuenta con mecanismos legales para abordar la contaminación transfronteriza.

“No habrá ninguna vacuna para prevenir siete millones de muertes prematuras causadas por la contaminación del aire cada año, un número tendente a crecer en más del 50% para 2050 “, señaló la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen,

“El aire que respiramos es un bien público fundamental y los gobiernos deben hacer más para garantizar que sea limpio y seguro”, añadió Andersen.

El informe subraya la necesidad de un sólido modelo de gobernanza de la calidad del aire que sea considerado en las legislaciones nacionales y defiende la adopción de un tratado mundial sobre estándares de calidad del aire exterior.

El derecho a un medioambiente sano, incluido el aire limpio, es un precursor para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de la Agenda 2030 sobre buena salud, energía asequible y limpia, ciudades sostenibles, producción responsable y vida en la Tierra.

Fuente: Un informe reveló que la mitad de los latinoamericanos viven en lugares de alta contaminación – Infobae

Los pequeños pueblos italianos dan la bienvenida a los turistas: guía para un viaje lejos de las grandes ciudades

Los cuidados sanitarios por la pandemia de COVID-19 imponen restricciones a la hora de emprender un viaje soñado, tal vez sea momento de reservar las grandes ciudades italianas para una futura temporada; en este tiempo islas y pueblos fuera del radar ofrecen toda la historia antigua sin las multitudes citadinas de las urbes más clásicas.

Esta es la época del año más popular para visitar Italia y por una buena razón, el clima es cálido, el agua brillante y las plazas están prácticamente destinadas a cenar al aire libre. Por supuesto, la popularidad genera multitudes, y cuando se trata de las ciudades más famosas de Italia, es difícil evitar a las aglomeraciones en los meses de verano y otoño. Es un buen momento para aprovechar y visitar destinos más pequeños y con menos tráfico, donde abunda la cultura, comida y las pintorescas playas italianas igualmente atractivas, sin multitudes.

No olvidar que en la mayoría de las atracciones de Italia, incluyendo bares y restaurantes, se está exigiendo documentación que verifique estado de vacunación o test negativo reciente. Aunque, en los pequeños pueblos, las situaciones son más ligeras.

Parma y Padua a cambio de Florencia

Florencia es conocida como la “cuna del Renacimiento” y también por platos tentadores como callos y Bistecca alla Fiorentina. Las multitudes se congregan alrededor de la estatua de David de Miguel Ángel, desfilan por la Galería de los Uffizi y luchan por conseguir reservas en los mejores restaurantes. Afortunadamente, dos ciudades cercanas pueden satisfacer los antojos culturales y gastronómicos alejadas de las masas. Parma y Padua son ciudades universitarias, como Florencia, a las que se puede acceder en tren. Ir Parma por la comida y a Padua por el arte.

El queso parmesano y el jamón de Parma provienen de la primera ciudad, y se puede probar lo mejor de ambos en el restaurante Ai Due Platani. Pasear en bicicleta por tranquilas plazas y calles llenas de pequeños negocios y bares de vinos es una experiencia poco posible en ciudades más grandes. Es imposible perderse la catedral y su baptisterio, considerado uno de los monumentos medievales más importantes del país por su inclusión de arquitectura románica y gótica (especialmente bonita durante la puesta de sol, cuando su tono rosa realmente brilla). En Padua es imperioso visitar la Capilla de los Scrovegni para ver los frescos de Giotto. Las obras de arte del Renacimiento decoran las paredes de casi todas las iglesias, y la Basílica de San Antonio también está llena de pinturas y esculturas famosas. Para tomar un aperitivo en la plaza principal, Prato della Valle es el lugar, que tiene una pequeña isla rodeada de un foso y bordeada de estatuas.

Ravenna por Venecia

Los canales de Venecia son encantadores en todo el año, pero en tiempos de pandemia es mejor visitar Ravenna, una ciudad portuaria en la costa este, que compensa la falta de canales con mosaicos notables. Venecia es famosa por las cúpulas bizantinas y los mosaicos de la Basílica de San Marcos, pero Ravenna es conocida por tener los mejores mosaicos bizantinos fuera de Estambul. Se pueden ver en casi todos los edificios, pero es especialmente recomendable visitar la Basílica de San Vitale y el Mausoleo de Galla Placidia para ver algunos de los mejores ejemplos.

Al igual que Venecia, Ravenna también está llena de música y el Festival de Música de Ravenna se se extiende en esta temporada. Si todavía está se extrañan los canales, espera Marina di Ravenna, una ciudad balnearia en la costa donde se puede cenar pescado fresco mientras se observan las regatas.

Dejar Capri por Ponza

Capri es la isla más glamorosa de Italia: su gruta azul y hoteles de lujo atraen tanto a estrellas como a turistas de todo el mundo. Ponza es igualmente hermosa y tiene su propia Grotte di Pilato, una colección de piscinas y túneles, pero es mucho menos pretenciosa. La isla ha sido una de las favoritas entre los romanos desde siempre, pero sigue siendo un secreto entre los turistas extranjeros. Desde Roma se puede llegar manejando o tomar el tren a Formia-Gaeta o Anzio, luego tome un ferry a Ponza.

Si se intenta vivir como un lugareño se puede pasar un día en un bote alquilado, nadando en las encantadoras aguas turquesas y descansando bajo el sol hasta que llegue la hora de un Spritz. Para ver la puesta de sol con calamares fritos y pasta de mariscos, hay que apuntar una mesa en Il Tramonto. El Bar Pizzeria Nautilus es el sitio perfecto para tomar un café matutino y cornetto. Dato curioso: la leyenda dice que Circe sedujo a Ulises en el lugar donde los escarpados acantilados de Ponza se encuentran con el mar Tirreno.

Tropea en vez de Amalfi

La costa de Amalfi es tan perfecta como se ve en todas las fotos de Instagram: casas de color pastel encaramadas en acantilados que se sumergen en aguas de un azul profundo. Lo que no se ve en las fotos son los autos que congestionan la ruta y la gente que colma las plazas durante el verano. La invitación es descubrir Tropea, una pequeña ciudad en la costa de Calabria que no tiene las casas de colores, pero tiene un castillo, una playa con aguas increíblemente claras (es apodada “la costa de los dioses”) y una comida regional maravillosa.

Puede estar un poco abarrotado durante el verano, pero casi todos los turistas son italianos, y Tropea sigue siendo mucho más asequible que cualquier otro lugar de la costa de Amalfi. Hasta ofrece una cala escondida debajo del acantilado. Hay que rastrear dónde nadan los lugareños desde la playa principal para encontrarla.

Un lago por otro: no a Como, sí a de Iseo

No es de extrañar que George y Amal Clooney tengan una casa en la región de los lagos italianos; es un retiro idílico de las ciudades italianas. Mientras otros disfrutan del costoso (y concurrido) lago de Como y el lago de Garda, hay que desviar camino al lago Iseo, el más tranquilo de los lagos y especialmente agradable para los viajeros al aire libreUna buena idea puede ser hospedarse en una casa de huéspedes en Iseo o acampar en uno de los muchos campings cercanos.

Es ideal tomarse un día para visitar Monte Isola en ferry desde Sulzano. La isla lacustre más grande de Europa no admite coches, por lo que es un lugar tranquilo para recorrer en bicicleta pueblos de pescadores y ruinas de castillos. De regreso al continente, hay que probar franciacorta, el vino espumoso local producido en las colinas entre el lago Iseo y Brescia. Para llegar al lago Iseo, se puede tomar un tren desde Brescia o volar a Milán y alquila un coche para un trayecto de dos horas.

Fuente: Los pequeños pueblos italianos dan la bienvenida a los turistas: guía para un viaje lejos de las grandes ciudades – Infobae

400 invitados y la plaza de San Marcos como gran escenario: la Alta Moda de Dolce & Gabbana regresa por todo lo alto

Frente a lo efímero de los desfiles de moda, las presentaciones Alta Moda de Dolce & Gabbana suelen ser experiencias planteadas para perdurar en la memoria. Y la de este domingo en Venecia posiblemente fuera la más espectacular hasta la fecha. No solo por la presencia de Jennifer Lopez vestida de diosa bizantina y Helen Mirren como una reina contemporánea, o por la imagen de una espectacular Heidi Klum posando junto a la laguna. La escala del evento era monumental. El viernes a medio día ya habían empezado a construir la pasarela en la plaza de San Marco, frente a la gente que hacía cola para entrar en la catedral. El sábado por la noche, en un restaurante tradicional, una familia de turistas italianos comentaba que los obreros todavía trabajaban en el montaje. Pero la mañana siguiente ya estaban ensayando y, al caer la tarde del domingo, los invitados iban llegando en taxis acuáticos a los muelles frente a la piazzetta a la hora planeada. A medida que los 400 asistentes iban ocupando las sillas y mesas de cafetería colocadas frente a la pasarela tapizada en rojo, y con la fachada del palacio Ducal de fondo, 150 actores vestidos de época interpretaban una función carnavalesca. Cuando se sentó la última de las celebridades, el carnaval se transformó en ballet y, en el punto álgido, la oscarizada Jennifer Hudson interpretó Nessun Dorma ataviada con un imponente vestido dorado mecido por el viento. Después llegaron las modelos, que desembarcaron desde sus propias góndolas, con un menú completo de moda de fantasía: minivestidos multicolores de malla de cristal de Murano, vaporosas capas de plumas teñidas en los tonos del cielo veneciano, túnicas bordadas con lentejuelas que dibujaban estampas turísticas o escuetos modelos con enormes volantes de tafetán desfilaron sobre una pasarela dividida entre la luz roja del atardecer y un nubarrón que avanzaba desde la catedral.

“Es un homenaje a Venecia. La Alta Moda ha renacido después de dos años de covid: no es solo ropa; es una forma de vida, un grupo de gente”, afirmaba Domenico Dolce en la rueda de prensa la mañana del desfile. Un grupo de privilegiados, el sector más alto de consumidores de lujo, que aspiran a rejuvenecer. “Presentamos seis nuevas chicas que nunca han desfilado y representan la nueva generación de la alta costura”, añadió. Se refería a las hijas de Monica Bellucci, Christian Bale, Puff Daddy y Heidi Klum, todos ellos presentes en el desfile.

Alta Moda es la versión de la alta costura que Dolce y su socio y expareja, Stefano Gabbana, idearon en 2012. Un proyecto que ha tomado Venecia todo este fin de semana y engloba joyería para ambos sexos, sastrería y, desde esta edición, también casa, en colaboración con el grupo Luxury Living. Las anteriores ediciones han recorrido los lugares más pintorescos de Italia: Portofino, Taormina, Florencia o, en 2013, Venecia por primera vez. Pero en aquella ocasión solo ocuparon un palazzo. En 2021 estas presentaciones se han convertido en el mayor escaparate de una firma que, desde que cerró su línea joven en 2013, ha orientado su estrategia a ubicarse firmemente en el lujo. Dos veces al año, Dolce & Gabbana invita a clientes vips, prensa y celebridades internacionales a unas experiencias entre lo cultural y lo transaccional: los clientes tienen la oportunidad de comprar lo que se muestra (lujosísimas piezas hechas a mano con precios entre las decenas y las centenas de miles de euros) a la vez que se les abren monumentos y se celebran cenas y fiestas. La alta joyería femenina fue presentada el sábado en las magníficas salas del palacio Ducal, seguido por una cena de gala en el patio. Y el día anterior, la colección de casa debutó en la Scuola Grande della Misericordia. En la planta baja de esta joya de la arquitectura del siglo XIV había una nutrida selección de muebles y objetos decorativos cubiertos de estampado animal, un homenaje a la vertiente más nocturna y sensual de la firma milanesa. Arriba, en la sala principal, los ventanales llenaban de luz sofás, comedores y vajillas estampadas con los colores vivos de las carrozas sicilianas. Del techo colgaban gigantescas lámparas de cristal de Murano, desarrolladas con talleres locales. Gabbana insistía en esto último en su encuentro con la prensa: “Lo importante son los artesanos. Solo podemos darles las gracias”. Y su compañero lo secundaba: “Es como si fuéramos directores de orquesta de los mejores artesanos del mundo, y están en Italia. Nos da igual si algo es trendy o no. Lo que importa es la creatividad y la calidad”.

Las jornadas del lujo de Dolce & Gabbana coinciden con un momento clave para Venecia. La ciudad celebra este año su 1.600 aniversario tratando de poner coto al turismo masivo, y de atraer un tipo de visitante con un perfil más elevado. A su decisión de no permitir atracar grandes trasatlánticos en la ciudad se suma la promoción de eventos como estos, que aportan relumbrón a su ya rica agenda cultural: la Bienal de Arquitectura sigue en curso, y el festival de cine comienza el día 1 de septiembre. Para entonces, Alta Moda habrá presentado sus colecciones masculinas de joyería y sastrería. El desfile del domingo culminó con un chaparrón, pero hasta eso parecía parte del espectáculo. Antes había salido el arcoíris. Ni la meteorología adversa es suficiente para doblegar la energía hedonista y el poder de convocatoria de estos italianos.

Daniel García López (publicado por El País el 05/09/2021)

Fuente: 400 invitados y la plaza de San Marcos como gran escenario: la Alta Moda de Dolce & Gabbana regresa por todo lo alto | Gente | EL PAÍS (elpais.com)

En Italia se abre la puerta a la vacunación obligatoria contra el coronavirus

Italia afronta estos días un conflicto político y social a cuenta del certificado de vacunación obligatorio. Los movimientos antivacunas, secundados por algunos sectores de partidos de la ultraderecha, han promovido movilizaciones violentas contra el salvoconducto necesario ya también para el transporte público, los restaurantes y, próximamente, también para ir a trabajar. El primer ministro, Mario Draghi, ha salido al paso este jueves en una rueda de prensa y ha cargado contra estos grupos. Además, ha asegurado que Italia estudiará obligar a su población a vacunarse cuando la situación lo permita, un paso que hasta la fecha no ha dado ninguna de las grandes democracias occidentales.

La idea original del certificado verde —así se llama el pasaporte de vacunación— era justamente evitar imponer la obligación de vacunarse a toda la población. Se pretendía limitar tanto la vida pública que los ciudadanos elegirían por fuerza la vía de la inmunización. Se evitaba así también problemas de naturaleza jurídica y enfrentamientos sociales. Sin embargo, el debate político suscitado ha hecho pensar al Ejecutivo que quizá convenga actuar de forma más directa y exigir la vacunación a todo el mundo. Draghi, preguntado por ello y por la llegada de la tercera dosis en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ha dicho: “Respondo con un sí a las dos preguntas”. Fuentes de Palacio Chigi matizan a este periódico que dependerá de la evolución del criterio de la Agencia Europea de Medicamentos y de cómo prospere la campaña de vacunación. En caso de introducir la obligatoriedad, señalan, se suprimiría el actual certificado verde.

La tercera dosis, ha explicado Draghi, también comenzará en breve a inocularse a la población. Algo que ha confirmado el ministro de Sanidad, Roberto Speranza. “Hay ahora mismo un debate que llevará a la aprobación de la inoculación de la tercera dosis. Yo creo que será a finales de este mes, se empezará con las personas que tienen una respuesta inmunitaria más frágil”, ha señalado Speranza.

El primer ministro añadió que el horizonte para llegar al 80% de vacunados también se ha fijado en septiembre. “La campaña de vacunación continúa y a finales de este mes tendremos un 80% de la población (mayor de 12 años) vacunada. Hoy ya hemos llegado al 70%. Estoy seguro de que llegaremos a ese objetivo para finales de mes. Esto es un alivio para la recuperación económica y para que los alumnos vuelvan a las aulas”, ha asegurado Draghi. El primer ministro destacó que poner fin a la educación a distancia con una vuelta segura a las aulas es una prioridad para el Gobierno y ha celebrado que “el 91,5% de los profesores han recibido al menos una dosis de vacunas”.

El primer ministro, además, ha insistido en que la población debe vacunarse “porque es un acto de protección individual y de solidaridad con los demás”, y ha mostrado su apoyo a los periodistas, médicos y políticos agredidos en los últimos días por parte de colectivos que rechazan las vacunas. “Quiero expresar mi total solidaridad con los que han sido agredidos por parte de los contrarios a las vacunas, una violencia particularmente odiosa y cobarde cuando se ejerce contra quienes informan y quienes están en primera línea para combatir la pandemia”. El pasado miércoles, primer día en que entró en vigor la norma que obliga a exhibir el certificado verde para usar el transporte público entre regiones, algunos miembros de estos colectivos intentaron bloquear sin ningún éxito las entradas a las estaciones ferroviarias.

Las discrepancias por el certificado verde también llegaron al seno del Gobierno de coalición esta semana. La Liga, el partido que lidera Matteo Salvini, comenzó a sembrar dudas sobre su legitimidad y con la posibilidad de retirarle el apoyo. Draghi, sin embargo, cree que el Ejecutivo sigue unido. “No veo el final del Gobierno. Todavía veo una coalición. Hay opciones políticas, culturales, personales y profesionales diferentes en esta mayoría. El grueso de sus miembros siguen de acuerdo. No veo ningún desastre en el horizonte”, ha concluido.

Daniel Verdú (publicado por El País el 02/09/2021)

Fuente: Covid-19: Italia abre la puerta a la vacunación obligatoria contra el coronavirus | Sociedad | EL PAÍS (elpais.com)

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