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abril 2020 - page 3

La Agencia Consular de Italia en Lomas les hizo llegar apoyo económico a través de los municipios y la Policía Local para que los vecinos no tengan que salir de sus casas

En medio de la cuarentena decretada para prevenir un mayor contagio de Coronavirus, la Agencia Consular de Italia en Lomas, con la ayuda necesaria de los municipios en la logística, les brindó asistencia económica a más de 20 familias de ciudadanos italianos residentes en Lomas, Banfield, Temperley, Remedios de Escalada, Monte Chingolo, Valentín Alsina, Monte Grande, Luis Guillón, Glew y Guernica.

Ante la imposibilidad de los ciudadanos italianos de poder concurrir personalmente a las oficinas consulares para la evaluación de sus casos dada la cuarentena obligatoria, la Agencia Consular realizó una tarea de comunicación telefónica con sus asistidos y, una vez definida la necesidad de brindarles apoyo, se contactó con los municipios correspondientes, para armar la logística: los servicios de Desarrollo Social y la Policía Local les llevaron personalmente esa ayuda económica.

“La asistencia social está dirigida a los ciudadanos italianos nativos, en su mayoría adultos mayores, que se encuentren en una dificultad económica o de salud, carencia de obra social o que su grupo familiar amerite un apoyo extra”, añadieron desde la Agencia Consular, que tiene su sede en Temperley desde 1993 y depende del Consulado General de Italia en Buenos Aires.

Y agregaron: “La destacada tarea se llevó a cabo en conjunto entre autoridades italianas y locales a favor de una parte de la sociedad que se encuentra entre las más vulnerables en las circunstancias actuales. Esta forma de colaboración se logró gracias a los lazos preexistentes entre las autoridades consulares y municipales, atentas a las necesidades de su población”.

Con una base de datos de alrededor de 50.000 expedientes, su jurisdicción comprende los partidos de Lomas de Zamora, Lanús, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, Presidente Perón y San Vicente.

publicado por La Unión el 07/04/2020

Recuperable de https://launion.com.ar/en-medio-de-la-cuarentena-asistieron-a-mas-de-20-familias-italianas-de-la-region/

Si esto es una guerra, ¿dónde están nuestros generales?

Dicen que es una guerra. Puede ser, pero hay que tener cuidado, las metáforas siempre esconden alguna trampa: ¿acaso una pandemia se combate con las mismas armas que una guerra? De todos modos es cierto que, como las guerras, las pandemias matan, destruyen, asustan. Llamémosla guerra, entonces. Y si es guerra, preguntémonos: ¿dónde están nuestros generales? ¿Los Roosevelt, los Churchill, los De Gaulle? Dejemos de lado a Stalin, el único del que prescindiríamos, el único que tiene un digno heredero. En medio del caos mundial, Putin se aseguró la reelección de por vida, como un zar, un jerarca comunista, un caudillo latinoamericano; mientras tanto, calla sobre el coronavirus en su país.

No estoy hablando de un cabecilla, un demagogo de balcón, un esperpento. Hablo de líderes, hombres y mujeres confiables, personas serias y preparadas, símbolos morales capaces de hablarle al corazón usando la razón, de invocar la razón con el corazón en la mano. ¡O al menos de no caer en lo ridículo y trivial! ¿Dónde están? Éranse una vez las grandes democracias anglosajonas. Eran nuestro faro. ¡Cuánto las necesitaríamos hoy! Pues mírenlas. Donde estuvo Roosevelt, hoy está Trump. Vaya abismo. El virus se extendía y él se encogía de hombros: no pasa nada, decía jactancioso, la gorra de béisbol en la cabeza. ¡Qué previsor! Ahora que la muerte llama a su puerta, ofrece billones para comprar vacunas imaginarias, para subirse al caballo de la historia que no vio pasar. Lamentable, va de un extremo a otro, sin brújula ni dignidad; sepulturero de una gran nación, del liberalismo ilustrado que alimentó sus orígenes. ¿Y Johnson en Londres? Con Trump comparte estilo y peluquero; es a Churchill lo que aquel a Roosevelt; la distancia es sideral. ¿Su propuesta para combatir la pandemia? Terapia darwiniana: prepárense a llorar sus viejos, anunció. Una locura: tuvo que dar macha atrás. La historia le pasó por encima como una plancha.

También salieron planchados Sánchez y Macron: ¡qué decepción! Será porque lo miré desde Italia, donde nos tocó ser los primeros en Europa, y al comienzo nos explicaron que era una fiebre estacional, que muchos más mueren por accidentes de tráfico o gripe. Palabras al aire, comparaciones sin sentido, insultos a la inteligencia. No tardamos a entenderlo: la curva de contagios se empinó, las terapias intensivas se atascaron, nuestros seres queridos empezaron a morir solos, sin caricias ni despedidas. “Los italianos de siempre”, se mofaron los primos europeos, organizando marchas para el 8 de marzo, desfilando en el festival de pitufos. Yo miraba y pensaba: ¿están locos o son estúpidos? Implacable y repentina, la historia cruzó las fronteras: ahí están, nadando ahora en nuestras propias aguas.

La lista de desatinos es interminable. ¿Qué decir de los amuletos de López Obrador? ¿De los chistes sosos de Bolsonaro? Si no fuera trágico, los mataría una carcajada: ¡que personajes! Se tendrán que tragar todo, disculparse y avergonzarse, si es que conocen la vergüenza. Pero es inútil quejarse: los hemos elegimos, preferimos los demiurgos a los competentes, los predicadores a los constructores, la promesa fácil a la realidad incómoda, los populistas a los estadistas, personas a las que la historia les queda muy grande. Así que ahora nos encontramos en medio de la tormenta, con los monos al timón.

Son tiempos difíciles para aquellos que confiamos en la razón contra la irracionalidad y en la libertad contra la sujeción. La epidemia infla las velas milenaristas, hace resonar las sirenas mesiánicas. ¿Cuántos huirán de la historia mitificando paraísos perdidos? ¿Cuántos renegarán de la ciencia abrazando la superstición? ¿Cuántos invocarán la fuerza del Estado contra la tolerancia social? Ya se escucha invocar al Cristo pantocrátor que castiga los pecados; ya se ve señalar con el dedo la conspiración “neoliberal” que mueve los hilos del mundo: como la belleza, la estupidez no tiene edad.

¿Exagero? Me temo que no. Ya está en el aire. Nos dirán que el modelo es China, son Venezuela y Cuba; que como somos menores irresponsables no merecemos tanta libertad; que las sociedades cerradas son más eficientes que las abiertas, que el orden militar protege más que el orden civil, la dictadura más que la democracia; que como es una guerra, el rebaño dispone de las ovejas, la patria de los ciudadanos. Cualquiera que haya escuchado al ministro Berni arengar a la policía bonaerense habrá sentido un escalofrío por la espalda: ¿quiere contener el virus o hacer las cruzadas? Cuánta retórica vacía, cuánto énfasis barato: se cree Torquemada; hace recordar la “loca academia de policía”.

¿Qué hacer entonces? ¿No nos queda más que encerrarnos en casa esperando que la pandemia pase? ¿Que arrojar desde nuestro sofá abstractas invectivas contra el Estado Leviatán? Ay del liberalismo ridens. Frente a quienes confunden la libertad con una licencia para infectar, el Estado debe imponer límites y sanciones, no cabe duda de eso. No hace falta citar a los clásicos, el sentido común es suficiente. Pero aquí viene la parte más delicada y difícil.

Hay distintas maneras de ejercer este poder: una cosa es castigar los comportamientos dañinos para la comunidad; otra cosa es silenciar a los críticos invocando al “enemigo” que se encuentra a la puerta de la patria. La coerción no debe prevaricar la persuasión, la emergencia no debe eclipsar la prudencia, la necesidad no puede prescindir del consentimiento. Las medidas excepcionales no deben entenderse como cheques en blanco para los gobiernos, sino como un acuerdo entre gente de palabra. Son intercambios honorables a través de los cuales los ciudadanos renuncian temporalmente a parte de sus libertades a cambio del compromiso de las autoridades de no abusar de sus poderes. Como todos los acuerdos, funciona si hay confianza mutua. Si se la traiciona, el pacto salta, todo se derrumba. Nuestra solidaridad social no debe confundirse con sumisión.

Hoy todo pinta negro y los pájaros de mal agüero tienen su momento de gloria. Así será por un tiempo. Pero yo no desesperaría. De a poco, los hechos se abrirán camino. Demostrarán que no son las oraciones o las ideologías las que derrotan a las pandemias, sino la ciencia y los médicos, la responsabilidad de los ciudadanos y la solidez de las instituciones. La libertad y la razón volverán a la montura de donde hoy parecen desarzonadas. Y nos recordarán que, si bien es cierto que las infecciones son globales porque global es nuestro mundo, no será levantando barreras que las detendremos: global y racional es el problema, global y racional el remedio. Mientras tanto, quién sabe, podríamos haber aprendido a seleccionar mejor a nuestros dirigentes, a distinguir los farsantes de los personajes históricos.

Loris Zanatta (publicado por La Nación el 25/03/2020)

Recuperable de https://www.lanacion.com.ar/opinion/si-esto-es-guerra-donde-estan-nuestros-nid2347079?fbclid=IwAR3ooc3YqPS-ZSTCJ6fKKIS5ktEoFHTBt4tZUG75onlcaMy-gaLi0rdccU4

Europa lanza el fondo de rescate como el gran salvavidas contra la crisis

Los ministros de economía de la zona euro parecen dispuestos a desplegar finalmente una primera línea de defensa frente a la crisis económica desencadenada por la pandemia de la Covid-19. Los documentos elaborados para la cita virtual del martes, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, detallan la intervención en ciernes y amplían por primera vez el alcance de las medidas que se esperan de organismos como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede). El plan se elevará a una cumbre europea, que podría celebrarse también la semana que viene, y se espera que sea el arranque de “una respuesta fuerte y coordinada (…) frente a unos desafíos económicos sin precedentes”, según la descripción recogida en los documentos que servirán de base al buscado acuerdo.

A la cuarta podría ir la vencida. Tras tres reuniones fallidas del Eurogrupo y una cumbre europea que acabó en gran bronca entre el norte y el sur (con Alemania y Holanda, por un lado, y España e Italia, por el otro), la cuarta reunión de los ministros de Finanzas desde el comienzo de la epidemia espera cerrar el martes un principio de acuerdo sobre la respuesta económica europea. Las fuentes consultadas indican que aún no hay unanimidad para aprobar las nuevas medidas, con el Gobierno holandés de Mark Rutte como el principal obstáculo. Pero la mayoría del Eurogrupo se muestra dispuesto a zanjar de una vez el debate y trasladar al Consejo Europeo un plan de intervención que ya está prácticamente cerrado.

El plan, como se esperaba, convierte al Mede en el principal cortafuegos frente a la crisis de liquidez más inmediata. Esa respuesta, sin embargo, no zanja las demandas de mutualización de la deuda planteadas por países como Francia, España o Italia, por lo que se espera que, incluso si se pacta esta primera línea de intervención, el debate sobre las medidas a medio y largo plazo todavía continuará.

80.000 millones de emergencia

El proyecto elaborado por los técnicos del Eurogrupo prevé, en primer lugar, la activación del Mede, el fondo de rescate creado en 2012 a raíz de la crisis de deuda soberana. Las negociaciones iniciales apuntaban a que los países más golpeados por la Covid-19, entre los que destacan Italia y España, se acogieran una de las líneas de crédito previstas en ese mecanismo. Pero la trifulca de la cumbre europea del pasado 26 de marzo, en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, exigieron una respuesta europea de mayor alcance, ha llevado a revisar y ampliar la oferta del fondo.
El plan actualizado tras la cumbre apunta a la creación de un nuevo instrumento de financiación, bautizado por ahora como Rapid Financing Instrument, y con “una capacidad de financiación de global de unos 80.000 millones de euros”. Esa línea de crédito estaría disponible hasta 12 meses, con una dotación para cada país proporcional a su participación en el capital del Mede o vinculada a factores como la gravedad de la pandemia o la envergadura del daño económico sufrido. En el caso de España, con una cuota en el Mede del 11,8%, la línea podría facilitar hasta 9.440 millones de euros.

La gran novedad de esa línea pendiente de creación es que está abierto a todos los Estados miembros (sin ninguna condición previa relacionada con su situación fiscal), así como el carácter benévolo de su condicionalidad, relajada hasta extremos sin precedentes. Aunque los aspirantes a su utilización deben respetar las normas del Pacto de Estabilidad y los compromisos asumidos en el marco del llamado Semestre europeo (sistema de vigilancia macroeconómica), esas obligaciones no quedarán recogidas en un pliego de condiciones específico sino en un “plan de respuesta económica” que será considerado como equivalente al Memorándum requerido por el Tratado del Mede y permitirá la liberación de los fondos.

Los créditos tendrían una duración de entre tres y cinco años. Según los documentos del Eurogrupo, en este plazo “daría tiempo suficiente para la absorción del shock económico”. El coste de la financiación, según el proyecto, podría reducirse al mínimo posible para que el Estado receptor no pague más que las comisiones imprescindibles.

La participación del Mede en la lucha contra la crisis económica se completa con una “línea de crédito reforzada ligada a la pandemia”. En este caso, sí que se trata de una línea ya existente (nunca utilizada), a la que se añadirían ligeras modificaciones para adaptar y rebajar su condicionalidad.

El proyecto de acuerdo señala que los Estados que se acojan a esta segunda línea de crédito deberán comprometerse a destinar los recursos a gastos relacionados con la crisis sanitaria, así como a respetar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (lo cual no quiere decir que el déficit esté por debajo del 3%) y el Semestre europeo. A diferencia de la primera línea, estos compromisos sí que quedarán recogidos en un Memorándum suscrito de manera individual por el Estado que desee acceder a los fondos del Mede.

Una vez activada, la línea podrá conceder créditos equivalentes al 2% del PIB de cada país, aunque se contempla posibilidad de ajustar esos límites “a la vista de las necesidades que surjan en cada Estado en función de la severidad de la pandemia y de su impacto económico”. Para España, los recursos disponibles podrían rozar los 25.000 millones de euros como mínimo.

La línea de la pandemia también abriría la posibilidad de que el Mede adquiriese deuda pública del Estado beneficiario en el momento mismo de su emisión (mercado primario). Ello podría ayudar, llegado el caso, a colocar las emisiones de los Tesoros en momentos de tensión en los mercados de deuda soberana. El BCE no puede ayudar en ese terreno porque, a diferencia del Mede, no puede actuar en el mercado primario.

La línea de crédito estaría disponible durante 12 meses, prorrogable por otros seis. Los préstamos serán reembolsables en un plazo de entre 5 y 10 años. El plan también prevé rebajar las comisiones del crédito, fijados ahora en 50 puntos básicos en la apertura de la línea y 35 puntos básicos de cuota anual.

Fondo de garantías

El tercer frente que quiere abrir el Eurogrupo es a través del Banco Europeo de Inversiones. El BEI y la Comisión Europea ya habían puesto en marcha un plan de apoyo que aspiraba a movilizar 40.000 millones de euros. “Sin embargo, dada la gravedad de los retos que encara la economía de la Unión Europea esa cantidad está lejos de ser suficiente”, reconoce el documento del Eurogrupo que diseña una intervención reforzada.

La intención del Eurogrupo es establecer “un fondo paneuropeo de garantías en respuesta al Covid-19”, con el que inyectar hasta 200.000 millones de euros en las empresas europeas, desde las pequeñas y medianas hasta las grandes multinacionales.

El fondo se diseñará “para financiar operaciones de alto riesgo”, un perfil alejado de la tradicional prudencia del BEI, siempre celoso de su elevada calificación crediticia. Las empresas potencialmente beneficiarias serán todas aquellas cuyas dificultades económicas sean consecuencia clara y directa de la pandemia del Covid-19. El BEI gestionará el fondo, pero no se verá salpicado por ningún riesgo potencial. Las operaciones estarán avaladas “de manera conjunta” por los Estados miembros, que deberán ofrecer por adelantado unos avales por valor de 25.000 millones de euros.

Las posibles pérdidas se repercutirán de manera proporcional a la aportación de cada país, que se espera que sea según su participación en el BEI.

Ayudas para el desempleo

La última gran pata del plan es el mecanismo de reaseguro de desempleo comunitario, cuya propuesta ha sido lanzada por la Comisión para financiar, de forma temporal, los esquemas que fomentan la suspensión temporal de empleo, como los ERTE españoles, y las ayudas a autónomos. La propuesta se articulará mediante préstamos y es vista por los grupos de izquierda parlamentaria como un primer paso, pero no definitivo, para un fondo europeo de desempleo. Sin embargo, Bruselas teme las críticas que puedan llegarle de los halcones, por lo que defiende que su despliegue se hará bajo el artículo 122 del Tratado de Lisboa. Con 100.000 millones de euros, Bruselas espera que con ese instrumento se pueda evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo.

DE MIGUEL Bernardo y PELLICER Lluís (publicado por El País el 03/04/2020)

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