Monthly archive

septiembre 2020

La muchacha del siglo pasado

Ha muerto Rossana Rossanda (RR), “la muchacha del siglo pasado”, como se definía a sí misma en sus memorias, publicadas en el año 2007. Con 96 años, desaparece otro testigo de la historia completa del siglo XX, con la peculiaridad, difícil de encontrar en otros testigos, de pertenecer a la misma seña de identidad política durante toda su vida: RR fue una comunista laica, heterodoxa, militase donde militase, que desarrolló su actividad política como periodista y como escritora dentro de la tradición intelectualmente más brillante de esa familia ideológica: el comunismo italiano, el de Gramsci, Togliatti, Ingrao y Berlinguer, entre otros.

En sus textos y en su práctica pública se encuentra muy nítidamente lo que entiende por militar: “No se puede ser comunista de paso”; “para ser comunista no hace falta carné”; fuera del “partido” (el “partido” siempre es el PCI) hay salvación y se puede realizar una acción eficaz para transformar el mundo, etcétera. Para la izquierda heterodoxa europea (a la izquierda de los partidos comunistas), RR ha sido un mito, análogo en parte a lo que supuso Pasionaria para el comunismo oficial. Sin embargo, ella se alejó cuanto pudo de esa versión de mujer-comunista-símbolo: “De vez en cuando alguien me para amablemente: ‘¡Usted ha sido un mito!’ Ahora bien, ¿quién quiere ser un mito? Yo no. Los mitos son una proyección ajena con la que no tengo nada que ver. Me desazona. No estoy honrosamente clavada en una lápida fuera del mundo y del tiempo. Sigo metida tanto en el uno como en el otro”. Hasta ahora.

RR comenzó a luchar en la resistencia partisana a los nazis antes de acabar la Segunda Guerra Mundial. Se afilió al Partido Comunista Italiano (PCI), en el que militó hasta finales de la década de los sesenta, tras alejarse primero de su línea ideológica (frialdad ante los movimientos estudiantiles de Mayo del 68 y no condena de la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de aquel año) y luego ser expulsada.

A partir de ese momento, y con un brillante grupo de dirigentes e intelectuales comunistas (Valentino Parlato, Luigi Pintor, Luciana Castellina, Lucio Magri…), fundan Il Manifesto, al mismo tiempo un periódico y un instrumento muy cercano a un partido político.

Con Il Manifesto participarán en la miriada de formaciones extraparlamentarias y a la izquierda del PCI, con quien RR logró ser diputada. A través de este artefacto, mitad medio de comunicación, mitad estructura organizativa política, RR y sus compañeros han estado constantemente presentes en el último medio siglo de vida pública, dando su versión sobre cualquier acontecimiento político, económico y social significativo. Siempre con extremas dificultades económicas y en medio de esos constantes alejamientos y escisiones que forman parte de la historia de la “izquierda coherente”, como se han calificado a veces.

En el prólogo a las memorias de RR (La muchacha del siglo pasado, Foca Editorial), Mario Troti, otro intelectual de la izquierda italiana, escribe nostálgico que esos folios son el relato de un gran amor malogrado entre Rossana y el PCI. En efecto, circula por todo el libro un aura de dolorosa desproporción entre lo que se es y lo que se hace, entre la teoría y lo conseguido, y describe cómo el amor entre la autora ahora fallecida y el PCI atraviesa todas las fases: el estado naciente de enamoramiento, los primeros contactos llenos de entusiasmo, las primeras incomprensiones que consolidan una relación, la ilusión de la identificación, el descubrimiento de lo distinto en el otro, las desconfianzas recíprocas, el ahondarse en las diferencias hasta la conciencia de la incompatibilidad y la dolorosa solución de la separación.

Por los bosques de El Escorial camina a principios de siglo un pequeño grupo de gente entre la que están RR, su compañero K. S. Karol, y sus alumnos. Han acudido a participar en un curso de verano contando su experiencia sobre el ejercicio de la política y el periodismo. Rossana trabaja en Il Manifesto, y Karol escribe y editorializa en Le Nouvel Observateur, y también ha escrito unas memorias extraordinarias (La nieve roja, Alianza). Ambos son colaboradores habituales de EL PAÍS. RR, pelo blanco, ya mayor, una mirada firme, recuerda sus encuentros y encontronazos con Jorge Semprún, camarada Federico Sánchez, y cavila sobre lo que luego será el objeto de sus memorias: las vicisitudes del comunismo y de los comunistas del siglo XX. Han terminado tan mal que es imposible no plantearse qué significaba ser comunista en el año 1943, y qué significa hoy. “Después de más de medio siglo atravesando corrientes, tropezando y retomando de nuevo mi carrera con algunos moratones de más, a la memoria le entra el reuma. No la he cultivado, conozco su indulgencia y sus trampas. También las que consisten en darle una forma. Pero memoria y forma son a su vez un hecho en medio de los hechos”.

Rossana dice a sus interlocutores: “No estoy libre de dudas”.

Joaquín Estefanía (publicado por El País el 21/09/2020)

Fuente https://elpais.com/cultura/2020-09-21/la-muchacha-del-siglo-pasado.html

La izquierda resiste en las regionales italianas y refuerza al Gobierno de Conte

Italia se jugaba su futuro político en una maratoniana doble jornada electoral en la que se decidían los Ejecutivos de siete regiones (Liguria, Toscana, Véneto, Las Marcas, Apulia, Campania y Valle de Aosta). Pero también debía pronunciarse sobre un recorte de parlamentarios que dejaría a los representantes de ambas Cámaras sin un tercio de escaños. Las urnas se mantuvieron abiertas hasta el lunes a las 15.00 para facilitar el voto en plena pandemia. La notable afluencia contribuyó a un resultado que, según las proyecciones, es muy positivo para la maltrecha izquierda italiana. La coalición de derecha (Hermanos de Italia, Forza Italia y Liga) ha logrado imponerse en, al menos, tres de las siete regiones en disputa. Sin embargo, no consigue hacerlo en sus dos principales objetivos: la Toscana, obsesión de Matteo Salvini, líder de la Liga, y Apulia. La izquierda resiste, un resultado que le permite seguir a flote y conceder un respiro al Gobierno de Giuseppe Conte, formado por el Partido Democrático (PD) y el Movimiento 5 Estrellas, que también ha visto cómo se imponía su apuesta por el referéndum constitucional y se recortarán los parlamentarios en un tercio.

Los números, teniendo en cuenta que Valle de Aosta posee un estatuto especial elegía solo a consejeros regionales, hablan de un empate. Pero el detalle de los datos subraya decepciones importantes que pueden marcar la agenda de la derecha en los próximos meses.

Toscana era la partida con mayor trascendencia política. El lugar donde Salvini se había volcado en un todo o nada. La izquierda, en sus distintas mutaciones desde el Partido Comunista Italiano (PCI), ha gobernado aquí en las últimas cinco décadas: siempre desde que hay elecciones regionales. Pero el desencanto hacia un partido demasiado vinculado a las crisis bancarias —la quiebra del Monte Dei Paschi di Siena abrió la caja de los truenos— y un desapego por los problemas del territorio ha permitido a la derecha ir ganando espacio en distintos puntos. Salvini decidió doblar la apuesta y presentó a la joven y agresiva candidata Susanna Ceccardi. Pero la aspirante, según las proyecciones se queda a unos siete puntos del candidato del PD, Eugenio Giani (47%).

El PD solo tenía garantizada la victoria en Campania (el actual gobernador, Vincenzo De Luca ha obtenido el 66% de los votos). Y más allá de la Toscana, la otra región que presentaba más dudas era Apulia (el tacón de la bota). El actual gobernador del PD, Michele Emiliano (46,8%), competía con un también expresidente de la región, Raffaele Fitto (38%), de Hermanos de Italia. La derrota en Apulia deja sin demasiado valor el resto de victorias de la derecha. Especialmente para Salvini.

En Véneto, por ejemplo, la estratosférica victoria de Luca Zaia (con alrededor del 74,5% de los votos frente a los de su rival directo, que ha obtenido 16,6%), que reedita por tercera vez su mandato, es un regalo envenenado para Salvini. El gobernador, muy alejado del líder de la Liga en el tono y las maneras de combatir la pandemia de la covid-19, representa el ala clásica de la vieja Liga Norte. Un sector que empieza a afilar los cuchillos para sustituir a Salvini, acosado por los malos resultados y los escándalos judiciales.

Los resultados abren un nuevo escenario dentro de la coalición de derecha, que solo ha sumado a su elenco de regiones a Las Marcas, hasta ahora gobernada por la izquierda. Salvini, cuyos candidatos no habrán logrado imponerse en ninguna región en estas elecciones, ya no podrá seguir siendo el líder indiscutible de esa área política.

Menos parlamentarios

La votación en el referéndum constitucional, donde se decidía el recorte de un tercio del número de parlamentarios y ha registrado casi un 60% de participación, ha terminado como pronosticaron todas las encuestas en los últimos meses. El resultado (69% de apoyos al ) ha sido abrumadoramente favorable a una reforma que podría ser la antesala para terminar con el sistema bicameral perfecto de Italia, según todos los constitucionalistas consultados.

El recorte, que no entraría en vigor hasta el final de la legislatura (2023) prevé reducir los escaños en la Cámara de Diputados de 630 a 400. Y en el Senado de 315 a 200. Hoy hay un diputado por cada 96.000 habitantes y un senador por cada 188.000 ciudadanos. Con la reforma se reduciría esa representación e Italia pasaría a ser uno de los países de la UE con menor número de diputados con respecto a su población. Tendría uno por cada 151.000 habitantes. España le iría a la zaga con uno por cada 133.000. Respecto al número de senadores, en cambio, Alemania y Polonia estarían por debajo.

La iniciativa ha sido una de las banderas del Movimiento 5 Estrellas, socio mayoritario de la coalición de Gobierno. El PD, pese a que en el pasado se había mostrado en contra y que muchos de sus miembros la consideren enormemente populista, ha terminado apoyándola para evitar que el Ejecutivo pudiese resquebrajarse. La apuesta se daba por segura, pero la victoria en el referéndum y haber resistido la embestida de la derecha en las regionales aportará estabilidad al Gobierno de Conte. Las cuentas internas que deban hacer ahora los socios para reequilibrar las fuerzas es una cosa distinta.

El primer test electoral de la era Covid en Italia, una prueba de fuego para el gobierno de Conte

En el primer test electoral de la era Covid-19, poco más de 46 millones de italianos fueron convocados a votar entre hoy y mañana para un referéndum sobre un drástico recorte del número parlamentarios y para renovar las autoridades de 7 regiones y 962 comunas.

Con la pesadilla del coronavirus aún latente -tanto es así que hubo problemas para reclutar a autoridades de mesa-, la cita electoral podría tener serias repercusiones en la estabilidad del gobierno de Giuseppe Conte si la derecha conquista la Toscana, bastión histórico de la izquierda, donde se libra una batalla cabeza-cabeza. También hay incertidumbre por lo que pasará en Puglia, mientras que en otras regiones como Véneto y Liguria se espera que gane cómodamente la oposición de centroderecha, que se presentó unida. Se vota asimismo en el Valle d’Aosta, donde no se elige en forma directa al gobernador porque tiene un estatuto especial.

Es en la Toscana, región desde siempre “roja”, pero que en los últimos años fue perdiendo en manos de la centroderecha ciudades como Pisa, Arezzo, Grosseto y Siena, donde el gobierno se juega al todo o nada, según analistas.

Allí, si la joven Susanna Ceccardi, candidata de la derechista Liga de Matteo Salvini, de 33 años, llega a ganarle a su rival de centroizquierda, Eugenio Giani, poco carismático referente del Partido Democrático (PD), que tiene casi el doble de años, podría ocurrir una verdadera hecatombe para el gobierno. Este se basa en una precaria coalición entre el PD y el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), que a diferencia de la oposición, no se presentaron juntos en la votación, en un fiel reflejo de su extraña alianza. Para el PD, que según los sondeos retendrá la región de Campania (cuya capital es Nápoles) y espera hacer lo mismo con Puglia y las Marcas, perder la Toscana significaría un golpe psicológico tan fuerte que tendría repercusiones en el gobierno, que para algunos incluso podría caer.

Aunque Conte suele decir que el valor de esta cita con las urnas es sólo local y no nacional e incluso selló un pacto con Nicola Zingaretti, líder del PD, para seguir unidos, pase lo que pase, si la centroderecha ganara 5 a 1 -es decir, además de retener el poder en el Véneto y Liguria, acapara Toscana, Puglia y las Marcas-, el efecto sería totalmente desestabilizador, con la oposición llamando a elecciones anticipadas.

Con un triunfo de la derecha 5 a 1 -el gran temor del oficialismo-, en efecto, Zingaretti quedaría en el banquillo de los imputados, arrastrando consigo a la alianza de gobierno con Conte.

En este marco, la probable victoria del Sí en un referéndum que confirmará un drástico recorte de parlamentarios y que no necesita de quórum alguno, le dará oxígeno al M5E y al gobierno Conte, considerado cercano a esta agrupación. Cuestionado por muchos constitucionalistas, el inédito recorte significará pasar de 630 a 400 diputados y de 315 a 200 senadores; también el número de parlamentarios electos en el exterior se achicará: los diputados de 12 bajarán a 8 y los senadores de 6 a 4. El PD llamó a votar por el Sí, aunque no muy convencido porque reclama al mismo tiempo una nueva ley electoral. Y muy divido internamente, con grandes referentes del partido, como por ejemplo, Romano Prodi en favor del No.

La reducción de la “casta” política fue siempre el caballito de batalla de los grillini -por el creador del M5E, Beppe Grillo-, por lo que una victoria muy amplia del Sí significará también aire para el actual canciller y líder del movimiento, Luigi Di Maio. Sin embargo, habrá que ver qué pasa con su partido, que se encuentra en fase de desintegración. Pese a haber triunfado en las elecciones de 2018, el M5E perdió consenso con su alianza con la ultraderechista Liga de Salvini, en una experiencia de gobierno liderada también por Conte que duró apenas un año, marcada por terribles peleas internas y fuertes choques con la Unión Europea (UE).

De haber resultados desestabilizadores para el gobierno, hay quien cree que en el corto plazo cobrará peso el papel desempeñado hasta ahora por Conte, un abogado desconocido y sin experiencia que gracias a la pandemia se reforzó. De hecho, Conte demostró gran liderazgo ante la emergencia e incluso, pese a la fragilidad de su coalición, logró que la UE acordara darle fondos extraordinarios a Italia para ayudarla a salir de una crisis económica sin precedente. Al respecto, resultaría alarmante en Bruselas que volviera a levantar cabeza una centroderecha populista y euroescéptica.

En la última jornada del verano, con temperaturas aún altas como para ir a la playa, tal como se esperaba, tanto por el miedo al contagio como por falta de pasión luego de una campaña electoral aburrida, la afluencia a las urnas fue baja. Según datos parciales del Ministerio del Interior, para el referéndum a las 19 había votado el 30%. Aunque se podía votar hasta las 23 y mañana lunes, de 7 a 15, justamente para evitar aglomeraciones.

Votar por primera vez en tiempos de Covid-19 fue una experiencia nueva. Los electores italianos tuvieron que medirse la temperatura antes de salir de casa y equiparse no sólo de documento electoral y cédula de identidad, sino también de barbijo. En el asiento electoral, tuvieron que higienizarse las manos tres veces (al ingresar y antes y después de votar) y bajarse el barbijo, manteniendo dos metros de distancia, al ser interpelados por las autoridades de mesa, que debieron controlar la identidad de los enmascarados antes de ingresar al cuarto oscuro.

Unas 1820 personas en aislamiento domiciliario o cuarentena, como por ejemplo el expremier, Silvio Berlusconi -que tuvo el virus y fue dado de alta el lunes pasado-, tras un pedido, pudieron votar a domicilio.

Elisabetta Piqué (publicado por La Nación el 20/09/2020)

Fuente https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-primer-test-electoral-era-covid-italia-nid2455983

Las superelecciones que marcarán el otoño italiano

Italia vuelve a poner las urnas en medio de una larga pandemia en la que se sumergió antes que ningún otro país europeo. Los próximos días 20 y 21 se votará en siete regiones y se decidirá también en un referéndum nacional si se aplica un gran recorte en el número de parlamentarios de las dos Cámaras. Ocho elecciones decisivas para medir las fuerzas de los dos bloques que actualmente se disputan la hegemonía ideológica y parlamentaria del país. Pero también para calibrar la longevidad del Gobierno que preside Giuseppe Conte con el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S), el Partido Democrático (PD) e Italia Viva (el partido de Matteo Renzi).

La decisión no es menor. En las siete regiones (la jornada electoral se repartirá entre el domingo y el lunes para evitar aglomeraciones en los colegios) se aclarará también en qué manos se pondrá la administración de gran parte de los 200.000 millones de euros asignados a Italia del Fondo de Recuperación Europeo para paliar los efectos de la crisis provocada por la covid-19. Más allá de los resultados, la organización de unas elecciones a escala nacional en estos momentos supone un reto mayúsculo para el país.

Siete regiones en liza. Los comicios regionales (Liguria, Véneto, Toscana, Las Marcas, Valle D’Aosta, Campania y Apulia) aportarán una valiosa foto fija de la guerra política en curso. Siete millones y medio de personas están llamadas a las urnas. Actualmente el autodenominado centroderecha gobierna en 13 regiones y el centroizquierda, en seis. Una diferencia abismal a menudo usada por el primer bloque para cuestionar la legitimidad del Gobierno. Una desventaja que todo indica que podría aumentar.

La fotografía, sin embargo, no es tan nítida para la derecha. Las cosas no han ido bien para Matteo Salvini en los últimos tiempos, acosado por una caída de popularidad y varios escándalos judiciales. Los sondeos señalan que ha perdido más de diez puntos desde el comienzo de la pandemia y que esta nueva fecha electoral marcará definitivamente sus posibilidades reales de hacer caer el Ejecutivo de Conte antes del fin de la legislatura en 2023. El líder de la Liga sigue encabezando el bloque de la oposición y la coalición que forman los partidos de derecha (Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia). Pero los problemas pueden llegar también en clave interna, aunque dependerá en gran medida del resultado.

El enorme crecimiento de Giorgia Meloni, la líder de Hermanos de Italia (HI), amenaza el liderazgo de Salvini dentro de la coalición. La política romana ha logrado colocar a dos de sus hombres de confianza como candidatos en dos regiones: Apulia y Las Marcas. Ambos tienen enormes posibilidades de hacerse con una victoria que materializaría el crecimiento de Hermanos de Italia y subrayaría lo que empieza a ser un escollo para la coexistencia de las fuerzas de derecha (los sondeos separan solo en unos seis puntos a la Liga y HI). La situación sería más tensa todavía si las cosas no fueran del todo bien en una de las regiones donde el líder de la Liga tiene colocados sus peones: Toscana.

La amenaza a la derecha. La gran apuesta de Salvini para esta región, históricamente controlada por la izquierda, es la candidata Susanna Ceccardi. Una joven de perfil agresivo (33 años), rápida en la comunicación y curtida en la televisión y las redes sociales. Un reclamo para los votantes desencantados de una región gobernada siempre por unas mismas siglas que han ido mutando hacia el centro ideológico desde que se empezaron a celebrar elecciones regionales en Italia en 1971.

Toscana cuenta con muescas en su revolver como ser el lugar donde se fundó el Partido Comunista Italiano (Livorno) hace casi un siglo. Los sondeos advierten de una batalla extremadamente igualada que podría incluso decidirse en una segunda vuelta (así lo permite la ley electoral toscana).

La caída de esta región supondría un batacazo enorme para el PD, que la convirtió en su ejemplo de gestión y buenas prácticas, especialmente durante los tiempos en los que Matteo Renzi ostentó el liderazgo del partido (fue también alcalde de Florencia) y le sirvió como plataforma para llegar a la Presidencia del Consejo de Ministros. Nicola Zingaretti, actual secretario general de la formación socialdemócrata, estará obligado a plantearse su continuidad al frente de la formación si el resultado es negativo y el Gobierno quedaría muy tocado ante un mapa de Italia prácticamente cubierto por las siglas de los partidos de la oposición.

Un bumerán en Véneto. Salvini empieza a tener también algunos enemigos dentro de su propio partido y una de las victorias, la que más asegurada está, puede representar un regalo envenenado. Luca Zaia, gobernador del Véneto, está a un paso de conseguir un resultado histórico en la región que preside desde hace ocho años. Representante de las esencias de la vieja Liga Norte, ha cosechado un enorme éxito en su gestión, especialmente afrontando los meses de la pandemia.

La división es ya pública. Incluso en hombres de confianza como su exjefe de gabinete, Giancarlo Giorgetti. Muchos en el partido, aunque nadie se atreva a manifestarlo en público, ven en Zaia el remplazo ideal de un Salvini en horas bajas y algo alejado de las bases de la formación en el norte. “A menos que consiga la victoria en Toscana, el resto de alegrías en otras regiones pueden convertirse en un bumerán para él”, explica el politólogo Roberto D’Alimonte.

Una victoria con más del 70% de los votos, como auguran los sondeos, reforzaría la idea en el partido de que Zaia, un hombre muy alejado en la manera de hacer política de Salvini, sería una opción perfecta para recuperar el terreno perdido en los últimos meses.

Sin bajar del autocar. Más allá del Véneto, otras regiones parecen ya decididas de antemano. Las Marcas, actualmente presidida por el socialdemócrata Luca Ceriscioli, pasará a manos con toda probabilidad al candidato de la derecha posfascista de Hermanos de Italia, Francesco Acquaroli. Toda una victoria para Giorgia Meloni. Más al sur, Campania, la región que abraza a Nápoles, seguirá gobernada por el excéntrico Vincenzo De Luca, independiente vinculado al centroizquierda. La partida, en suma, se decidirá en las dos únicas regiones en verdadera disputa: Apulia y Toscana.

El discreto desencanto de la izquierda burguesa en la Toscana

Algunas rivalidades tienen raíces profundas. Especialmente en la Toscana, donde es difícil encontrar un pueblo que no se lleve mal con el del al lado. Esta comenzó hace cinco siglos, justo cuando el Gran Duque, Fernando I de Medici, se empeñó en tener un puerto ahí para evitar la hegemonía de Pisa y decidió impulsar Livorno en 1593, pocos años después de su fundación. Ese año se sacó de la manga unas leyes en las que instaba a ciudadanos de toda Europa a trasladarse a la ciudad y obtener la ciudadanía si participaban en la vida comercial y económica. Un chollo: un puerto franco sin tasas donde los condenados serían libres, los deudores quedarían exonerados y habría libertad de culto. Ingleses, judíos huidos de España, presos fugados en busca de una nueva vida… Livorno, lugar donde se fundó el Partido Comunista Italiano (PCI) en 1921, fue para siempre una ciudad multicultural, típicamente portuaria, donde su vertiente de izquierdas tendió al anarquismo y la libertad fue un principio insobornable.

Pisa, a solo 25 kilómetros, gestionó sus inclinaciones progresistas desde una pulsión más intelectual y refinada, apoyada en pilares como la Escuela Normal Superior, quizá la institución académica con mayor prestigio de Italia. Hoy, víctimas de la crisis de la izquierda tradicional, representan las dos respuestas a ese malestar que el próximo domingo se disputarán el control de la Toscana en un mano a mano histórico entre la joven y agresiva candidata de la Liga, Susanna Ceccardi, y el viejo aspirante del Partido Democrático (PD), Eugenio Giani. Los sondeos dan ahora mismo un empate técnico en un lugar donde Matteo Salvini se juega su supervivencia y la socialdemocracia, seguir siendo un feudo inexpugnable desde que se empezó a votar en las regiones.

El centro de Pisa está lleno de bares, copisterías y garitos estudiantiles que hablan de una ciudad progresista y nocturna. La universidad aporta aquí 40.000 residentes que se suman a la población estable de unos 90.000. Genera sus problemas, faltan a veces recursos para alimentar los servicios. Pero como señala en una entrevista con este periódico el director de la Escuela Superior Normal, Luigi Ambrosio, también ha edificado una identidad nítidamente abierta y europeísta -aunque a veces sea más bien un efecto óptico- sobre los adoquines de una ciudad que hace dos años pasó a manos de la derecha por primera vez desde los años noventa. Este no era un lugar excesivamente castigado por el paro, ni por los conflictos sociales de la inmigración o el adulterado discurso de la seguridad. No es comparable a zonas desindustrializadas como Terni o Sesto San Giovanni, donde la ultraderecha construyó su nuevo relato. Pero el candidato de la Liga, Michele Conti, se hizo con la alcaldía. “Pisa no siempre fue de izquierdas”, matiza el regidor en su despacho del Ayuntamiento. En los últimos 10 años el centroizquierda se alejó de las exigencias de los ciudadanos. Las clases populares, las medias, los habitantes de la periferia fueron abandonados a su suerte. Nosotros en estos dos años hemos intentado colmar esas lagunas que nos dejaron como herencia”.

La transformación comenzó de manera silenciosa. Y llegó desde la periferia, apunta el periodista y autor de Cómo convertirse en liguista David Allegranti. Su libro es un fantástico retrato de la mutación del voto de izquierdas hacia opciones de ultraderecha nacionalista tomando como ejemplo la ciudad toscana. “El centroizquierda dejó de arremangarse mientras la Liga iba cada día a zonas populares en dificultad. La gente creyó en esa alternativa. Sucedió por el empobrecimiento de la clase media. Pisa no era tan de izquierda como Sesto San Giovannni (Lombardía), pero sí era una ciudad progresista, con un sustrato cultural muy fuerte. En los barrios populares había gente que votaba Lotta Continua (un partido de izquierda radical de orientación comunista y obrera), pero ahora apoya a Matteo Salvini por cuestiones como la inmigración. Hay sindicalistas de la CGL (Confederación General del Trabajo) que votan a la Liga y que incluso han sido candidatos suyos”, señala.

La ultraderecha caló en los barrios populares

La paradoja pisana indica que el centro de la ciudad, donde vivían las clases medias altas, siguió votando socialdemócrata. Pero en la periferia, en los barrios populares, la Liga obtuvo consenso de hasta el 40%. El CEP (siglas de Coordinamento d’Edilizia Popolare), el barrio de protección oficial que comenzó a construirse después de la Segunda Guerra Mundial cuando el centro de la ciudad fue arrasado por los bombardeos aliados, tiene la respuesta a una ecuación política que recorre estos días toda la región. “Aquí la gente se acostó siendo comunista un día, y al siguiente se levantó votando a la Liga”, bromea el exalcalde de la ciudad Sergio Cortopassi sentado en el bar Tirreno, en pleno corazón de este barrio obrero. Durante un paseo en su coche es posible ver la transformación de un barrio que hasta no hace tanto tuvo un mercado proletario donde hoy se alza un enorme supermercado de una gran cadena.

El malestar por una izquierda que abandonó a sus votantes y se entregó a los asuntos de los bancos y los empresarios recorre toda la región. Siena, el lugar donde nació el Monte Dei Paschi (el banco más antiguo de Europa) cambió de manos hace dos años por primera vez en décadas. Los escándalos del banco y la promiscuidad del PD con los tejemanejes que lo destruyeron fueron castigados y la ciudad pasó a manos de la Liga. En otros lugares, como Livorno (150.000 habitantes), a solo 25 kilómetros de Pisa, también cundió el hartazgo. Pero la ciudadanía miró hacia el lado opuesto para encontrar soluciones y apostó por recuperar las esencias de la izquierda. Primero entregó su alcaldía al Movimiento 5 Estrellas, que logró recoger el descontento del voto obrero y de las clases populares. Tras el fracaso en la gestión, decidió abrir las puertas a una lista cívica comandada por el periodista deportivo Luca Salvetti, que encontró la tecla justa para volver a ilusionar a los votantes de izquierdas. Antes de llegar a su despacho, una pegatina advierte ya de por qué es también muy apoyado por el mundo de la izquierda radical de la ciudad: “Aquí hay un alcalde antifascista”, reza el adhesivo.

El ‘modelo Livorno’

La victoria de Salvetti, la capacidad para volver a tejer alianzas y ganarse el respeto de viejos votantes socialistas —cada día, entre otras cosas, se acerca andando la plaza Garibaldi a hablar con los pequeños narcotraficantes para convencerles de la inconveniencia de su oficio—, fue enseguida bautizada como el modelo Livorno. “Volvimos a las plazas, entre la gente a los barrios populares. Muchos tuvieron que hacer cuentas con la crisis de 2008, que aquí golpeó muy duro, y habían sido abandonados por la izquierda”, señala. El clima de empobrecimiento, problemas sociales y un índice de inmigración mucho mayor al de Pisa eran a priori un terreno propicio para el discurso de rechazo social de la Liga. Ha sucedido antes en tantos sitios parecidos. Pero Salvetti lo descarta rotundamente. “Aquí se fundó el PCI y los valores antifascistas tienen raíces muy profundas. Era más difícil arrancarlos que en otros lugares. ¿El proyecto? Nosotros no tenemos grandes monumentos. Pero propusimos devolverle la identidad y el orgullo a través del relato y de los hitos conseguidos”.

La tradición comunista de la ciudad sigue viva. En el barrio de San Marco, junto a los canales que dan a este lugar un aire veneciano, quedan los restos del antiguo teatro San Marco, hoy convertido en una guardería para niños. Aquí se fundó el PCI hace 99 años. “Apoyado por la ideología de Marx y Engels, de Lenin y Stalin, del ejemplo de Gramsci y bajo la guía de Togliatti”, reza todavía la lápida que lo recuerda. Unos principios que representaban a la “vanguardia obrera” que hoy en la ciudad ha retomado un nuevo partido comunista que lidera el expúgil Lenny Bottai, conocido en sus tiempos de campeón como el Mangosta. Exjefe de la curva del Livorno Calcio —ultras del equipo de fútbol de la ciudad—, entusiasta de la política y entregado al gimnasio popular que dirige, donde los socios no pagan más de 20 euros mensuales y los inmigrantes y menores no acompañados pueden disfrutarlo gratuitamente, se presenta por primera vez a las elecciones regionales.

Bottai, de 43 años, retirado hace dos años del ring después de llegar a ser subcampeón internacional en Las Vegas, encabeza el ala más radical de la izquierda parlamentaria toscana. Critica fuertemente la deriva del PD y asegura que “son lo mismo que la derecha”·. Aun así, da crédito al actual alcalde, a quien reconoce el mérito de haberse mantenido independiente a las exigencias y compromisos del PD. La fórmula Livorno funciona hasta el momento y ha logrado unir a todo un espectro necesario para hacer frente a la coalición de centroderecha que siempre se presenta unida y favorecida por la ley electoral. Pero la apuesta del PD en la región no parece tan decidida y el candidato, a quien Bottai considera un escalador profesional de partido, no convence. La Toscana podría pasar por primera vez en cinco décadas a manos de la derecha.

Daniel Verdú (publicado por El País el 15/09/2020)

Fuente https://elpais.com/internacional/2020-09-15/el-discreto-desencanto-de-la-izquierda-burguesa-en-la-toscana.html

Mia Martini: una cantante de voz inigualable, su triste vida y una muerte trágica

“Sabes, la gente está sola y como puede se consuela”. En 1989 Mia Martini conmovió al Festival de San Remo con “Almeno tu nell’universo” y esa frase, desprendida de esa canción triste y amorosa, hablaba tanto de ella como de la gente que intentaba describir. Las ausencias fueron una constante en su vida repleta de altibajos y su final, lleno de oscuridad, una consecuencia de todo aquello. Hace 73 años nacía Mia Martini, la artista que murió en la víspera de Eurovisión, el festival que le dio fama y prestigio, como una paradoja de lo que fue.

Ya era una estrella cuando decidió trasladarse a Cardano al Campo, un pueblo en la provincia de Varese, que en la actualidad no habitan más de 15 mil habitantes. Mia Martini quería estar cerca de su padre, a pesar de todo, y almorzó con él antes de que dejara de saberse de ella. La cantante italiana que había grabado 17 álbumes, llegó a ganar 5 discos de oro, y tres veces fue destacada por la crítica en San Remo, tenía que ensayar para el Festival de Nápoles. Era primavera en el pueblo y Mia volvió a casa, pero nunca más salió. Murió el 12 de mayo de 1995 y su cadáver fue encontrado dos días después. Ella estaba sola y sin consuelo.

El informe policial de la época dio a entender que habían aparecido restos de cocaína en el cuarto y sangre seca en la nariz de Mia. La autopsia confirmó que en su cuerpo había droga, aunque sus familiares lo negaran rotundamente. Martini habría muerto por un paro cardiorespiratorio como consecuencia de una sobredosis. También se habló de una nota suicida que podría haber escrito la cantante y que habría aparecido guardada en un cajón. Todas especulaciones.

Los interrogantes no cesaron. Su hermana menor, Loredana Bertè, también cantante, declaró que cuando vio el cuerpo de su hermana antes de despedirla notó que tenía moretones, como si hubiera sido golpeada. Loredana culpó a su padre hasta el final y en su propio libro autobiográfico (“Traslocando”, editado en Europa en 2015) lo describió: “Mi padre era violento. Quería un hijo y detestaba las niñas. Hizo cosas horribles que no he olvidado. Masacraba de golpes a mi madre, incluso embarazada, hasta hacerla abortar. A mi hermana la tiró por el balcón por una mala nota de la escuela. Cuando mi madre no le permitía relaciones, venía a nuestra habitación de niñas para masturbarse, mirando a mi hermana”.

Loredana le dijo a la TV italiana que el cuerpo de Mia fue cremado demasiado pronto y que no se respetó su último deseo: que esparcieran sus cenizas en Calabria, donde había nacido. Su hermana tampoco entendía por qué había elegido estar cerca de su padre, quien había sido su agresor en la infancia. Pero Mia sabía perdonar, aunque no le rogaran, como le perdonó a la industria su mote de yeta. Aunque la mala suerte había sido, siempre, toda para ella.

Nació bajo el nombre de Domenica Rita Adriana Bertè en Bagnara Calabra, en la provincia de Reggio Calabria, el 20 de septiembre de 1947. Fue la segunda de cuatro hijas, tres años mayor que Loredana, la otra cantante. Con el mote de Mimì, pasó sus primeros años en Las Marcas por el trabajo de su padre Giuseppe Radames Bertè, que era maestro de latín y griego. Su madre era maestra de primaria.

La violencia y los malos tratos eran moneda corriente en esa casa de apariencia tranquila y culta, pero antes de que estalle todo por el aire, su padre se marchó. El abandono fue un estigma por aquellos años, algo que pudo haber influido en esa especie de reconciliación tardía con esta persona que quería y tanto la hizo sufrir.

Primero Milán, luego Roma, la década del 60 despertó en Mimì las ganas de ser artista y dejó el sur en busca de oportunidades. A los 15 años, y convertida en Mimì Bertè ya ganaba sus primeros festivales de la canción y en 1964 apareció en la RAI cantando “Ed ora che abbiamo litigato” (“Y ahora que nos hemos peleado”). El flower power, la exploración y la psicodelia le jugaron una mala pasada y en 1969, en una fiesta, descubrió la humillación. En medio de una redada, un policía le encontró 35 mg de hachís en la cartera y se la llevaron detenida. Cuatro meses en prisión fueron demasiado y la marca en la incipiente carrera de Mimì no se borraría fácilmente.

Una vez absuelta de culpa y cargos por la justicia italiana, la cantante decidió volver convertida en Mia. El productor Alberigo Crocetta comenzó a trabajar con ella y le sugirió cambiarse el apellido: Martini sonaba cien por ciento italiano. Los 70 la encontraron recorriendo festivales, grabando discos, convirtiendo en propias canciones que otros escribían para ella. Europa la amó y Eurovision la consagró en 1977 con “Libera”. Esta canción se destacó por ser particularmente disruptiva, hablaba de la libertad femenina. Mia Martini ya no era la chica yeyé, se había convertido en una mujer moderna: “Libre para intentar, libre para ser madre. Pecar o no pecar y pagar yo misma. Libre como el sol, libre como el mar”.

Empoderada como artista y mujer, no pudo timonear su relación sentimental y profesional con Ivano Fossati y salió lastimada. La angustia de las idas y vueltas con esta pareja la afectaron directamente a la garganta y no pudo cantar por un año. Finalmente llegó a San Remo en 1982, con la canción “E non finisce mica il cielo” (“El cielo no se acaba ni un poquito”), escrita por Fossati. Allí consiguió el premio de la crítica y luego, las calumnias. Después de un show, su banda decidió volver en auto a Roma, aunque había reservas de hotel para todos. Esa noche, los músicos sufrieron un terrible accidente y murieron. A partir de entonces, en el ambiente musical se empezó a correr la voz de que trabajar con Mia traía mala suerte.

Supersticiosos, muchos músicos y productores italianos se negaron a trabajar con ella, no querían tocar en los mismos festivales, no la querían ni ver. Sumado al sufrimiento de perder a su equipo, Mia tuvo que lidiar con la ignorancia y la mala voluntad de sus pares. Sus amigos y familiares más cercanos nunca se apartaron, pero para Martini fue un antes y un después y comenzó a pensar en el retiro. Tocaba en pequeños escenarios para sobrevivir, hasta que llegó la posibilidad de interpretar “Almeno tu nell’universo”. En 1989 lo cantó en San Remo y volvió a conmover: otro premio de la crítica y más aplausos de los que nunca la habían olvidado.

Esa noche la puso de vuelta en el foco, vendió 100 mil discos que contenían ese tema y volvió a San Remo en 1990. Siguió grabando, cantó con su hermana Loredana “Stiamo come stiamo” (“Estamos como estamos”) y juntas lograron limar asperezas y unirse en el escenario de San Remo 1993: Loredana avasallante, rockera, Mia melancólica, blusera. Martini siguió cantando, las cosas estaban mejor, pero la muerte la encontró en 1995, o quizá ella la fue a buscar. Su hermana la recuerda siempre que puede y la canción que cantaron juntas la mantiene siempre presente: “Los pensamientos sin ataduras duran tanto como dura esta eternidad. Somos como si somos, usados de segunda mano, con una oscuridad total en el corazón”.

Marianela Insua Escalante (publicado por Infobae.com el 19/09/2020)

Fuente https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2020/09/19/una-voz-inigualable-drogas-y-una-muerte-tragica-mia-martini-la-cantante-italiana-a-la-que-tildaron-de-yeta-y-le-arruinaron-la-vida/

La leyenda de Valentino Rossi: el piloto japonés que le cambió la vida, cómo construyó su mito y el idílico romance con Argentina

El año 1979 fue inolvidable para el piloto italiano Graziano Rossi. El 16 de febrero fue padre de Valentino. Y a fin de esa temporada logró el tercer lugar en la categoría de 250 cm3 del Campeonato Mundial de Motociclismo. Fue a bordo de una Morbidelli que llevó el número 46, ese que luego inmortalizó su hijo, quien se convirtió en el más famoso sobre las dos ruedas. Por su talento, sus nueve títulos ecuménicos y su carisma que le generó millones de seguidores en todo el planeta. Todos contagiados por una fiebre amarilla (el color que lo identifica) que se expande a nivel global con picos de temperatura en su país y en otros como la Argentina, en particular desde la vuelta del MotoGP. The Doctor, como se lo conoce, anunció que en un “99 por ciento” seguirá corriendo y quiere escribir más páginas de su notable trayectoria. Esta es su historia.

Sus inicios. Fueron primero en las cuatro ruedas. Graziano corrió hasta 1982. Dos años después, por pedido de su mujer Stefania, preocupada por la seguridad de Vale que no se bajaba de su bicicleta, le compró un karting. A esta altura su familia se mudó de Urbino a Tavullia y el pequeño Rossi ganó el campeonato regional de 100 cm3 en 1990. En 1991 empezó a correr en minimoto, pero los karts le gustaban más. Aunque por un tema económico su papá lo convenció de que era imposible continuar el camino del automovilismo y que si quería seguir corriendo debía hacerlo en las motos. En 1992 y 1993 empezó su camino definitivo en las dos ruedas.

Rossifumi. En 1994 corrió en el certamen nacional de 125 cm3 con una Cagiva y vivió un quiebre interno. El 24 de abril madrugó para ver la carrera de 500 cm3 (hoy MotoGP) del Gran Premio de Japón. Lo impactó un joven japonés de 19 años, Norifumi “Norick” Abe (Honda), que en su debut en la categoría reina le peleó el triunfo a los reyes de entonces, el campeón 1993, Kevin Schwantz (Suzuki), y Mick Doohan (Honda), que heredó la corona por cinco temporadas. A 9.700 kilómetros de distancia, a Vale lo marcó la forma de correr del novato nipón (último campeón del medio litro de cilindrada en su país). De hecho empezó a usar el apodo de Rossifumi, una combinación de su apellido y el nombre del japonés. Ese día se juró que siempre iba correr con actitud combativa. Y no defraudó ya que ese estilo de manejo junto con su talento fueron un cocktail explosivo que le valió millones de fanáticos en todo el planeta..

Mundial. Luego de ser campeón en su país y tercero en el torneo europeo de 125 cm3 con Aprilia, en 1996 debutó en el Mundial en la misma divisional. Tenía 17 años y compartió los circuitos con su ídolo Abe, que se convirtió en el primer nipón en ganar en su país en 500 cm3. Ese “samurái” lo inspiró a Rossi y en 1997 ya ganó su primer título mundial y repitió en 1999, ya en 250 cm3.

The Doctor. En 2000 de la mano de Honda pegó el salto a 500 cm3 y fue subcampeón. El resto de la historia es muy conocida: los siete campeonatos en la categoría mayor, tres con Honda, de 2001 a 2003; y luego con Yamaha, 2004, 2005, 2008 y 2009. Se sumaron otros tres subcampeonatos seguidos entre 2014 y 2016. Estuvo dos años en Ducati (2011 y 2012) donde no logró ningún triunfo. Desde su primera coronación en la división mayor empezó a usar el apodo Il Dottore o The Doctor, porque en Italia se le llama “Doctor” a aquel que se lo considera importante.

Sus números. En el Mundial sumando las tres divisionales:

Carreras: 408.

Es el que tiene más podios: 235 (1 cada casi dos competencias).

Poles positions: 65.

Récords de vuelta, 96.

En 25 temporadas mundialistas su peor posición final en un certamen fue en su debut cuando culminó noveno.

Rossi está tercero en la tabla histórica de los que más lograron campeonatos en el Mundial. La lista la encabeza su compatriota, Giacomo Agostini, con 15 (8 de 500 cm3 y 7 de 350 cm3) y luego el español Ángel Nieto, con 13 (7 de 125 cm3 y 6 de 50 cm3). Hay otros dos que también alcanzaron los nueve cetros, el inglés Mike Hailwood (4 en 500 cm3, 2 en 350 cm3 y 3 en 250 cm3) y el italiano Carlo Ubbiali (3 en 250 cm3 y 6 en 125 cm3). Vale se destaca por su mayor mérito en la categoría reina.

Furor en Termas. Desde que el Mundial de Motociclismo volvió a la Argentina en 2014 se generó una explosión detrás de Rossi. Él acepta el pedido de fotos, siempre y cuando no lo toquen. En 2015 la fiebre amarilla llegó a su punto más alto cuando le ganó la carrera al español Marc Márquez, quien quedó afuera por una caída tras un toque a la moto del italiano.

Es tal la adoración por Valentino, que en este circuito hasta tiene su monumento. Se trata de una escultura del artista uruguayo Joaquín Arbiza. La obra fue hecha a partir de chatarra con 9.000 piezas y con 30.000 puntos de soldadura. La moto pesa 250 kilos y su figura 70 kg.

Sus símbolos. Más allá de su predilección por el color amarillo, Vale rompió el molde y marcó estilos. Desde 1996 usa en su casco los dibujos del sol y la luna. Afirma que representan las dos caras de su forma de ser. Por un lado la luz por su carisma y talento para brillar en el deporte. Por otro un lado oscuro, porque su ambición y competitividad son muy grandes, usando todas sus habilidades dentro y fuera de la pista para llegar a lo más alto.

Máximos rivales.

125 cm3: el japonés Noboru Ueda y el italiano Ivan Goi.

250 cm3: los italianos Loris Capirossi y Max Biaggi, y los japoneses Tetsuya Harada y Tohru Ukawa.

500 cm3/MotoGP: repitió con Biaggi y Capirossi, y sumó al brasileño Alex Barros, el australiano Casey Stoner y los españoles Sete GibernauJorge Lorenzo y Marc Márquez.

Automovilismo. Un todo terreno. Su pasión lo llevó a probar una Ferrari de Fórmula 1 (hay quienes dicen que podría haber sido compañero de Michael Schumacher). También se subió a un coche de la NASCAR, del Mundial de Rally, disciplina que le cae bien ya que ganó siete veces el Monza Rally Show, despunta el vicio en los derrapes del drift y hasta hubo rumores sobre una posible participación en el Dakar.

¿Cambia de equipo? En lo personal está de novio con una italiana llamada Francesca Sofia Novello y según el medio CorseDiMoto, se casarían a fin de temporada.

Frases.

“Doy lo mejor de mi cuando apenas queda tiempo, cuando todo está en el límite y todo el mundo tiene prisa”.

“No acepto perder, no soporto la derrota”.

“No existe el piloto perfecto, ni siquiera Valentino Rossi lo es, si no nada tendría sentido para seguir”.

“Uno nunca se cansa de ganar, eso es imposible, es casi un vicio”.

“Cuando perdés, ante la prensa, tu equipo o tu novia le echás la culpa a los neumáticos, a la moto o a las condiciones del circuito. Eso es para los demás, pero en tu cabeza sabés perfectamente lo que pasó”.

“A veces siento miedo a perder”.

“Mi reto es ganar, y mi ambición hacer disfrutar a los aficionados”.

“Es más fácil correr con una pierna rota porque psicológicamente te da igual terminar tercero o cuarto”.

“Mi sueño es el décimo mundial”.

Viejo conocido. Hay un argentino que corrió contra suyo y lo conoce mucho: Sebastián Porto (42 años), quien más lejos llegó en el Mundial representando a nuestro país ya que fue subcampeón mundial de 250 cm3 en 2004Infobae habló con el rafaelino que ganó siete carreras en 250 cm3. Hoy es comentarista televisivo y tiene su equipo en el Campeonato Argentino de Velocidad.

— ¿Cómo lo ves hoy a Rossi?

— Por sus 41 años está en un buen nivel. En condiciones normales está luchando contra pilotos que son mucho más jóvenes. Tal vez no quiere arriesgarse al máximo porque está grande. Es posible que al poner el 90 por ciento y no el 100 por ciento, no esté logrando los resultados esperados.

— ¿Por qué se distinguió en su carrera?

— Es un fenómeno. Un grande por todo lo que representa a nivel carismático. Siempre fue un adelantado en los festejos. Es cierto que tuvo un grupo detrás que le armó el clima para armar esos shows. Pero revolucionó el MotoGP. Salió del molde de los pilotos serios. Es un tipo muy simpático, un tano muy alegre.

— ¿Y en la pista?

— Por su forma de correr: era muy rápido, un distinto. Hacía todo bien, con naturalidad. Pero también estuvo sentado en la mejor moto. Igual a la que se subió marcó la diferencia. Él es todo talento. Ni iba al gimnasio. No entrenaba nada. Si ves su físico te das cuenta. Recién en los últimos años empezó a entrenar el físico para no dar ventajas con tantos pilotos jóvenes.

— ¿Qué otra cosa te sorprendió de él?

— Su combatividad. Pocas veces perdió un mano a mano o una definición en la última vuelta. Es un tipo que disfruta como nadie arriba de moto. Él va más allá de los resultados y el dinero. Se animó de pasar de Honda a Yamaha, y estar más allá, es decir, de darse cuenta que “soy yo y no la moto”. Como que él estaba por encima de una marca, pero en el buen sentido, de tomar ese cambio como un desafío.

— ¿Cómo es el Rossi persona?

— Trato tuve siempre. Somos de la misma generación. Nos conocemos, no somos amigos, pero hemos hablado mucho y compartimos muchos momentos, cenas y se creó una cierta relación. Cuando nos vemos en Termas de Río Hondo nos hablamos bastante.

— Parece ser un tipo sencillo…

— Es así. Lo más importante es que tiene los pies sobre la tierra. Por eso no cambió nunca. Mantiene su esencia y es un tipo humilde. Vos lo ves hoy a Lorenzo (Jorge) y es lo opuesto. Hace una vida de dandi mostrando los autos que tiene u otra cosa y Rossi, que es diez veces más grande, no necesita mostrar nada.

— ¿Alguna anécdota?

— Recuerdo en una de las veces que me volví de la Argentina, me llevaba productos lácteos de Rafaela para compartir con mi equipo. Una vez Vale vino a cenar a nuestro box y le convidé dulce de leche. Él lo miraba desconfiado, hasta que lo abrió, lo probó y luego no lo podíamos parar, se comió todo el pote. Luego cada vez que me veía me decía “Sebas ¿y el dulce de leche?”.

Hubo otra historia juntos, pero en la pista. En 1999 en Buenos Aires terminé cuarto y él, tercero. Y le dije, ¡de lo que te salvaste! Se moría de la risa, pero yo venía bien eh.

— ¿Rossi es el mejor de todos los tiempos en el motociclismo de velocidad?

— Es difícil decir porque me gusta respetar las épocas. Esté entre los tres mejores, seguro. Hoy el MotoGP lo consume mucho público gracias a él. Cuando ves el 46 en una moto de calle es porque el tipo generó eso. Hizo crecer mucho al motociclismo.

— Si algún día deja de correr, ¿qué hará el MotoGP?

— Hay que saber que es un peso pesado. Pasa en el fútbol o en el boxeo. Habrá que ver cómo hace para tapar ese agujero. Pero la categoría y el deporte están más allá de los hombres. El público no se va a alejar, pero sin Rossi no lo va a vivir con tanto fervor.

— En el motociclismo, ¿Márquez es el Messi y Rossi el Maradona?

— Márquez va camino a ganarle en cantidad de títulos (tiene un global de ocho, 1 en 125 cm3 y en Moto2, y 6 en MotoGP) y es posible que sea el más campeón de la historia. Pero Vale es otra cosa, corre hace 25 años en el Mundial y es mucho más lo que genera él que lo que genera Márquez. Sí, podría decirse que Rossi es como Diego Maradona.

Como Diego, que debía esconderse de la gente y aún lo hace porque todo el mundo lo quiere, recuerdo que Vale que llegaba los miércoles y no salía hasta después de la carrera. En Mugello lo he visto ponerse pelucas y disfrazarse para salir escondido del circuito.

— ¿Es posible que haya analizado el retiro?

— Me sonó raro al comienzo (una versión de Speedweek) porque me sorprendió que Rossi no dijo nada. Pero luego lo negó. Tal vez debe analizar algunas circunstancias como el golpe que le pasó cerca en Austria. Otro tema puede ser el cansancio acumulado y que la Yamaha no esté en un buen nivel. Pero aún tiene mucho para dar.

— ¿Y qué lleva a un piloto retirarse?

— Yo me retiré mucho más joven (27 años). A veces vos podés tener todas las circunstancias controladas y si superás esa zona de riesgo te ponés pensar. Hay cosas, como un accidente, que pueden hacer reaccionar. Uno se piensa que tiene todo bajo control, pero una milésima de segundo te puede llegar a costar la vida. Ahí es cuando uno se das cuenta de que llegó el momento de bajarse.

El contrato de Rossi termina a fin de año. Infobae pudo averiguar que los abogados de Rossi se habrían reunido con sus pares de Yamaha para renovar el vínculo, pero para que Valentino pueda correr en el equipo Petronas, con una moto que tenga la misma atención y elementos que las de la escuadra oficial. Vale tendrá 42 años en la venidera temporada y su fuego sagrado sigue encendido.

Es cierto que no gana desde 2017 y que en el último lustro sumó siete victorias. Pero es un emblema. Hay ciertos deportistas que están más allá de sus logros. Que son sinónimos de una disciplina y él lo es en las dos ruedas. En aquel histórico triunfo en nuestro país en 2015, festejó con una camiseta albiceleste que tenía el número diez. Pero aclaró, “Messi es Messi, pero de chico veía a Diego Maradona jugar en Italia y él marcó la diferencia”, dijo Valentino Rossi, que dejó la suya en el motociclismo y por ahora no piensa en bajarse.

La “fiebre amarilla” que genera Valentino Rossi se expande por todo el planeta. Aquí en la tribuna que lleva su nombre en el Autódromo de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero (Facebook: Argentina Motogp & Argentina WSBK).

Darío Coronel (publicado por Infobae.com el 19/09/2020)

Fuente https://www.infobae.com/america/deportes/2020/09/19/la-leyenda-de-valentino-rossi-el-piloto-japones-que-le-cambio-la-vida-como-construyo-su-mito-y-el-idilico-romance-con-argentina/

La “Divina Comedia”: traducciones y homenajes de un libro que “no es de este mundo”

Los actos de conmemoración del séptimo centenario de la muerte de Dante Alighieri serán principalmente en Ravenna, donde está sus restos mortales, así como en Bologna – lugar de sus estudios – y en Florencia, ciudad en la que nació y de la que fue expulsado. Sin embargo, localidades como Génova, Nápoles, Verona, Siena, Roma y Brindisi no son ajenas a la obra de Alighieri, como lo destaca Giulio Ferroni en su libro La Italia de Dante, reciente ganador del prestigioso Premio Viareggio-Rèpaci 2020, en la categoría no ficción.

En la Argentina, distintas actividades institucionales de las cátedras de lengua y literatura italianas, tanto de la Universidad de Buenos Aires como de la Universidad de La Plata se sumarán al curso libre y gratuito en italiano de “Lectura Dantis”, que se da hace más de 10 años, todos los jueves a las 14, en el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires. Este año se puede ingresar por la plataforma Zoom o por YouTube.

En cuanto a las traducciones, el poeta y traductor Jorge Aulicino señala que “en la ‘Divina comedia’, por la cantidad de versiones que tuvo a lo largo de 700 años, se puede ver que cada época traduce a su manera”.

A la traducción argentina realizada por Bartolomé Mitre hay que sumar una traducción considerada por unanimidad como absurda: la “versión lírica” de Francisco Soto y Calvo, una edición ordenada por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, publicada en 1940 e impresa en los talleres de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires. Aulicino, quien posee una edición comentada a mano por Antonio Luis Beruti (quien también tradujo y publicó el “Infierno” en 1930) dice: “Beruti tiene razón en todo: la versión que comenta es increíblemente mala”.

También existe la traducción de Ángel Battistessa -editada por el Fondo Nacional de las Artes y Carlos Lohlé, en 1971- la cual “está asociada al espíritu de la revista Sur”, según sostiene Claudia Fernández Speier en su libro Las traducciones argentinas de la Divina Comedia (Eudeba, 2019).

Aulicino señala que las traducciones del siglo XX en España y en la Argentina adolecen de un problema: “son académicas, y además han caído en el engaño de que el endescasílabo acerca al original, cuando en realidad aleja; en primer lugar porque el endecasílabo español suena absolutamente distinto al italiano, marcial uno, dulce el otro, y, en segundo lugar, porque el verso métrico solo consigue que se elijan las palabras en función de la medida, no del ajuste al sentido y la profundidad, incluso popular, de los términos originales”.

La otra traducción inédita es la de Fernández Speier, que publicará probablemente en el transcurso de este año la Divina comedia en su totalidad, con un completo estudio preliminar. La dantista destaca que, a contramano de la pasión argentina por el canto del “Infierno”, para ella “el ‘Paraíso’ es el más importante, el más vanguardista, el más novedoso, el recinto donde más aparecen los neologismos y el que más dialoga con el siglo XXI. La ‘Divina comedia’ no es un libro de este mundo”, concluye.

Las mejores pizzerías de Nápoles

La pizza tal y como la conocemos hoy nació en el siglo XVII en las calles de Nápoles como una torta de pan con tomate. Su elaboración sencilla, con pocos ingredientes y de bajo coste, hizo que se convirtiese en el alimento más consumido por la clase trabajadora, pero curiosamente se consagró, en su versión más básica, con la realeza. Cuentan en la ciudad que en junio de 1889, unos años después de la unificación italiana, la reina Margherita di Savoia y su marido Umberto I hicieron una visita oficial a la ciudad del sur de Italia. Alojados en el palacio real de Capodimonte, pidieron probar la gastronomía local. El pizzaiolo más afamado de Nápoles, Raffaele Esposito, preparó para ellos varias pizzas. La preferida de la reina fue la compuesta por salsa de tomate, mozzarella y una ramita de albahaca. Además de ser la primera pizza a la que se le añadió queso, sus ingredientes conformaban los colores de la recién estrenada bandera italiana (rojo, amarillo y verde). El maestro pizzero no dudó en bautizar su nueva creación con el nombre de la monarca, Margherita, la cual agradecida otorgó el sello real a su restaurante, Brandi.

Brandi, con sello real

Situado en una de las callejuelas del pintoresco barrio Español está este establecimiento con más de 200 años de vida. Los pizzaioli de Brandi trabajan sin descanso en los hornos de leña. En las paredes del local, cubiertas con fotos de famosos, se puede ver colgada la carta enviada por la reina Margarita que acredita al restaurante como inventor de la receta que lleva su nombre. Aunque la suya no es, ni mucho menos, la mejor de Nápoles y sus precios son algo elevados para la media de la ciudad, vale la pena acercarse.

Da Michele, un clásico

La margarita y la marinara (ajo, tomate y orégano) son las consideradas veras pizzas napolitanas y las únicas que se sirven en una de las trattorias con más solera de la ciudad, la Pizzería Da Michele. Por 6 euros se puede degustar una de las dos especialidades de este local abierto en 1870. La espera suele ser de entre una o dos horas, pero merece la pena probarlas compartiendo con algún local una de las mesas de mármol de su comedor. Se dice que Maradona solía venir por aquí una o dos veces por semana en la época en la que jugaba en el Nápoles.

Sorbillo, variedad infinita

Otro de los indispensables es Sorbillo. Tiene varios locales, pero el situado en el número 32 de la Via dei Tribunali, en pleno centro, es el primero que abrió hace casi un siglo. También suele haber bastante cola, pero sus gigantescas pizzas, hechas con ingredientes de excelente calidad en un ambiente típicamente napolitano, son dignas de ello. La variedad en su carta es infinita y mantiene los precios de hace años, desde 3 euros la marinara y hasta 9 euros la más cara del menú.

Zia Esterina y su versión frita

Otra de las especialidades de la ciudad es la pizza frita. Un buen sitio para probarla es Zia Esterina, una sucursal de Sorbillo. Al final de la Via Toledo, cerca de la plaza del Plebiscito, se encuentra este pequeño local que solo las vende para llevar. Cuestan 3,50 euros. De creación napolitana, esta típica comida callejera se popularizó tras la II Guerra Mundial, cuando las mujeres las vendían en las calles para aportar algo de dinero a la economía familiar. No se necesitaba horno, que en aquella época se consideraba un artículo de lujo. Y aunque parezca imposible, si está bien cocinada no es grasienta. Se prepara como una empanadilla gigante y se rellena de queso, tomate, prosciutto o salami, se fríe en una olla con aceite de girasol y…¡prego!

50 Kalò, masa fina

El truco de una buena pizza napolitana está en la masa, y no hay mejor ejemplo que la receta del famoso chef Ciro Salvo, que combina tradición e innovación en su pizzería 50 Kalò. Situada junto al paseo marítimo de Mergellina, el nombre de su restaurante viene del griego y significa, precisamente, “buena masa” en la jerga de los pizzaioli. Su secreto: una masa finísima, con más agua de la habitual, casi líquida, que se completa con ingredientes de primer orden. Para abrir boca se recomienda degustar, por 2 euros la unidad, uno de sus entrantes más famosos, la Frittatina di Bucatini, una masa frita hecha de bechamel y pasta con carne guisada, queso y guisantes.

Angela Rico (publicado por El País el 03/07/2019)

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/06/27/actualidad/1561625222_484926.html

Ir Arriba