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junio 2020 - page 2

Stefano Gabbana: “Gracias al coronavirus la moda ha vuelto a encontrarse con la realidad”

Domenico Dolce y Stefano Gabbana siempre les ha gustado hacer las cosas a su manera. Buena o mala, pero suya. Tanto que en 2002 decidieron abandonar la Camera della Moda —la principal asociación de marcas italianas— por un “desacuerdo respecto a los horarios” asignados a su desfile durante la pasarela de Milán. Desde entonces, han ido por libre. No parecía importarles ser la única gran firma que operaba al margen de la organización sectorial. Hasta ahora. “Tras el coronavirus, creemos que tenemos que mantenernos unidos. Todas las enseñas somos muy distintas unas de otras, pero al final estamos bajo una misma bandera: la de Italia y la del made in Italy”, explica Stefano Gabbana por teléfono.

La primera acción de Dolce&Gabbana bajo el paraguas de esta asociación será el desfile de moda masculina del próximo 15 de julio, que, por primera vez, no se celebrará en el teatro de la firma sino en el jardín del campus universitario Humanitas de Milán, con cuyo hospital colaboran desde hace tiempo. “Habrá mascarillas, guantes y distancia de seguridad; pero será un desfile de verdad. Para nosotros son 100% imprescindibles: te permiten contar una historia y crear momentos muy emocionales. Generalmente relacionamos los hospitales con cosas negativas, pero presentar nuestro trabajo en uno creo que puede tener un significado muy especial”, asegura el diseñador. También mostrarán sus colecciones de alta joyería y alta costura para hombre y mujer a principios de julio a través de eventos online.

Hace solo una semana que los talleres y fábricas italianos que producen sus prendas han vuelto a ponerse en marcha. Y por eso, la colección de otoño-invierno que presentaron tres días antes de que su país entrase en confinamiento no llegará a las tiendas hasta septiembre. Normalmente, suele hacerlo a principios de julio. Pero esta nueva fecha, es, en opinión de Gabbana, uno de los inesperados cambios a mejor —junto con su incorporación a la Camera— que ha traído el confinamiento. “Probablemente, el coronavirus será lo que terminará trayendo a la industria de la moda de vuelta a la realidad. Yo creo que después de la covid se mantendrá este calendario y la ropa estará a la venta coincidiendo con la estación para la que fue diseñada”.

Como Armani o Dries Van Noten, Dolce&Gabbana anuncia una ralentización en la producción. En su caso, no por motivos deontológicos o medioambientales —como pregonan los diseñadores anteriores— sino pragmáticos. “Baja la fabricación porque la necesidad de ropa es diferente. Nosotros estamos tratando de encontrar una forma diferente de volver a los niveles y velocidad de producción de antes. Pero dependemos de todo el sistema”.

La bajada de ritmos por la que claman sus colegas no está entre sus anhelos. Han salido del confinamiento igual que entraron: la vieja normalidad es su ideal. “Honestamente no veo nada positivo en esta ralentización. Estamos haciendo los fittings (pruebas de ropa) de la alta costura y, en lo que antes se tardaba media hora, ahora, con la distancia social, los guantes y las precauciones, se tarda una. Pero es que Domenico y yo somos muy activos y rápidos. Nuestro trabajo es nuestro amor y nuestra vida. Lo es todo”. Dolce&Gabbana es, junto a Armani, una de las últimas compañías independientes que resisten en la polarizada industria del lujo: una de las últimas marcas que pertenecen a los diseñadores que las fundaron.

Durante el confinamiento, lo creadores sicilianos acudieron a trabajar a sus oficinas de Milán todos los días. “Pedimos un salvoconducto y ahí estábamos. El edificio completamente vacío salvo por nosotros dos”, viendo cómo las ventas de las tiendas físicas se desplomaban mientras las de ecommerce se duplicaban —“afortunadamente”—. Para definir las expectativas de recuperación del consumo, Gabbana no tiene más remedio que recurrir a su adjetivo menos querido: lentas. “Creo que en septiembre u octubre todo volverá a ser como antes en un 90%. Pero ahora la gente tiene miedo y aún socializa poco fuera; sigue buscando cosas para estar en casa”. Por eso, dice, han lanzado una colección cápsula de pijamas, batas y “zapatos bajos” que saldrá a la venta a principios de julio, mientras comienzan a despertar mercados importantes para la marca como Suiza, Alemania o China, que durante varios meses de 2018 le dio la espalda. Un anuncio en el que una modelo china se peleaba con unos palillos para intentar comer un plato de espaguetis desató polémicas, boicots y rifirrafes en redes sociales. Pero al año siguiente los beneficios de la firma aumentaron un 5% hasta llegar a los 1.380 millones de euros.

La gran batalla por el turista europeo

La crisis del coronavirus ha arrasado la industria turística europea, que genera el 10% del PIB comunitario. Alrededor del Mediterráneo se citan Francia, España e Italia, tres de los cinco países del mundo que más turistas extranjeros reciben cada año, según los datos de la Organización Mundial del Turismo. A ellos se suman destinos pujantes como Grecia; Marruecos y Túnez en el norte de África; y Portugal, en el Atlántico, pero rival directo de los de la cuenca mediterránea. Todos intentan ahora reactivar el sector para recibir cuanto antes al mayor número de viajeros. No serán tantos como antaño, pero cuantos menos se pierdan por el camino, mejor soportarán la crisis.

La otra gran pelea está en incentivar el turismo nacional. Europa genera la mitad de los viajes de todo el mundo, de ahí que cada Gobierno haya animado “a conocer las maravillas de su país” en un año en el que las salidas fuera serán casi esporádicas. Todos necesitarán más consumo interno, por lo que cada viaje doméstico repercutirá en la economía nacional: es la era del proteccionismo turístico. No es una guerra arancelaria, aunque ya se han anunciado las primeras ayudas para que los residentes viajen dentro del país. Y, de forma tímida, cada presidente intenta proteger su industria de la del vecino. Es solo el inicio.

Francia: 18.000 millones en ayudas

La reactivación de la industria turística es una de las prioridades del Gobierno francés. En mayo puso en marcha un plan de rescate de 18.000 millones de euros, incluidas ayudas directas e inversiones para modernizar el sector. La cifra es 3.000 millones superior a los planes para la industria aeronáutica y 10.000 millones más alta que el paquete para el automóvil. Francia es la primera potencia turística mundial, con 90 millones de visitantes en 2019. Supone el 8% del PIB y suma dos millones de empleos entre directos e indirectos. La recuperación económica se juega, en parte, en la recuperación de este sector.

El mensaje del Gobierno a los franceses es que aprovechen para redescubrir el turismo interior. Al mismo tiempo, llama a los ciudadanos de otros países a pasar sus vacaciones en Francia a partir del día que abran las fronteras intraeuropeas, mañana, y las exteriores a la UE, el 1 de julio, según la propuesta de París. También confía en prolongar la temporada hasta el otoño, con jubilados o estudiantes. Pese a todo, las autoridades tienen claro que no serán unas vacaciones al uso. “Pienso que este será un verano de fidelización, no de conquista”, declara a EL PAÍS Jean-Baptiste Lemoyne, secretario de Estado de Exteriores, responsable de turismo. “Mi primera preocupación, es lograr que los europeos que ya conocen Francia como destino y les gusta sepan que son bienvenidos”.

España: El reto de amortiguar el golpe

El sector turístico español se enfrenta a su año más decisivo tras tres meses en coma inducido. La crisis del coronavirus ha supuesto un misil en la línea de flotación de una industria que genera más del 12% del PIB. El reto es perder los menos turistas extranjeros posibles para amortiguar el golpe, aunque se quedará a años luz de los 83,7 millones de 2019.

La primera reacción del Gobierno fue tratar de incentivar la demanda doméstica. Algo que el sector considera insuficiente: los viajes nacionales, dicen, no podrían aliviar la caída del turismo internacional. Según Exceltur, las pérdidas del sector para este año superan los 80.000 millones de euros, lo que dejará un socavón insalvable en las cuentas de muchas empresas y también en las cuentas públicas. El segundo movimiento del Gobierno fue, precisamente, tratar de reactivar la llegada de viajeros extranjeros. Primero, con el anuncio de la reapertura de fronteras el 1 de julio. Y más tarde con la creación de una ruta turística segura entre Alemania y Baleares, lo que sitúa a España en el mapa de nuevo. El último golpe de efecto será un gran plan de ayudas en el que el Ministerio de Turismo lleva semanas trabajando y que espera ver aprobado antes de que acabe junio.

Italia: Mejorar la imagen del país

El sector turístico italiano representa alrededor del 13% de su PIB. Es el tercer país de la UE que más visitas recibe (por detrás de Francia y España), y el quinto del mundo (con EE UU y China por delante). La crisis sanitaria ha golpeado muy fuerte su imagen de país seguro y fiable adonde viajar este verano. El estigma de ser uno de los principales focos del virus y donde comenzó su expansión por Europa todavía pesa. Por eso el Ejecutivo quiso adelantarse a sus competidores y anunció a mediados de mayo la apertura de sus fronteras a los turistas, sin necesidad de hacer cuarentena, a partir del 3 de junio. Aun así, las reservas no remontan y el objetivo es potenciar el turismo doméstico.

El Ejecutivo ha lanzado incentivos para que los residentes viajen este verano dentro del país. En esta línea, las familias de al menos tres miembros y con una renta inferior a 40.000 euros anuales podrán disponer de hasta 500 euros para sus vacaciones. El 80% se restará del importe a pagar y el otro 20% se deducirá de la declaración de la renta.

Los cálculos de pérdidas en el sector turístico italiano alcanzan los 30.000 millones de euros. Básicamente porque llegarán unos 45 millones de viajeros menos que el año anterior. La competencia para captar a los pocos turistas que atravesarán las fronteras de su país será dura este verano.

Portugal: Optimismo moderado

El sector turístico portugués es hoy más optimista que hace un mes. Si a principios de mayo preveía una catástrofe, ahora las perspectivas son prudentemente positivas. El gran puente de esta semana, con cuatro festivos del 10 al 14 de junio, ha sido la primera prueba de fuego de la temporada. Y si el turismo rural y de interior no prevé cambios respecto al año pasado, incluso quizá con alguna subida, el turismo masivo de sol y playa, que se concentra en El Algarve, se muestra aliviado. En este puente la ocupación ha llegado al 70% gracias a los viajes interiores. Además, para julio las reservas internacionales llegan al 20%, fundamentalmente del Reino Unido, pero también de mercados lejanos como EE UU.

El Gobierno y el sector trabajan para generar confianza en el exterior. Esgrimien, por un lado, el control de la epidemia y, por otro, fomentan campañas como Clean and safe (limpio y seguro), una etiqueta para el sector hotelero y de restauración. También se trabaja en puentes aéreos seguros, punta a punta, con el fin de evitar cuarentenas tanto en origen como en destino. Es el caso del Reino Unido, que obliga a pasar una cuarentena al regreso a su país. Se trataría de un acuerdo importante porque cada año llegan a Portugal 2,5 millones de británicos, principalmente al Algarve y al archipiélago de Madeira.

Sin embargo, el Gobierno espera que haya una decisión común en la UE para abrir fronteras y restricciones el 1 de julio y así recuperar el sector turístico, el más castigado durante la crisis, con cierres de hasta el 80% de las empresas en marzo y abril. Es vital en un país en el que el 12% del PIB descansa en esta industria.

Grecia: Reapertura y seguridad

Grecia intenta el complicado equilibrio de ofrecerse como un destino seguro y a la vez impedir que la llegada de turistas se sustancie en nuevos brotes. Por los datos epidemiológicos, lo primero parece conseguido: acumula solo 183 muertos y 3.088 contagios en un país de 10 millones de habitantes. Y espera que eso sirva para que la temporada de verano no sea excesivamente mala. Grecia recibe cada año más de 30 millones de viajeros y el turismo genera el 18% de la actividad económica.

La nueva normalidad turística consta de dos fases: a partir de mañana se restablecen los vuelos a Atenas y Salónica; y, desde el 1 de julio, a todos los aeropuertos regionales, islas incluidas. Estas estarán conectadas por las habituales líneas de ferry, una vez reforzada la capacidad de sus centros de salud. Además, en zonas turísticas se imponen cuantiosas multas a los locales que no respetan la limitación de aforo.

Inicialmente las autoridades establecieron una lista de 29 países, España incluida, a cuyos nacionales se permitiría la entrada, bajo estricta cuarentena; posteriormente, se asumieron las directrices de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés), que ha establecido una lista de aeropuertos con alto riesgo de diseminación del virus. “No bloqueamos países, sino aeropuertos”, explican a la agencia AP fuentes gubernamentales.

Marruecos y Túnez: Dos modelos de reactivar el turismo

Túnez y Marruecos son ejemplo de dos maneras muy distintas de afrontar la batalla del turismo. Ambos países han mostrado una gran eficacia en el control del virus. En Marruecos, con 35 millones de habitantes, solo se registraba hasta el miércoles 210 muertes y 8.455 contagiados. En Túnez, con 11,5 millones de habitantes, había hasta el mismo día 49 muertes y 1.087 contagiados. Pero mientras el Gobierno de Túnez lleva semanas pregonando que el 27 de junio abrirá sus fronteras, en Marruecos aún no se sabe cuándo lo hará. Ni siquiera se conoce si se podrá efectuar la Operación Paso del Estrecho, que se extiende cada año entre el 15 junio y finales de septiembre y que permite la llegada de 3,4 millones de marroquíes que viven en Europa.

En la prensa del país se ha criticado que Marruecos está quedándose muy rezagado respecto a otros competidores. La ministra de Turismo, Nadia Fettah Alaoui, indicó el pasado lunes en el Parlamento que su hoja de ruta para preservar el empleo en el sector turístico se centra en los viajes domésticos.

La columnista marroquí Nadia Salah ensalzaba a principios de mes la campaña publicitaria a escala mundial que desencadenó el Gobierno griego al reabrir la Acrópolis, su monumento más visitado, desde el 18 de mayo. “Es evidente que los primeros en lanzarse tendrán ventaja y una monumental campaña publicitaria a escala planetaria”, señalaba. “¿Y qué hace Marruecos en la carrera? Nada en absoluto. Tardó dos meses en ponerse a trabajar. No hay visión, ni audacia. Cuando se tiene en el bolsillo a Marrakech y a las playas de Agadir, la apatía es una forma de crimen social”.

En Túnez, sin embargo, un país que recibió el año pasado 14 millones de turistas y cuya actividad representa el 14% del PIB (frente al 11% de Marruecos), la población se muestra satisfecha con la forma en que se está llevando la desescalada. “Aquí no ha habido apenas estrés en los hospitales. Y están trabajando muy bien incluso desde el punto de vista de la comunicación”, apunta un diplomático europeo que prefiere el anonimato. “Pero las autoridades no han desvelado todavía en qué condiciones se podrán utilizar sus playas. Cada país se guarda sus cartas en este terreno”.

Fuente https://elpais.com/economia/2020-06-13/la-gran-batalla-por-el-turista-europeo.html

La OMS alerta de que la pandemia del coronavirus “se está acelerando” y su epicentro está ahora en América

La pandemia del coronavirus está lejos de remitir. Impulsada por la propagación del patógeno en América y por los constantes rebrotes registrados en países que ya han sufrido la primera oleada de la enfermedad, como China y Alemania, la mayor crisis sanitaria del último siglo sigue en el centro de las preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El mundo está entrando en una nueva fase peligrosa”, ha alertado Ghebreyesus. ”El virus todavía se está expandiendo de forma rápida, aún causa muertes y la mayor parte de la población no está inmunizada”, ha añadido el director del organismo.

La OMS ha advertido este viernes de un aumento en los casos y fallecimientos por covid-19 en América, la región que se ha convertido en el epicentro de la pandemia. Al organismo le preocupa que lejos de aplanarse las curvas epidemiológicas en el continente, estas registran un aumento en las últimas horas, con especial atención en Brasil, el país de Latinoamérica más golpeado por la covid-19 y donde su presidente, el ultraconservador Jair Bolsonaro, ha mantenido un discurso de negación ante las consecuencias de la pandemia.

Los datos de la Universidad Johns Hopkins muestran que en el continente se registran más de cuatro millones de contagios y 213.044 muertes. Las estadísticas de la OMS revelan que en Brasil se registraron entre el miércoles y jueves 34.918 contagios de covid-19 y 1.282 fallecidos, con lo que suman 955.377 casos confirmados y 46.510 muertes, las cifras más altas de la región latinoamericana. “Continuaremos con esos números durante un tiempo”, ha advertido Alexandre Naime, jefe de Infectología de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), en declaraciones citadas por Efe.

El otro país más golpeado por la pandemia es Estados Unidos, sumergido en una efervescencia de manifestaciones por los abusos de policías contra la población afroamericana. La OMS reporta en los últimos dos días 27.921 nuevos casos positivos y 722 defunciones. Estados Unidos suma de esta manera 2.149.166 contagios confirmados y 117.472 muertes. Estados como California mantienen altos niveles de contagio y el miércoles registró un nuevo récord diario, con 4.000 nuevos casos. En pleno enfrentamiento político entre los Estados y el Gobierno federal por la apertura económica, el gobernador del Estado, Gavin Newsom, ordenó el jueves a la población que use mascarillas tanto al salir al exterior como en lugares públicos cerrados, informa The New York Times. Una decisión contraria a lo demostrado por el presidente Donald Trump, que se resiste a usar cubrebocas a pesar de las recomendaciones de los expertos.

El miércoles Chile registró el aumento de casos más grande desde que las autoridades alertaron de los primeros contagios. Debido a demoras en el proceso de actualización de datos, las autoridades sumaron 31.412 nuevos contagios a sus estadísticas, con lo que suma 225.103 casos y 3.615 muertes. El país ha impuesto duras medidas sanitarias en un esfuerzo de las autoridades para frenar la expansión del virus. Este viernes, el fiscal nacional, Jorge Abbott, ha informado del endurecimiento de las sanciones para quienes incumplan las medidas. El martes, el Senado chileno aumentó de 61 días a tres años la pena de prisión para quienes quebranten las normas sanitarias, además de multas que pueden alcanzar hasta los 12 millones de pesos chilenos, medio millón de dólares aproximadamente. “Vamos a ser implacables”, ha afirmado Abbott.

A la OMS también le preocupa la situación de México, donde el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha afirmado en diferentes ocasiones que su país “ha domado” la curva de contagios. Las estadísticas del organismo muestran que entre martes y miércoles se ha registrado una “escalada preocupante”, informa Efe. El jueves se registraron en México 5.662 nuevos contagios, con lo que la cifra total se eleva a 165. 455 casos confirmados y 19.747 fallecimientos. Muchas zonas del país se encuentran aún en semáforo rojo, que es la medida establecida por las autoridades sanitarias para alertar de que la posibilidad de contagios sigue siendo elevada, aunque debido a un discurso ambiguo, en el que se repetía que no se tomarían medidas severas contra quienes incumplan las medidas de contingencia, la población ha regresado a las actividades públicas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) —el brazo de la OMS en el continente— también ha expresado preocupación por el caso de Nicaragua, país donde su presidente, Daniel Ortega, desdeñó en un principio el impacto de la pandemia y ordenó a sus seguidores marchar por las calles de Managua bajo el lema “El amor en tiempos de Covid-19”. Médicos locales criticaron la estrategia de las autoridades y alertaron de un aumento considerable de muertes y contagios. Esas denuncias hicieron que el Ministerio de Salud local despidiera a más de 15 médicos de hospitales públicos, por lo que este jueves más de 90 escritores encabezados por el Premio Nobel Mario Vargas Llosa dirigieran una carta a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, en la que exigen el reintegro del personal médico.

“Su país tiene el récord más alto de muertes y enfermeras en Centroamérica. Aun con ese alto riesgo, el personal de salud continúa brindando servicio a pesar de las inadecuadas condiciones. Que, en vez de agradecimientos reciban cartas de despido injustificadas, nos obliga a lanzar la voz para solidarizarnos con ellos y con el pueblo de Nicaragua”, se lee en la carta, que entre otras personalidades firman Salman Rushdie, Ángeles Mastretta, Almudena Grandes, John Carlin, Héctor Abad Faciolince, Guadalupe Nettel y la actriz Julie Christie.

En el resto del mundo, Alemania es el país que ha registrado el mayor rebrote de la enfermedad en los últimos días, con cerca de 700 trabajadores de un matadero y una planta de empaquetado de la empresa Tönnies en Renania del Norte-Westfaliala. Berlín también ha puesto en cuarentena a otras 700 personas en un edificio de Gotinga (centro del país) en el que han sido detectados decenas de contagios.

China da por su parte por controlado el brote que ha puesto en alerta a Pekín, que tras registrar 25 nuevos más ha sumado un total de 183 afectados. El gigante asiático se centra ahora en localizar el origen del foco, que los primeros indicios apuntan hacia una cepa de origen europeo.

Las señales preocupantes también llegan desde países que hasta ahora han logrado capear de forma más benigna la epidemia, como Portugal. El Gobierno admite “dificultades para romper las cadenas de transmisión del virus” tras registrar 375 casos en un solo día, informa Javier Martín del Barrio.

Fuente https://elpais.com/sociedad/2020-06-19/la-oms-alerta-que-la-pandemia-del-coronavirus-se-esta-acelerando-y-su-epicentro-esta-ahora-en-america.html#?sma=newsletter_diaria_noche20200619m

Cinquefrondi, el pueblo italiano “libre de coronavirus” que vende casas por 1 euro

Casas antiguas en venta por un euro. Es la drástica medida que Cinquefrondi, un pueblo de unos seis mil habitantes en la región italiana de Calabria, decidió tomar para combatir la despoblación y relanzar el turismo golpeado por la pandemia de coronavirus.

La iniciativa no es del todo novedosa. Varios pueblos italianos, sobre todo en el sur, han tomado este tipo de medidas para impulsar el turismo, destacando el encanto del estilo de vida “lento” que estos pequeños centros ofrecen. Aunque Cinquefrondi busca diferenciarse por una razón especialmente atractiva en tiempos de pandemia, presentándose como un pueblo “libre de Covid”. En el lugar no se registró ningún caso de coronavirus, y la región Calabria en general fue una de las menos afectadas en Italia.

El alcalde Michele Conia ha definido la iniciativa “Operación belleza”. Dijo que experimentó de primera mano la despoblación de los pueblos y que él mismo, con su familia, fue tuvo que mudarse por razones económicas. Por eso quiere reurbanizar la zona y asegurar que los pueblos ofrezcan oportunidades para todos, a partir del el turismo.

Rodeado por la belleza del parque nacional de Aspromonte y a unos 15 minutos en auto de algunas de las más bellas playas del mar Mediterráneo, Cinquefrondi es conocida como la “Ciudad Cremallera”, ya que se extiende entre la costa jónica y la tirrena de Calabria en la punta de la bota de Italia.
El pueblo tiene impresionantes vistas de las islas Eolias, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a las que se puede acceder fácilmente desde un puerto cercano.

El pintoresco folklore y los festivales se encuentran entre los puntos destacados de Cinquefrondi. La diversión está garantizada, asegura Conia. Ferias y festivales de comida se llevan a cabo durante todo el verano. Cada noche hay un evento especial, entre ferias de agricultores que ofrecen cocina local, ferias artesanales que exhiben sillas y ollas hechas a mano y ferias de cazadores donde se sirven suculentos almuerzos de jabalí a los invitados.

No obstante, el casco antiguo de Cinquefrondi está en gran parte abandonado. Numerosas casas ahora están en ruinas, pese a que las calles, plazas, fuentes antiguas, parques públicos e incluso una iglesia han sido cuidadosamente restauradas, así como un área que ahora alberga eventos sociales y culturales, donde hay una “escalera de los derechos” pintada simbólicamente en los colores del arcoíris para recordar a los visitantes que los habitantes locales creen en el estado de derecho en una tierra a menudo azotada por la criminalidad organizada.

Quien comprará una casa al precio simbólico de un euro, deberá contratar un seguro anual de 250 euros para garantizar la renovación. Si la renovación no continúa en un plazo de 3 años, se prevé una multa de 20 mil euros. Las casas disponibles tienen entre 40 y 50 metros cuadrados, con un pequeño balcón. Por lo tanto, los tiempos de reestructuración serían cortos y es poco probable que superen los tres años.

“Solo pedimos un cierto tipo de seguridad una vez que un nuevo comprador se involucra en el proyecto. El seguro es muy bajo y el costo de las renovaciones varía entre 10 mil y 20 mil euros, considerando que se trata de casas muy pequeñas”, dijo el alcalde.

Actualmente hay una docena de viviendas disponibles, pero el alcalde ya planea aumentar la oferta, agregando otras cincuenta, si la iniciativa tiene éxito.

publicado por Infobae.com el 14/06/2020

Fuente https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/14/cinquefrondi-el-pueblo-italiano-libre-de-coronavirus-que-vende-casas-por-1-euro/

Nuevas reglas para vuelos desde y hacia Italia: las aerolíneas podrán vender todos los asientos

Desde el lunes 15 de junio —según lo publicado por la Gazzetta Ufficiale en uno de los anexos técnicos del decreto firmado antier por el Primer Ministro Giuseppe Conte— el gobierno italiano seguirá las indicaciones ya emitidas en las últimas semanas por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), que incluye condiciones para que las aerolíneas que vuelan desde y hacia el Bel Paese —incluyendo las rutas nacionales— utilicen la capacidad máxima de asientos en sus aeronaves.

El documento establece que permanece «la obligación de distanciamiento interpersonal de un metro a bordo de la aeronave, dentro de las terminales y de todas las demás instalaciones del aeropuerto (autobuses de pasajeros)». Sin embargo, se permite derogar el distanciamiento en el interior del avión en caso de que el aire a bordo se renueve cada tres minutos, los flujos sean verticales y se adopten filtros EPE, precauciones que permiten un muy alto nivel de purificación de aire.

El Corriere della Sera, citando a expertos de la industria consultados al respecto, confirma que la mayoría de los aviones que operan en territorio italiano cumplen con estas condiciones técnicas.

Todas las demás precauciones previstas anteriormente siguen vigentes, incluido el distanciamiento social en el aeropuerto y en las fases de desembarque y embarque.

Para ser admitido a bordo, es necesario tener una temperatura corporal inferior a 37.5 °C en el momento del control, aunque EASA ha elevado este valor a 38°C. En el anexo se menciona también el uso obligatorio de mascarillas a bordo y la necesidad de cambiarlas después de 4 horas consecutivas en el caso de modelos quirúrgicos (menos eficientes). Por el momento, no está claro si las compañías tendrán que proporcionarlas o ponerlas a disposición de los viajeros, que en cualquier caso deberán usar una en cuanto lleguen al aeropuerto y durante todo el viaje.

Los aviones no siempre estarán llenos, por lo que existe la obligación de espaciar a los pasajeros siempre que sea posible. También será necesario «regular los ascensos y descensos de la aeronave individualmente y su ubicación en el asiento asignado para evitar contactos cercanos entre los pasajeros durante las fases de entrada y salida».

Además, quienes viajen en avión no podrán llevar equipaje de mano de grandes dimensiones a bordo, «para limitar los movimientos en el mismo avión tanto como sea posible». El objetivo es evitar el contacto excesivo entre los pasajeros, en caso de alguien desee recuperar algo de su equipaje.

No está claro qué se entiende exactamente por “grandes dimensiones”, dado que no se han proporcionado las medidas máximas permitidas. Las aerolíneas han pedido aclaraciones sobre las reglas pero, mientras tanto, sugieren viajar “ligeros” y documentar las valijas.

publicado por puntodincontro.mx el 13/06/2020

Fuente http://puntodincontro.mx/articoli2020/viaggi13062020-sp.htm?fbclid=IwAR0c7Z1LueFWFfiDgI78m6KyHwNEbVWekZXKm11SPz9gSyfTUYA14I34C6k

Family Act: subsidio para familias con hijos menores de 18 años

El Consejo de Ministros (Cdm) de Italia aprobó ayer jueves, una serie de medidas para ayudar a las familias con hijos menores de 18 años a su cargo. Una medida importante en un país con una tasa de natalidad en negativo.

El Cdm realizó la reunión en su sede ‘Palazzo Chigi’, y al concluir el presidente Conte y los ministros Elena Bonetti de Familia, y Nunzia Catalfo de Trabajo, hicieron declaraciones a la prensa explicando los contenidos del llamado “Family Act”.

Ahora, antes del 30 de noviembre del presente año el Family Act deberá pasar al voto del Parlamento y si aprobado, como se espera, el subsidio será concedido desde el primero de enero del 2021.

Se concederá mensualmente a las familias que tengan los requisitos, sea como un cheque o como un crédito fiscal. Esta nueva entrada no aumentará el cálculo fiscal del rédito del nucleo familiar.

El importe variará de acuerdo al Indicador de la Situación Económica Equivalente (ISEE) que la familia tenga. A partir del tercer hijo la contribución será mayor y también en los casos de invalidez.

Fuente https://www.latinosenitalia.it/index.php?option=com_content&view=article&id=1076%3Aitalia-ministros-aprueban-el-family-act-un-subsidio-para-las-familias-con-menores-de-18&catid=1%3Aultime&fbclid=IwAR2XSPQsrNhr2z6Y3TdweBei6DOtwHZPsfpXz0sWMqdPrpcqbUCu39ahpXQ

Conte le responde a la justicia que lo investiga sobre la gestión de la pandemia: “Los ciudadanos tienen derecho a saber”

La epidemia de coronavirus en Italia aún no ha terminado si bien los números demuestan que se está reduciendo notablemente. Entretanto quienes han perdido a parientes en particular en el norte de Italia, quieren hacer luz sobre eventuales responsabilidades.

El punto central de la investigación judicial es el atraso para instituir la zona roja en los municipios de Nembro y Alzando Lombardo y quién debería haberla declarado. Conte ya ha señalado que “actuó tempestivamente” y que la región Lombardía si quería podía crear zonas rojas o emanar ordenes de restricción, según la ley 833 del 78, y como lo hicieron varias regiones.

En cambio Attilio Fontana, presidente de la Región Lombardía, declaró ante los fiscales de Bérgamo que la culpa fue del gobierno de Conte por no haber tomado la decisión de imponer el aislamiento en Alzano y Nembro.

Así los fiscales de la ciudad de Bérgamo, iniciaron una investigación, que les llevará mañana viernes a escuchar al poresidente del Consejo de Ministros, Giuseppe Conte, como persona informada sobre los hechos.

“Lo que tengo que decir lo diré al público ministerio” señaló el primer ministro Conte, saliendo de la sede de gobierno, Palazzo Chigi, a tomarse un café.

“Son más que bienvenidas las investigaciones, los ciudadanos tienen derecho a saber y nosotros los representantes institucionales tenemos el deber de responder.Si hay una investigación de parte de una fiscalía, es justo que el presidente del Consejo de ministros esté a disposición, como persona informada sobre los hechos”, aseguró el primer ministro.

Por su parte el comité técnico de la Protección Civil, había considerado necesario cerrar la zona de la infección ya el 3 de marzo.

Ayer miércoles el presidente del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Busaferro, recibió en la sede del ente en Roma, a los magistrados lombardos.

Fuente https://www.latinosenitalia.it/index.php?option=com_content&view=article&id=1075%3Ala-justicia-italiana-investiga-a-conte-por-como-ha-gestionado-la-pandemia&catid=1%3Aultime&fbclid=IwAR2n2DGCUULvv-cx_H2LHknzT0gQ5YHV33WCG_hV-Iehmz9o_a-JpRU1-z0

Una reflexión sobre lo difícil que es emigrar

Vivir en Argentina es difícil por más te sea cotidiano. Tengas dinero o no, trabajo o no, más allá de cualquier circunstancia nada pareciera lineal en Argentina.

Los trámites son difíciles, los impuestos no te vuelven en servicios, y existe la inseguridad y otras tantas cuestiones que llegaron a mal acostumbrarse.

Vivir en España parece fácil y pareciera que lo es. Pero solo lo es cuando has logrado una capacidad de adaptación física, mental y emocional de corto y largo plazo. También lo es cuando has logrado hacerte con tu hogar, un trabajo y las proyecciones. Lo es cuando tu familia se acostumbra también y tan bien como uno. Lo es cuando se naturalizan muchas cuestiones que antes eran ajenas, que no debe confundirse con españolizarse. Lo es cuando no tienes nostalgia, cuando te pierdes eventos en Argentina y ya no te duele, cuando te lleves bien con las distancias, con las visitas y con la idea de no saber cuándo volver a ver a un ser querido. En fin, lo es cuando lo es, cuando es cotidiano, cuando se logró un difícil y largo proceso.

Emigrar es difícil. A diferencia de vivir en Argentina, es una dificultad no cotidiana. En ese aspecto para muchos resulta más difícil aún que sobrevivir en Argentina. Emigrar implica prepararte mental y económicamente, juntar euros de a 140 pesos para que vuelen más rápido de lo pensado. Emigrar es tener menos resortes: salvo que tengas algún pariente que te de techo o que alguien te pague el pasaje de vuelta si no funciona, te tenés que arreglar por las tuyas. Digo por las tuyas porque hay poco tejido de colectividad: esto no es como el Círculo Gallego de Buenos Aires hace cien años que sabían cuando llegaba el barco y preparaban conventillos y oficios. Eso no pasa aquí y quiero que se entienda. Emigrar es perder la cotidianidad: las costumbres argentinas son de Argentina y nada más; hay cosas parecidas y otras que no.

Emigrar es difícil. Para opinar hay que haber emigrado: ni siquiera vale ser viajado o haber estado tres meses en otro sitio. Los resultados de tu emigración los ves cuando pagas impuestos, cuando te enfermas, cuando pasa algo en Argentina y reaccionas como si estuvieras en el extranjero. Opinar sin haber emigrado es como quien opina de paternidad teniendo sobrinos.

Emigrar es difícil. Nadie tiene el truco o la papa. Cada uno hace su camino y no existe más truco: que tener la posibilidad de hacer los papeles y no dormirse, de haberse formado y de haber preparado la emigración. Algo clave en todo es que: no hay atajos y ni siquiera hay que plantearlo. Por eso, ante preguntas de esta índole algunos responden mal, sin justificar la mala educación. Ninguno de los que están asentados hace años en España la tuvo fácil: desde el que vino como directivo de empresa hasta el que llegó sin papeles hace ya años, muy común en la camada 2000/4.

Emigrar es difícil y más en estos tiempos de Pandemia. Es probable que el mundo se recupere más rápido que de la crisis anterior pero el golpe ha sido fuerte a nivel mundial.

En fin, como parte de mi vida y tras conocer muchísima gente con destinos variados, quería resumir la idea. Mi consejo? Planifiquen mucho, formarse a nivel académico, junten mucho dinero para hacer una reserva, fijen bien sus expectativas y si bien se pide mucha ayuda cuando llegas aprende a ser lo más independiente posible.

Matías Cesario

“La culpa es del extranjero”: la larga y dramática historia de la xenofobia en Argentina

Transcurrían las primeras horas del 1° de enero 1872. La ciudad de Tandil descansaba de los festejos por la llegada del año nuevo y disfrutaba de una exquisita tranquilidad tras un largo tiempo sin malones. Esa paz fue destrozada por la irrupción de una columna de 50 gauchos liderados por Geronimo Solané, un curandero con fama de pendenciero que se hacía llamar “Tata Dios”. Era el mismo que había advertido días antes que “los extranjeros son la causa de todo mal y por lo tanto hay que exterminarlos”.

En las horas siguientes la ciudad se tiñó con sangre. 36 hombres, mujeres y niños fueron lanceados, acuchillados o degollados. Todos ellos eran inmigrantes italianos, vascos, franceses y escoceses que habían dejado sus países para rehacer su vida en las pampas. A la mujer de un vasco se le perdonó la vida solo por ser argentina. La mayoría de los asesinados cayó en una caravana de carretas que había acampado en las afueras de la ciudad mientras buscaban un sitio para asentarse.

“Tata Dios” y su lugarteniente, Esteban Lasarte, fueron juzgados por la masacre junto a una docena de sus cómplices. Alguien le disparó a Solané el 6 de enero cuando estaba en la celda y le evitó ser fusilado en público. Lasarte, condenado a muerte, llevó su odio hasta el final, al pedir “que ningún italiano me toque ni aun el chiripá”.

La masacre demostró que el odio hacia el inmigrante comenzaba a calar hondo entre algunos de los sectores de la población criolla. Recién se iniciaba la llegada más numerosa de inmigrantes a la Argentina y la reacción se mostraba tan violenta como extendida. “Tata Dios” no era el único que lo expresaba. En algunos círculos más cultos, circulaban esas mismas ideas y pronto se iban a convertir en una multitud de leyes y reglamentos contra los inmigrantes y, en particular, contra algunas nacionalidades y razas determinadas.

Es que la política de inmigración promovida por Domingo F Sarmiento y otros integrantes del liberalismo e incluso a través del texto constitucional de 1853, no estuvo exenta de resistencias.

El escritor Manuel de Estrada apoyó la postura del diario y culpó a los judíos de haberse complotado para llevar al presidente Roca a tomar la decisión de separar al estado de la Iglesia.

La reacción era consecuencia directa de la llegada de 2,7 millones de extranjeros a la Argentina desde 1870 en adelante. Semejante ola migratoria había provocado una conmoción sin precedentes en la cultura local. Las estructuras tradicionales se vieron confrontadas con las nuevas costumbres que traían los inmigrantes y una evidente marginalidad entre las multitudes que atiborraban las ciudades en busca de un modo de sobrevivir. En parte, ese hacinamiento se explicaba por la entrega de grandes latifundios a las familias cercanas al poder, en lugar de parcelar el inmenso territorio disponible y colocar a la inmensa mayoría de labradores que llegaban desde Europa y otros continentes como lo estipulaba la “Ley Sarmiento”.

En un marco de creciente descontento, comenzó a pensarse en un marco regulatorio que sirviera a la “profilaxis” social y ahuyentara los temores de los criollos por un estallido social y lo que veían como un desplazamiento por parte de los inmigrantes en el uso de los recursos disponibles.

La primera y más importante de las leyes para prevenir el descontento entre los inmigrantes estuvo dirigida a controlar a los grupos anarquistas y socialistas que crecían entre los conventillos sobrepoblados de extranjeros. El diputado Miguel Cané propuso expulsar a los extranjeros que por sus actividades resultara un problema para la estabilidad local. La Ley Cané comenzó a ser debatida en 1899 y aprobada en 1902. Se la conoció como “Ley de Residencia” o “Ley Cané” y fue usada para arrestar y deportar a 600 activistas políticos al día siguiente de su promulgación. Y se siguió usando para hacer “limpieza política”, pero también para deshacerse de delincuentes comunes extranjeros que sumaban número a las atiborradas cárceles locales. Unas tres cuartas partes eran italianos que habían usado un acuerdo bilateral que les permitía emigrar a la Argentina para no cumplir penas en su país de origen.

El problema surgió cuando la ley 4144 fue usada años más tarde para impedir la llegada de inmigrantes de “razas no deseadas”, a las que se les imputaba alguna clase de activismo político cuando en realidad la negativa se originaba en que pertenecían a grupos judíos, eslavos o gitanos perseguidos por los grupos fascistas en los países europeos. La prohibición a darles refugio significó en muchos casos su muerte en los campos de exterminio, tal como sucedió con un grupo de judíos argentinos que el diplomático Luis Irigoyen se negó a rescatar de las garras de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial.

La discriminación contra los inmigrantes de determinado origen fue el gran ordenador de las políticas de xenofobia selectiva en la Argentina desde 1900 en adelante.

Una nueva Ley de 1910, que fue conocida como “de Defensa Social”, habilitó al Poder Ejecutivo a proceder a la expulsión en tres días y sin juicio previo de todo extranjero que fuera sospechado de tener alguna conducta criminal. La norma también servía para impedirle el ingreso a aquellos que tuvieran antecedentes penales en su tierra natal. La tarea de revisar los prontuarios quedó a cargo de los consulados argentinos y en los hechos sirvió para negarles las visas a conocidos activistas de izquierda y, como era de esperar, a los inmigrantes de nacionalidades, razas o religiones no aprobadas por la cultura imperante.

Esa legislación nacía junto a la consolidación de la idea de que era necesaria una política activa de selección de determinado tipo de inmigración, un concepto que venía siendo arrastrado desde los tiempos en que Sarmiento alababa la llegada de ciudadanos de países sajones y degradaba a otras nacionalidades y etnias a las que consideraba inferiores.

José Ramos Mejía, el gran hombre de las ciencias médicas argentinas, fue uno de los que propuso que los inmigrantes judíos fueran enviados a una cuarentena en la isla de Martin García para evitar que trajeran la enfermedad del Tifus, pese a que esa plaga existía desde hacía décadas en la Argentina. Esa isla era considerada en ese entonces como un sitio de prisión y destierro para criminales.

Otra de las figuras famosas que se sumó al racismo selectivo fue el escritor Antonio Argerich, que en esos días decía “me opongo franca y decididamente a la inmigración inferior europea, desastrosa para los destinos que legítimamente puede y debe aspirar la República Argentina”. Se refería a los italianos de las zonas más pobres de la península, a los que pedía se les negara la entrada al país.

Máspero Castro, Director Nacional de Aduanas durante las presidencias de Castillo y Ortiz, opinaba que la inmigración era una oportunidad para “la mejora de la raza y de nuevas ideas para una mejor organización social”. Otro que dirigiría luego la oficina de migraciones, Isidoro Ruiz Moreno, propuso reformar la Constitución para impedir la llegada de inmigrantes negros y asiáticos a la Argentina.

El general Proto Ordoñez, ex gobernador militar de la Patagonia, embistió contra los orientales, a los que descalificaba porque creía que iban a quitarles el trabajo a los trabajadores criollos. La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA opinó que era preferible estimular la llegada de migrantes del norte de Europa para contrarrestar “nuestros hábitos, demasiado latinos”. Horacio Beccar Varela, un dirigente cristiano de peso y futuro ministro del general Uriburu, hizo una curiosa elaboración científica para explicar su rechazo a los inmigrantes eslavos rusos: “es innegable que el cerebro de los que fueron súbditos de (el Zar) Nicolás puede considerarse enfermo. Es algo como una locura colectiva de la que conviene precaverse. Excluyo a los agricultores y prefiero a los iletrados, porque el agricultor perdido en las campañas, es un peligro mucho menor, y el iletrado en Rusia es un peligro mucho menor…”

El punto álgido de la xenofobia selectiva fue una orden secreta que fue usada para negarle el ingreso a los que huían de la barbarie nazi. Fue emitida en 1938 por el canciller José María Cantilo durante el periodo conservador y se la conoció como “Circular 11”. Fue enviada a todos los jefes de aduanas, cónsules y embajadores argentinos en Europa. Su texto, ordenaba que le fuera negada la visa argentina “a toda persona que fundadamente se considere que abandona su país como indeseable o expulsado, cualquiera sea el motivo de su expulsión”.

Con la llegada del peronismo en 1946, la selección racial de los inmigrantes se convirtió en política de Estado. Santiago Peralta era a la vez director nacional de Migraciones desde la dictadura militar de 1943 y jefe del Instituto Étnico Argentino, una institución creada para organizar “racionalmente” la composición racial de los argentinos. Diana era un furioso antisemita admirador de Adolfo Hitler y autor del libro “La acción del pueblo judío en la Argentina” en donde señalaba a los hebreos de ser culpables de todos los males argentinos con frases del estilo: “aprovechan la situación anormal y social del pueblo para defenderse y aplicarle los sabios principios de conquista para los pueblos cristianos que están claramente establecidos en sus protocolos de la conferencia de Basilea de 1897”.

En consecuencia aplicó una política extremadamente rígida para el ingreso de inmigrantes judíos, eslavos, árabes, asiáticos y negros. En contraposición, estimuló la llegada de inmigrantes sajones y latinos occidentales. Peralta fue reemplazado por Pablo Diana en julio de 1947, que era igual de pro nazi, pero más discreto. En el período peronista, se les concedió la visa de entrada a unos 30.000 “refugiados”, la mayoría de ellos criminales de guerra alemanes o colaboracionistas de otros países, mientras que solo se autorizó el ingreso de 1.878 judíos. Las cantidades de visas otorgadas a árabes, orientales y negros son muy inferiores. En el mismo lapso, se permitió el ingreso de 10.286 ciudadanos alemanes.
La política migratoria mantuvo parámetros similares durante los años posteriores, dado que las leyes de ingreso permanecieron prácticamente sin modificaciones. Incluso hubo que esperar al año 2005 para que la “Circular 11” fuera dejada sin efecto.

En las décadas siguientes, comenzaron a escucharse voces contra la migración proveniente de países limítrofes y en particular contra los inmigrantes chilenos, a los que se acusó de actuar como agentes de su gobierno para poblar la Patagonia y sostener los reclamos territoriales de ese país en zonas fronterizas. En julio de 1965, la muerte del cabo chileno Hernán Marino durante un incidente en la zona de Lago del Desierto durante el gobierno de Arturo Humberto Illía, disparó los artículos que analizaban la llegada de chilenos desde una perspectiva conspirativa.

La creciente resistencia a la presencia de inmigrantes de países limítrofes hizo que su sucesor, el dictador Juan Carlos Onganía, emitiera el decreto 17.294/67 que prohibía que los residentes ilegales fueran contratados y autorizaba a sus empleadores a despedirlos sin indemnización en tanto permanecieran como residentes en situación irregular. La amnistía a extranjeros indocumentados ordenada por Perón hasta 1951, dejaba en situación de particular vulnerabilidad a muchos de los ciudadanos provenientes desde países vecinos que llegaron en una oleada posterior a esa norma.

Con la llegada de la década del setenta, la violencia política tuvo su capítulo contra los inmigrantes. El 25 de mayo de 1974 fue asesinado el dirigente social Alberto Chejolán frente al edificio del ministerio de Obras Públicas. Le disparó un policía a quemarropa cuando participaba de una manifestación. La revista “El Caudillo” que oficiaba de vocero de la Triple A, publicó en esos días un artículo en el que resaltaba la nacionalidad boliviana de Chejolán y afirmaba que “A Chejolán lo mataron los Montoneros (…) que se apoyan en los bolivianos para joder a Perón (…) en la Argentina de Perón los primeros que tienen que comer son los Argentinos. Aquí el pueblo criollo tiene preferencia sobre los bolivianos”. Igual de sutiles fueron los grupos de izquierda, que al tomar como objetivo de sus bombas a instituciones vinculadas con países que consideraban enemigos, no tuvieron reparos en incluir a colegios primarios como el instituto porteño Lange Ley. Tampoco en asesinar al cónsul John Patrick Egan por el solo hecho de ser estadounidense.

El siguiente episodio de furia contra los inmigrantes llegó con la crisis fronteriza con Chile en 1978. A horas de desatarse una guerra, finalizó el operativo de expulsión de más de 3.000 ciudadanos chilenos residentes en la Argentina, hecho que fue cubierto por la prensa local como un acto justificado de defensa nacional.

Y la furia contra los chilenos regresó durante la Guerra de Malvinas. La colaboración del régimen de Pinochet con el gobierno inglés provocó nuevos ataques en la prensa contra la comunidad chilena, que fue alegremente acusada por los pecados que cometía el dictador chileno. Y a esa furia se le sumó el ataque contra personas y lugares relacionados con Gran Bretaña. Es el caso del Bar Británico en San Telmo, que debió cambiar su nombre por “Bar Tánico” para que dejaran de romperle las vidrieras a pedradas. Y lo mismo hicieron los dueños del “Bar Britannia” de Caballito, que decidieron ponerle el nombre de “Bar Tannia” para evitar represalias similares. En esos días, fueron pocos los periodistas que se solidarizaron con Andrew Graham Yool, un periodista tan argentino como Diego Armando Maradona, pero que a causa de su origen británico fue apaleado en plena calle por un grupo de tareas mientras la guerra llegaba al cenit en torno a las Malvinas.

La conclusión de la Dictadura no trajo armonía. Por el contrario, alentó a los grupos xenófobos hasta un extremo insoportable. Las huestes del Partido Nuevo Triunfo liderado por Alejandro Biondini comenzaron a agitar la idea de limitar el ingreso y la permanencia de determinados grupos nacionales, entre los que incluía a todos los provenientes de países limítrofes. El Partido Nuevo Orden Social y Patriótico (PNOSP) liderado por el ex lugarteniente de Biondini, Alejandro Franze, fueron un poco más allá y a la expulsión de inmigrantes de “razas indeseables” le sumaron un pedido para establecer una política migratoria que solo recibiera a ciudadanos provenientes de países blancos y europeos.

La llegada del nuevo siglo no mejoró la situación. En la mañana del 10 de enero de 2001, la inmigrante boliviana Marcelina Meneses viajaba en un tren junto a su hijo de tres años, Josua, al que llevaba para que fuera atendido en el hospital Finochietto. Cuando Marcelina se dirigió a la puerta para bajar, rozó con uno de sus bolsos a un hombre, que le gritó “¡Boliviana de mierda! ¡No mirás cuando caminás!”. Julio Giménez, un pasajero que viajaba en el mismo vagón intentó mediar, pero un grupo de obreros lo increpó gritando “Qué defendés vos, si estos bolivianos son los que nos vienen a quitar trabajo. Igual que los paraguayos y los peruanos”. Luego, le preguntaron: “¿Vos qué sos? ¿Antipatria?”. Instantes después uno de los obreros empujó a Marcelina, que cayó del tren en movimiento cien metros antes de la estación Avellaneda. Madre e hijo murieron en el acto. La causa judicial nunca avanzó y el crimen permanece impune.

La cantidad de actos de agresividad contra los inmigrantes es tan extensa como variada. Las propuestas para expulsar a determinadas nacionalidades se fundamentan desde hace siglo y medio en la creída actitud predadora de los recién llegados y el espacio que supuestamente le quitan a los residentes nativos. La historia de las migraciones a la Argentina, no importa su procedencia ni los motivos que las originaron, es acompañada por una sombra. Esa oscuridad es el odio al extranjero, lo cual no deja de ser una paradoja en un país construido a partir del mestizaje y las sucesivas corrientes migratorias.

Ignacio Montes de Oca (publicado por Infobae.com el 22/09/2018)

Fuente https://www.infobae.com/sociedad/2018/09/22/la-culpa-es-del-extranjero-la-larga-y-dramatica-historia-de-la-xenofobia-en-argentina/

Manuel Belgrano, a 250 años de su nacimiento: una familia rica, un padre inmigrante y una juventud moldeada a su medida

Llama la atención en la costanera de Imperia, en la Liguria italiana, el busto de un general argentino que tiene la mirada fija en el Mediterráneo. Es Manuel Belgrano. Imperia, cercana a la frontera francesa, surgió en 1923, cuando Benito Mussolini dispuso unir una docena de ciudades, entre ellas las de Oneglia y Porto Maurizio, las más importantes. Todo tiene un por qué: en Oneglia, donde el apellido Belgrano es moneda corriente, nació el 15 de julio de 1730 Domingo Francisco María Cayetano Belgrano y Peri, el padre del creador de la bandera.

De Génova a Buenos Aires

Fiel a la tradición familiar, el joven Domingo se volcó al comercio, y su padre lo envió a Cádiz para que se desarrollase en forma independiente, pero que a su vez se mantuviese asociado a los negocios familiares. La visión paterna hizo que el joven Domingo en 1750 se instalara en Buenos Aires. Allí modificó su genovés Peri por Pérez y se naturalizó español.

No le podría haber ido mejor en la lejana gobernación de Buenos Aires. Pedro Cevallos lo nombró alférez del regimiento de Milicias de Caballería; Vértiz lo ascendería a capitán y en 1778 ingresaría a la administración de la Aduana. Años después ocuparía cargos en el Cabildo como regidor, alférez real y síndico procurador general.

En su autobiografía, Belgrano contó de su padre -al que veneraba- “como le tocó el tiempo del monopolio, adquirió riquezas para vivir cómodamente y dar a sus hijos la educación mejor de aquella época”. Su fortuna era considerada la segunda en importancia en la ciudad.

El 4 de noviembre de 1757 se casó en la catedral porteña, con María Josefa González Casero, una señorita de 14 años perteneciente a una respetabilísima familia, cuyas raíces había que buscarlas en Santiago del Estero. Los González Casero habían sido los fundadores y sostenedores del Colegio de Niños Huérfanos de San Miguel, que en 1823 se transformaría en la Sociedad de Beneficencia.

Ese matrimonio tuvo 16 hijos. Domingo le sacó provecho a esa estructura familiar: casó a sus hijas mujeres con socios, clientes y contactos comerciales que tenía tanto en el virreinato del Río de la Plata como en España.

Entre esa vasta prole, el 3 de junio de 1770 nació un varón, al que bautizaron en la iglesia de la Merced como Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Vería la luz en la casa donde 50 años después moriría, en la actual avenida Belgrano 432, que fue demolida en 1909. Resulta sencillo saber dónde estaba ubicada: en el frente del actual edificio que ocupa el solar aún tiene los agujeros de placas recordatorias que fueron desapareciendo con el tiempo.

Debía ser un barrio con casas importantes. En la esquina de Belgrano y Perú se levantaba, desde 1782, la llamada “casa de la virreina vieja”, donde residió el virrey Joaquín del Pino. Cuando falleció, la continuó ocupando su viuda, Rafaela de Vera y Mujica. Allí también vivió un tiempo uno de sus yernos, Bernardino Rivadavia, asiduo visitante de la familia Belgrano.

Por 1770, la de los Belgrano era una de las más opulentas residencias de Buenos Aires. A una cuadra estaba la Aduana, en Belgrano y Balcarce, donde su padre era contador, y por la esquina de su casa, la calle Defensa era una arteria muy transitada, ya que por ella iban y venían las carretas con mercaderías del puerto. A escasa distancia, estaba el Convento de Santo Domingo, del que su hermano mayor Domingo Belgrano sería prior.

Las primeras letras las aprendió de su madre y de los curas del convento. Ya de chico, sus padres percibieron que poseía una inteligencia especial. Mientras que su padre pretendía que Manuel siguiera sus pasos de próspero comerciante, su madre soñaba para él un doctorado en derecho civil y canónico. En la puja, no faltaron los curas dominicos que insistían en que el jovencito siguiese los pasos del sacerdocio.

Solía jugar con el grupo de amigos de su primo segundo, Juan José Castelli, seis años mayor, que vivía en Rivadavia y Suipacha. Ambas madres eran primas hermanas. El padre de Castelli también era un inmigrante, médico veneciano.

Manuel entró en el Colegio de San Carlos (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires), fundado por el virrey Vértiz. Por ese colegio pasaron la gran mayoría de los nombres que llenarían las páginas de nuestra historia.

Si bien este colegio preparaba al alumno para ingresar a la Universidad de Córdoba, sus padres solicitaron el permiso para que tanto Manuel como Francisco -uno de sus hermanos- pudiesen viajar a España“ para que se instruyesen en el comercio, se matriculen en él y se regresen con mercaderías a estos reinos”. En el colegio, había completado con éxito sus estudios de gramática de latín, filosofía “y un poco de teología”, según el propio Belgrano.

Fue una mañana de comienzos de 1786 cuando el joven Manuel y su hermano Francisco, acompañados de sus padres y algunos de sus hermanos pequeños, se dirigieron a pie al puerto. Adelante, media docena de esclavos llevaban sus equipajes. Detrás del Fuerte, subieron los bultos a un lanchón. Partían a España, aprovechando el viaje del cuñado, José María Calderón de la Barca -casado con su hermana María Josefa– que vivía en Madrid.

El padre también se embarcó en el lanchón que los llevó a la fragata, ya que su capitán era un viejo amigo a quien conocía cuando vivió en Cádiz. Al mediodía, el padre estaba nuevamente en tierra. Había ubicado a sus hijos en la nave que a la tarde puso proa al otro lado del océano.

En España, el joven Manuel no les prestó demasiada atención a sus estudios, sino que se vio atraído por ese baño de realidad de quien acusa el impacto de un mundo totalmente distinto. “Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como al estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público”, escribió en sus memorias.

“Desisto de graduarme de doctor”

En carta a su madre, fechada en agosto de 1790, le decía que “del todo desisto de graduarme de doctor, lo contemplo una cosa muy inútil y un gasto superfluo. Si he de ser abogado, me basta el grado que tengo y la práctica que voy adquiriendo. A qué gastar el tiempo en sutilezas de los romanos que nada hacen al caso, y perder el precioso tiempo que se debería emplear en estudios más útiles. Si acaso mis ideas no tienen efecto, ustedes podrán disponer como mejor les pareciese en la inteligencia que tengo por muy inútil ser doctor, pues de nada sirve”.

Vio la oportunidad de acercarse a autores ingleses, franceses e italianos de economía política y tradujo algunos trabajos. Uno de ellos, “Principios de la ciencia económico-política”, que la tradujo del francés y que en 1796 fue editada por la imprenta de los Niños Expósitos.

Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, propiedad, y solo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido…”.

El padre en problemas

En 1788 su padre se vio involucrado en un fraude a la Real Hacienda, aparentemente cometido por el tesorero y administrador de la Aduana, Francisco Jiménez de Mesa, por un descubierto de 200 mil pesos. Sus bienes fueron embargados y debió cumplir arresto domiciliario. Fue Manuel quien intercedió ante la corte española para lograr su rehabilitación, que recién llegó en 1794 cuando se comprobó su inocencia y se le restituyeron sus bienes y derechos.

El hecho de que su padre había estado a punto de caer en la indigencia no repercutió en la estadía de Manuel en España, quien vivía en la casa de su hermana. “Tenía cuanto necesitaba para satisfacer mis caprichos”, escribió sobre esos años.

En 1789 se graduó de bachiller en leyes y en 1793 obtuvo la licencia para ejercer como abogado. En 1794 ya estaba de regreso en Buenos Aires para hacerse cargo de su primera ocupación: a los 24 años fue secretario del Consulado, un organismo con jurisdicción mercantil, orientada al fomento de la agricultura, la industria y el comercio. Hizo nombrar a su primo Castelli como suplente en la secretaría, a fin de cubrir posibles licencias por enfermedad. Y otra vida comenzó para él.

Su padre murió el 24 de septiembre de 1795 y su madre el 1 de agosto de 1799. Ambos fueron sepultados en Santo Domingo, en el mismo convento que 20 años después sería enterrado él mismo, en medio del olvido y la indiferencia.

En 1995 se promulgó la ley 24561, que instituye el 3 de junio -fecha del nacimiento de Manuel Belgrano- como el día del inmigrante italiano, por ser el creador de la bandera descendiente de italianos. Porque Domingo Belgrano y Peri vino a hacer la América. Y vaya si la hizo.

Adrián Pignatelli (publicado por Infobae.com el 03/06/2020)

Fuente https://www.infobae.com/sociedad/2020/06/03/manuel-belgrano-a-250-anos-de-su-nacimiento-una-familia-rica-un-padre-inmigrante-y-una-juventud-moldeada-a-su-medida/?utm_medium=Echobox&utm_source=Facebook&fbclid=IwAR0XgWFjE63jm6IFKrdeKj-DQI_mxPo7Sdn39zWKVMtUg42LreHrS1Ug4u8#Echobox=1591190072

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