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julio 2021 - page 3

Argentina redescubre la alegría por el fútbol

En otra demostración del mayor poder del fútbol, su capacidad de hacer feliz a los pueblos, una multitud de hinchas argentinos recibió este domingo a los flamantes campeones del continente. La Albiceleste ganó la Copa América en el Maracaná, pero pareció haber ganado un Mundial en las calles de Buenos Aires y del resto del país: los dos ómnibus que trasladaron a los jugadores debieron avanzar a paso de tortuga entre el aeropuerto de Ezeiza y el campo de entrenamiento de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), un trayecto de tres kilómetros con gente al costado del camino y golpeando las ventanillas de los vehículos.

Fue como si una parte de la Argentina futbolera redescubriera la alegría. El 1-0 ante Brasil, que disparó el primer título de Messi en la selección mayor y un exorcismo después de 28 años sin vueltas olímpicas, fue especialmente celebrado por los jóvenes que no habían nacido o eran muy chicos en el último título, la Copa América 1993, imágenes de una época en VHS o con fotos ajadas, decoloradas. Messi ya no solo está en los pósters de los ídolos sino también de los campeones: el país quería tanto el triunfo de su selección como el del 10.

Incluso los propios jugadores parecieron ser los primeros simpatizantes de Messi. En el triunfal vuelo de regreso de Río de Janeiro a Buenos Aires, los campeones cantaron el nuevo hit interno de la selección, dedicado a Brasil. “¡Porque Messi tiene puesta la corona!, oh oh, y la magia de su zurda que enamora, oh oh. Para colmo de acordás de Maradona, sé que te duele, que te lastima, pero esta Copa es de Argentina!”, entonaron los campeones en el pasillo del avión, mientras la Copa América pasaba de mano en mano.

Argentina, un país al que la pandemia golpeó con fiereza sus cíclicas crisis económicas, festejó toda la madrugada con un desahogo inesperado, brutal. Una procesión de bocinazos, banderas y gente trepada a los semáforos, solo comparable a los grandes logros de la Copa del Mundo, salió disparada en todo el país apenas terminó la final. Mientras Messi y el resto de los jugadores recibían la Copa en Río de Janeiro, multitudes de porteños y bonaerenses ya enfilaban en autos y ómnibus hacia el Obelisco, el habitual punto de reunión social en la capital. Al final de una jornada con 11.561 casos y 354 muertes por el coronavirus, ni la pandemia ni el frío del invierno austral ni la hora, en el filo de la medianoche entre el sábado y el domingo, detuvieron la peregrinación.

La última vez que miles de personas se habían congregado en el Obelisco había sido en noviembre pasado, tras la muerte de Diego Maradona. En medio de la emoción por el triunfo en el Maracaná -y con el recuerdo del Pelusa siempre presente-, analistas deportivos aseguraban que, tras los Mundiales de 1978 y 1986, esta Copa América conseguida en Brasil se merece un lugar en el podio de los grandes festejos de la selección. Messicanazo, tituló el canal TyC Sports, mientras repetía imágenes del capitán, sentado sobre el césped del Maracanazo, hablando en videollamada con su esposa y su padre.

De menos a más en la Copa América -tras un comienzo en el que no quedaba claro si la Albiceleste podría ganar los primeros partidos y un final en el que parecía que no perdería contra ningún rival-, la selección consiguió que el hincha argentino, siempre más fanático de sus clubes que de su equipo nacional, renovara su vínculo afectivo después de tantas frustraciones. “Nos golpeamos muchísimo la cabeza pero seguimos intentando, chocando contra la pared, y la final la rompimos”, graficó Ángel Di María, de 33 años, autor del gol en la final y sobreviviente a las derrotas del pasado junto a Messi, Sergio Agüero y Nicolás Otamendi.

La celebración durante la madrugada y la mañana del domingo se trasladó a todo el país -la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner mostró imágenes de hinchas ondeando banderas bajo una intensa nevada en El Calafate, en la Patagonia- también pareció responder al pedido de Emiliano Martínez, el arquero de Aston Villa de Inglaterra que, apenas terminó el partido, declaró ante la televisión: “Que festejen los pobres y los ricos, todos unidos, que esta pandemia de mierda nos hizo unir a los argentinos”.

Elegido el mejor arquero de la Copa, Martínez es uno de los tantos futbolistas que se hicieron conocidos por el gran público durante el torneo que revivió el amor de los argentinos por su selección. Formado en Independiente, Martínez viajó a los 16 años a Europa sin haber debutado en la liga argentina. Su caso no es el único: también Cristian Romero y Nicolás González, que pasaron a Italia y a Alemania con muy pocos partidos en Primera División (y en clubes considerados “chicos”: Belgrano y Argentinos), comenzaron a ser reconocidos durante la Copa, un torneo que validó el proceso de recambio iniciado por el entrenador Lionel Scaloni, siempre sustentado en la figura de Messi.

“Tengo 30 años y es la primera vez que veo campeona a Argentina”, dijo una mujer en la puerta del predio de la AFA, Inés Schumacher, mientras los jugadores, ya pasado el mediodía, volvían a sus domicilios para reencontrarse con sus familiares después de una burbuja sanitaria que duró más de 30 días. “Se lo merecía Messi y además necesitábamos festejar como país, las cosas no están bien. ¡Ahora vamos por el Mundial!”, cerró la simpatizante, el día en que Argentina, al fin, terminó de abrazar a Messi.

Andrés Burgo (publicado por El País el 11/07/2021)

Fuente: Final Copa América: Argentina redescubre la alegría por el fútbol | Copa América de Fútbol 2021 | EL PAÍS (elpais.com)

Raffaella Carrà: murió la alegría de vivir

Es que, les digo, Raffaella era uno de esos mensajeros de la alegría de vivir. Seres que llegan a esta colmena para traer la dicha o el olvido. Exorcizar la oscuridad y el miedo. Soltar la posibilidad de embellecer al pasarlo bien, con todo. Una conexión necesaria aunque todos conocemos el final. Nadie está spoileando.

 

Murió a los 78. Y ahí todo el mundo se quedó de hielo y de pena. Ella, tan inteligente, frágil en apariencia pero con potencia absoluta, //gracia. Ella, tan sexy, tan salada. Al ver que había muerto se produjo una rabia asentada sobre una contradicción. Dijo por esos días -el lunes, nada, horas- un tuiteador que fue capaz de ponerlo en corto: “Raffaella Carrà era incompatible con la muerte”. Esa es la ofensa que sentimos ahora, en este momento. La muerte de Raffaella nos ha ofendido.

No cantaba como la enorme Mina, ni con la perfecta manera de cantar con la sensualidad como de cierva en celo propiedad de Ornella Vanoni. Grande, sí, era distinta. El tapón del champán, la noche feliz, el torbellino que lava la posibilidad de que no todo estaba vacío de sentido. 5353456. Y otra vez. Así. Ella llamaba sin parar y el teléfono. ¿Volver a llamar, sola, otra vez? 5353456. Las cabecitas sospechosas de los censores prohibieron un tiempo el canto y el número: la letra dice que el dedo se ha puesto colorado por la insistencia. Aquí, obligaron a cambiar “para hacer bien el amor hay que venir al sur” por “para enamorarse, etc.” Esta criatura delicada, con su energía imposible de resistir, cargaba significados que la gente pescaba de inmediato mientras bailaba su coreografía siempre perfecta, siempre sin el menor quantum de vulgaridad, ceñida al cuerpo como una piel sin que se viera ninguna -ombligo sí, nave insignia- como si bailara desnuda.

Raffaella. En cualquier momento pueden desmelenarse y gozar del instante niños alegres, señores desalmidonados por obra y magia, vitaminazados señoras y señores muy crecidos, con la mujer que murió al revivir. Nada es eterna, ni Roma, suele decirse -¡justo allá!- excepto Raffaella Carrà. El ataúd con su coche negro brillante -así lo había pedido- hizo un recorrido por barrios, monumentos, fuentes, escalinatas, inmortalidad. Así se despidan los buenos muertos, sin que los demás tengan que ir a despedirlos y molestarse.

Adopción.

La multiplicidad y genio en cada campo de Raffaella Carrà fueron adoptados de manera visceral en la Argentina. Bueno, en muchas partes pero a nosotros nos gusta adoptar. Locura absoluta. Ya en su momento fue llamada a Hollywood y participó con cartel importante junto a Frank Sinatra en la cumbre. Se dijo que el asombroso cantante -y muy buen actor- le propuso encuentros cercanos de la tercera fase. Cosas que suelen suceder y R.C. contó de propia mano: “Era aproximación conmigo, pero muy poco amistoso con los demás. No me gustaban sus amigos ni el sistema y manera de allá. A beber desde las cuatro de la tarde y todos y cada día hasta el amanecer. Te cuidan, te dan todo mientras te mantenés pleno de hermosura y tenés pocos años. Después de tiran y te reemplazan. Un juego cruel. ”Aquí, adopción sin vueltas. Apropiación amorosa. No lo olvidó. Fue amiga de Maradona, probablemente con derechos, en momentos en que el Nápoles había ganado el campeonato con aquello de la vieja humillación meridional. No es exagerado decir que Diego era uno de los hombres más poderosos del mundo, y el fin de Diego ahora fue respondida con una carta: ”Diego, amigo, amigo queridísimo. Fue demasiado temprano”. Sin dejar de acompañar cierta sonrisa dijo en una entrevista: “Maradona era un mascalzone (no hay que traducir nada), aunque generoso y especial”.

Siempre se supo su afiliación al Partido Comunista Italiano, el más grande de Occidente. Un romano de entonces, y de lo que queda de su fragmentación luego, podía ser sin problemas marxista y católico. Ir a una asamblea del Partido y almorzar con un cardenal amigo. A tal punto que el comunismo, el eurocomunismo encabezado por el aristócrata Enrico Berlinguer pudo gobernar si –una conjetura- no hubiera ocurrido el crimen del demócrata cristiano Aldo Moro a manos de las brigadas rojas y sus manos sucias. Algo para contar aparte.

Aparte también el apoyo e inclinación de la diversidad sexual ahora agrupada en las siglas LGTB. No ella entre las paredes de la casa en que salió el cortejo del lunes. No personalmente , que ejercía el modo clásico mamá – papá, sino , está claro, por comprensión y por libertad. Era así. Una lástima decir “era”. Enemiga de la gran enemiga, Raffaella dejó para cualquiera cantado que, de todos modos, en algún lugar hay una fiesta. Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Mario Mactas (publicado por Infobae.com el 09/07/2021)

Fuente: Raffaella Carrà: murió la alegría de vivir – Infobae

Vacaciones de invierno: requisitos de ingreso en las provincias argentinas

Estamos a las puertas del receso invernal y todos queremos salir un poco de casa, pasear y, ¿por qué no? reencontrarnos con seres queridos. Estos son los requisitos que se conocen hasta el momento para moverse dentro del país entre las jurisdicciones.

  • Córdoba; abre sus límites a partir del viernes 9 de Julio y hasta el 1 de agosto. Para ingresar solo se requiere la App Cuidar, con la respectiva declaración jurada. La restricción de circulación será de 0 a 6 horas, excepto para actividades esenciales. Se habilita el traslado interdepartamental, así como el acceso a los hoteles y alojamientos turísticos. Los locales gastronómicos (bares y restaurantes) podrán permanecer abiertos hasta las 23, con atención al aire libre y en el interior con aforo del 30 % y un máximo de 4 personas por mesa. Cines, teatros y museos estarán habilitados bajo protocolo y aforo del 30 %, mientras que los bingos y casinos permanecerán cerrados.
  • Mendoza recibirá visitantes a partir del 12 de julio sin PCR negativo ni aplicación Cuidar. Las autoridades harán controles de los protocolos sanitarios vigentes como el uso de barbijo, el distanciamiento, la ventilación de los ambientes y el aforo para locales gastronómicos y culturales. La restricción de la circulación entre las 23.30 y las 5.30. Se ha vacunado al personal relacionado con el sector de turismo, hotelería y gastronomía. Los centros de esquí de Las Leñas y Los Puquios anunciaron su apertura.
  • Salta está lista para recibir turistas de todo el país luego de un gran operativo de vacunación que ya inoculó al 80 % de los trabajadores del sector turístico con la primera dosis. Para viajar, más allá de la burbuja norteña que comenzó el 1 de julio, solo se necesita ingresar a www.turismosalta.gov.ar y completar el permiso de circulación nacional (si no se vive en una de las provincias que componen el Norte Argentino, que tienen libre circulación). Los turistas que elijan este destino deberán contar con el permiso turístico en la misma web y registrándose en la app Cuidar. En los principales corredores gastronómicos se dispuso el corte de la calle para que los locales pudieran aprovechar la vía pública y colocar mesas.

App Circular

  • Río Negro tiene los centros de esquí habilitados: desde el 3 de julio el Cerro Perito Moreno en El Bolsón y el 9 el Cerro Catedral en Bariloche. Se pide tramitar un permiso de circulación en www.circulacionrn.rionegro.gov.ar ingresando los datos personales y/o grupo de viaje, motivo (turismo) y completando la declaración jurada 24 horas antes de viajar. Si se ingresa por transporte público aéreo o terrestre, se requiere el examen de diagnóstico de prueba molecular tipo PCR o test de antígeno “no detectable” o “negativo” de Covid-19, realizado hasta 72 horas previas al momento de ingreso. En cambio, si se arriba en auto particular no piden el test y tampoco a los menores de 10 años que viajen con adultos.
  • La Rioja: se abre al turismo nacional el 9 de julio. Permisos para aquellos que ingresen por vía terrestre en vehículos particulares otorga libre circulación a los menores de 30 años, las personas vacunadas con un o las dos dosis con el coronavirus (de cualquier laboratorio), quienes tengan el alta médica de Covid-19 (en ambos casos presentando el certificado correspondiente). Todos deberán portar en el celular el registro individual en el sistema nacional de circulación (la App Circular). El resto de los visitantes deberán presentar un test negativo (rápido de antígenos) no mayor a 72 horas. Además, desde el 9 de julio se realizarán hisopados gratis al ingresar a la provincia. En todos los casos habrá que presentar el comprobante de reserva de alojamiento, de manera impresa o digital.
  • Provincia de Buenos Aires: Se puede ingresar con el Certificado de Turismo que demora 48 horas en otorgarse. No pide PCR.
  • Ciudad Autónoma de Buenos Aires: los turistas tienen que completar una declaración jurada en https://permisos.seguridadciudad.gob.ar/solicitudturismo/ dentro de las 48 horas previas al arribo y hacer .un test de Covid-19 dentro del plazo de 72 horas posteriores al arribo.

Certificado Turismo

  • Chubut: hasta el 12 de lulio inclusive, las personas que deben obligatoriamente contar con los siguientes requisitos: tener la Aplicación Cuidar en el celular, habilitada con 72 horas de antelación; presentar el certificado Turismo; tener obra social con cobertura en la provincia o contratar un seguro Covid-19; mostrar la reserva de alojamiento habilitado o declaración del domicilio donde se aloje. Los que lleguen de la Provincia de Buenos Aires o CABA por vía aérea o transporte terrestre, deberán presentar un hisopado negativo -PCR- realizado dentro de las 72 horas previas al ingreso. Quedan exceptuados lo que lleguen por vía terrestre en vehículos particulares y los menores de 10 años.
  • Entre Ríos: para entrar a la provincia solo hace falta presentar con el Certificado de Turismo. No pide PCR. El Gobierno provincial habilitó los paseos en el agua, en parques y reservas naturales, viñedos, recorridos de avistaje y de pesca, y los más de 15 complejos termales que hay en su territorio.
  • Jujuy: para ingresar se debe tramitar el Certificado de Turismo en la app Cuidar. No se requiere PCR negativo, sí contar con obra social o seguro de viajero que cubra coronavirus.
  • La Pampa: hay que tramitar el acceso en la web permisos.lapampa.gob.ar. No requieren PCR. El horario de circulación está restringido entre las 6 y las 23 horas.
  • Misiones: pide el Certificado de Turismo, una prueba PCR negativa realizada 48 horas antes de llegar y tener la app Misiones Digital en el teléfono. Allí se hace el autodiagnóstico.
  • Neuquén: solicitan tener en el Certificado de Turismo Circulación Cuidar, contar con asistencia médica de viajes que incluya cobertura Covid-19 y un comprobante de reserva del alojamiento. No pide PCR.

Con PCR negativo

  • San Luis: Habilitado el turismo con Certificado Turismo y sin PCR.
  • Santa Cruz: piden un PCR negativo con 72 horas de anticipación o test de antígenos, un seguro que cubra Covid-19, una declaración jurada provincial y presentar la reserva hotelera. No pide el Certificado de Turismo.
  • Santa Fe: tiene habilitado el turismo con el Certificado Turismo, una reserva turística y registrarse en la app provincial. No pide PCR negativo.
  • Tierra del Fuego: los viajeros deberán presentar el Certificado Turismo donde consten todos los datos personales de cada viajero, una reserva hotelera en un alojamiento habilitado (se verifica en www.findelmundo.tur.ar) y un seguro que cubra Covid-19 u obra social de alcance nacional. No pide PCR. La temporada comenzó el viernes 2 de julio.
  • Tucumán: autorizó el turismo interjurisdiccional desde el 1 de julio. Para ingresar, hay que tramitar una declaración jurada on line. Se pedirá PCR a las personas que no provengan de provincias del Norte.
  • Santiago del Estero, exige prueba de PCR negativa con 72 horas de anticipación, con excepción de los turistas de las provincias del norte que firmaron el convenio. Todos deberán completar una declaración jurada on line.
  • San Luis: por el momento solo se solicita exhibir el DNI y el certificado turismo.
  • Catamarca se acordó la apertura del turismo para el próximo 9 de Julio. Además, desde este fin de semana los bares y restaurantes de la provincia abrirán sus puertas hasta las 21.30. El único requisito para los viajeros es contar con el certificado de ingreso, al que se agregaran algunos requisitos específicos. Si bien no se pide PCR negativo, en el Aeropuerto Felipe Varela y en el ingreso a algunos municipios se realizarán test de antígenos.
  • Corrientes; hay que completar un formulario on line en la página de la provincia, piden un test PCR o de antígenos, o el certificado de vacunación o el alta epidemiológica.

Las opciones inviables

  • Chaco: solo tiene habilitado el turismo interno. Pide PCR negativo de 72 horas y completar una autorización provincial.
  • Formosa: tiene el turismo abierto y requiere el Certificado Turismo. También una prueba PCR negativa y una cuarentena obligatoria de 14 días.

Patricia Daniele (publicado por Weekend el 06/07/2021)

Fuente: Weekend | Vacaciones de invierno: requisitos de ingreso en las provincias argentinas (perfil.com)

La premonición del capitán y el misterio del oro: el trágico final del SS Principessa Mafalda, el “Titanic de Sudamérica”

Por alguna de esas sensaciones inexplicables de la vida, cuando se despedían en el puerto de Genova, el comandante siciliano del vapor transatlántico SS Principessa MafaldaSimone Gulì, le dijo a su esposa que le hubiera gustado no hacer este viaje: «Esta vez no quiero irme».

Era un martes 11 de octubre de 1927 y dos semanas después, a 8 mil kilómetros del Mediterráneo, cerca de las costas de Bahía en Brasil, el paquebote doble hélice se iba a pique por popa hacia el fondo del mar, junto con 305 pasajeros, ocho tripulantes y el capitán, que se despidió de la superficie al grito de ¡Viva Italia!

La segunda caldera estalló como una bomba antisubmarina y sacudió los botes salvavidas. Eran las 22.20 del 25 de octubre de 1927 y el naufragio más trágico de la historia sudamericana llegaba a su fin, luego de más de cuatro horas de agonía, tras el desprendimiento de una hélice que provocó una grieta por donde el Mafalda “tomó agua” hasta el colapso.

A pesar del naufragio, nadie temía semejante número de muertos. Los barcos de la zona acudieron pronto al pedido de auxilio cuando el buque comenzó a escorarse y lograron rescatar a 938 náufragos. Podrían haber sido más si no fuera porque a bordo reinaba el desconcierto y el caos, entre disparos suicidas y luchas a cuchillo por un salvavidas.

Una parte de la tripulación estaba en otra cosa, como si la anarquía le fuera ajena. Se concentraba en una misión más importante que la vida y que la muerte: debía salvar el oro que recibiría el gobierno argentino de parte de la Italia fascista de Benito Mussolini.

Los faroles de los buques de auxilio buscaban más sobrevivientes entre el agua revuelta y la oscuridad de la noche. El mar se había tenido de negro. Era la sangre de los mutilados. El banquete de los tiburones fueron un averno náutico que esta vez se ensañó con los inmigrantes que venían a hacerse la América a Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires.

Menos el capitán y ocho de los suyos, la tripulación se salvó toda.

La princesa manca y su marido nazi

Gulì había intentado en vano evitar que el Principessa Mafalda zarpara de Genova, aquel 11 de octubre de 1927 cuando le dijo a su esposa: «Esta vez no quiero irme». Lo hizo con cinco horas de retraso por problemas en las máquinas de propulsión del paquebote. Los mismos problemas se sucedieron cuando hizo la primera escala en el puerto de Barcelona.

Las máquinas estaban agotadas. El transatlántico quedó varado por treinta horas en su última escala africana antes del cruce oceánico, perdiendo toneladas de comida por fallas en los sistemas de refrigeración. Las intoxicaciones alimentarias comenzaron a multiplicarse. El capitán telegrafió a la oficina central del operador, Navigazione Generale Italiana, y pidió cambio de buque. Le dijeron: «Imposible. Siga viaje».

El vapor, que realizaba su travesía número noventa, no estaba bien mantenido ni tenía la juventud de sus años de gloria, tras diecinueve largos e interminables años de servicio, pero nada hacía prever su destino fatal, quizá tan trágico como el que encontraría después la bella princesa de Saboya que le había dado su nombre al buque, cuando, prisionera en el campo de concentración nazi de Buchenwald, durante los años finales de la Segunda Guerra Mundial (1944), fue herida por una bomba aliada; en el hospital le amputaron un brazo, murió tres días después.

Pero en 1927 la historia era otra. Su alteza real Mafalda María Elisabetta Anna Romana di Savoia gozaba de toda plenitud, se había casado con el príncipe de Hesse-Kassel, el alemán Felipe, que en 1930 se convertiría en un ferviente nazi, y todo esto en el marco de una Italia totalitaria que mientras luchaba por retornar a su estatus imperial reducía al mismo tiempo a la monarquía a un inofensivo carácter de ornamento decorativo.

Los armadores del Principessa Mafalda decían que el viaje con 1261 personas a bordo sería su último servicio rumbo a Buenos Aires, antes del desguace. Lo fue. Sus restos yacen en el fondo del mar del Brasil y nadie puede asegurar que el tesoro de monedas de oro destinado al gobierno argentino esté allí también.

SS Principessa Mafalda: el lujoso piróscafo “doble hélice”

El transatlántico Principessa Mafalda había sido bautizado en honor a la segunda hija que tuvo el rey de Italia, Vittorio Emanuele III, con Elena, reina de Montenegro.

El día de la botadura, 22 de octubre de 1908, cuando el barco se desplazó estable por las aguas del puerto de Genova, todos respiraron aliviados. Navigazione Generale Italiana había lanzado a su hermano mayor un año antes; el transatlántico, construido en los astilleros Riva Trigoso, con equipamiento de lujo y decorado estilo Luis XVI, se hundió a las pocas horas por problemas en el cálculo del lastre. El majestuoso buque se llamaba Principessa Jolanda por la condesa de Bergolo, primogénita del rey y hermana mayor de Mafalda. Fue un presagio.

Pero al Principessa Mafalda se le auguraba otro destino. El transatlántico llegó a Buenos Aires por primera vez en 1909 con toda la pompa, trayendo entre su pasaje una mayoría de piccoli contadini italianosprofesionales liberales, judíos rusos perseguidos y anarquistas expropiadores.

En su viaje de vuelta hacia el Mediterráneo embarcó en cambio a porteños pudientes que hacían gala de tener “la vaca atada” y “tirar manteca al techo” en un contexto en el que la Argentina se perfilaba como una potencia pujante y Buenos Aires se jactaba de ser la ciudad más europea de América.

Los porteños elegían al vapor de lujo para llegar a Europa no solo por su elegancia imperial y las comodidades a bordo sino también por su veloz desempeño marino. El doble hélice navegaba a 18 nudos y cubría el trayecto interoceánico en solo 14 días, la mitad de un buque convencional.

La nave era imponente. Medía 146 metros de eslora y 17 de manga, podía transportar 1580 pasajeros (180 en primera, 150 en segunda y 950 en tercera) y 300 tripulantes. Era el transatlántico más prestigioso de toda la flota italiana y por sus camarotes pasaron afamados artistas, políticos y empresarios de la época, pero también emprendedores hasta entonces desconocidos como Ruggero Bauli.

Bauli perdió todas sus máquinas de pastelería en el naufragio, con las que pensaba inundar de sus deliciosos panes dulces a toda Sudamérica. En cambio, fue rescatado en alta mar y se salvó, pero debió manejar un taxi durante meses en Brasil para juntar dinero y retornar al oficio en Buenos Aires; una década más tarde, volvió a Italia, y fundó el imperio Bauli.

Héroes náufragos y tripulantes cobardes

El Principessa Mafalda partió de Genova hacia Buenos Aires con 300 toneladas de carga, 700 bolsas de correo y 250.000 liras en oro destinados al gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear, de acuerdo con la recopilación histórica de distintos autores como el argentino Ovidio Lagos y los italianos Luciano Garibaldi y Pasquale Guaglianone.

“Las primeras historias hablaban del heroísmo de la tripulación, pero las versiones posteriores no fueron tan caritativas”, cuenta Christopher Ecclestone en El hundimiento de la Princesa Mafalda (2006). Los testimonios en ese sentido abundan. Un migrante árabe contó que estaba en el primer bote de rescate y que de los 42 náufragos a bordo, sólo dos eran pasajeros.

“Este parece ser el bote conducido ‘heroicamente’ por el contador Carlo Longobardi”, cuenta el autor, señalando al hombre encargado de custodiar los valores del buque, cuyo bote salvavidas fue el primero en ser rescatado por el navío francés Formose.

Diferentes versiones sugieren que los botes salvavidas fueron abandonados en altamar porque la tripulación, ya a salvo en otros buques, prefirió no volver al rescate. “Algunos de los pasajeros del Alhena (un carguero de Rotterdam) informaron que mientras lanzaban cuerdas a las personas que se agitaban en el agua y las subían, los tripulantes rescatados del Mafalda se acobardaron a cierta distancia observando los procedimientos. Esta historia fue repetida en varios testimonios”, anotó Ecclestone.

El diario La Vanguardia italiana relató la historia de cuatro oficiales que fueron baleados por haberse colocado los cinturones salvavidas con la intención de abandonar la nave cuando todavía quedaban cientos de personas a bordo. Contó también que el ingeniero jefe Scarabicchi se suicidó con un tiro de pistola en la sien.

Mientras todo esto ocurría, un joven conscripto argentino, que había abordado el Mafalda en Genova luego de enfermar de pulmonía a bordo de la fragata Sarmiento, realizaba actos de heroísmo que fueron relatados por varios testigos.

Se llamaba Anacleto Bernardi y era oriundo de La Paz, provincia de Entre Ríos. Apenas estalló la primera caldera y el barco comenzó a escorarse a unas 70 millas de la costa brasileña, se puso a disposición del capitán, ayudó a embarcar en los botes salvavidas a las mujeres y a los niños primero y le dio su cinturón flotante a un anciano que no sabía nadar.

Bernardi fue uno de los últimas personas en arrojarse al mar, junto con su compañero Juan Santoro, coinciden todos los testimonios, antes de que el vapor se fuera a pique. Santoro se salvó y años después narró en sus memorias que a Bernardi se lo comieron los tiburones mientras intentaba llegar nadando a un bote salvavidas.

Gardel, el papá del Papa Francisco y una primicia de LA NACIÓN

“Mis abuelos y mi papá tenían el billete para embarcar en el buque Principessa Mafalda, el mismo que se hundió delante de las costas de Brasil. Como ellos no lograron vender a tiempo lo que tenían, debieron cambiar el pasaje y se embarcaron en el ‘Giulio Cesare’ el 1° de febrero. Por eso estoy aquí”, contó el Papa Francisco desde el Vaticano, recordando el milagrosamente postergado viaje de su papá, Mario José Bergoglio, a la agencia de noticias católica Zenit.

El miércoles 26 de octubre de 1927 los canillitas vocearon en la Ciudad de Buenos Aires la noticia de la tragedia. El diario LA NACIÓN había sido el único en dar la primicia, tras un demorado cierre de edición en el que se pararon las rotativas, pasada la medianoche, cuando llegó un escueto cable procedente desde Río de Janeiro: «El Principessa Mafalda naufragó cerca de Bahía».

No hubo entonces ni después noticias sobre el misterioso destino de las 250.000 liras en monedas oro que debía recibir el gobierno argentino.

Ese mismo día, cuando el mundo se estremeció con el episodio al que bautizaron como «Titanic de Sudamérica», a las 10.30 de la mañana en la Dársena Norte, Carlos Gardel abordaba el transatlántico Conte Verde que lo llevará a Barcelona, cuenta Norberto Chab en Gardel, el mito criollo de todos los tiempos (2011).

El cantor de Buenos Aires había viajado en el Principessa Mafalda dos años antes, conocía al comandante Simone Gulì y a varios de sus tripulantes y ahora le tocaba pasar por el mismo lugar donde, hacía pocas horas, cientos de ancianos, mujeres y niños habían sido devorados por los tiburones.

“¿Vos sabés lo que es llegar con náufragos y entender desgracias todo el camino?”, contó Gardel una vez que arribó a España. “La tripulación se salvó, pero el pobre pasaje: ¡qué pena!”.

“Si hubieras visto a un compatriota mío llorar en Montevideo y gritar como un loco… ¡Andate, qué bromas tiene el mar! Fue una cosa de pena, de dolor; y cuando pasamos por delante del naufragio, los pasajeros echaron una corona al mar en honor a las víctimas. Fue trágico, doloroso”.

Facundo Di Genova (publicado por La Nación el 02/07/2021)

Fuente: La premonición del capitán y el misterio del oro: el trágico final del SS Principessa Mafalda, el “Titanic de Sudamérica” – LA NACION

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