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febrero 2020 - page 2

“La donna è mobile”: la historia del primer hit de la historia de la industria discográfica

Todas las semanas la industria discográfica pone a consideración de los oídos de los consumidores nuevas canciones. Ningún empresario invierte en una grabación si su olfato no le indica que puede tener éxito. Pero en definitiva es el público quien decide las que tendrán mayor o menor aceptación. Y las que se convertirán en hits o éxitos de ventas.
Los rankings son listas que enumeran los discos y temas más vendidos y más escuchados en cualquier parte del planeta y hoy en día son elaborados con mucha precisión y transparencia. Ahí figuran las melodías que tararea o silba la gente en el transporte público, las oficinas y las que suenan en las radios. Hay charts para todos los gustos y géneros, adultos e infantiles. Y está el chart general donde todos compiten con todos. Ahora bien, se conocen cuáles son los últimos hits, pero, ¿cuál fue el primero?

La definición del término puede dar lugar a una larga discusión, y el concepto ha cambiado mucho a lo largo de los años en una industria en crecimiento y cambios drásticos en la forma de reproducción de la música (el vinilo, el CD, el streaming). Pero toda la bibliografía se pone de acuerdo a la hora de señalar como el primer artista pop (popular), músico de masas o primer celebrity del siglo XX al gran tenor italiano Enrico Caruso (1873-1921). Sobre todo, tras su decisión de radicarse en Estados Unidos en 1904 y firmar un contrato discográfico con el sello discográfico Victor Talking Machine Company, luego conocido como RCA Victor.

Por esos días el gramófono, un reproductor de discos circulares planos que giraban a 78 rpm creado en 1888 por el germano-estadounidense Emile Berliner, desplazaba al fonógrafo de Edison, que usaba cilindros como soporte contenedor de la música. El cilindro giraba sobre su eje en forma horizontal y una púa “leía” los sonidos grabados como surcos en las caras de la pieza. El gramófono otorgaba a las grabaciones una mayor calidad de sonido. Y el maridaje entre esa calidad de sonido y la extraordinaria voz de Caruso favoreció la aparición de los primeros éxitos de ventas o hits.

Las primeras grabaciones de Caruso se habían registrado en Milán en 1902 y durante dos años trabajó con distintos sellos discográficos europeos que lanzaban sus canciones tanto en cilindros como en discos.

El 1º de febrero de 1904, Caruso comenzó a grabar exclusivamente para Victor Talking Machine Company en los Estados Unidos. La primera se hizo ese día en la habitación 826 en el Carnegie Hall, en Nueva York: todavía no existían los estudios de grabación como se conocieron más tarde. La pieza incluía dos arias de la ópera Rigoletto (1851), de Giuseppe Verdi: en una cara La donna è mobile, del tercer acto, y en la otra Questa o quella, del primero.

La donna è mobile fue escrita justamente para el lucimiento del tenor en el último acto de la ópera. Interpretada por el personaje de El Duque de Mantua, incluye algunos versos de Le roi s’amuse (El rey se divierte), obra de Victor Hugo de 1832.
Fue el primero de una larga serie de discos muy exitosos para RCA Victor. Enrico Caruso grabó 260 hasta 1920: su temprana muerte llegaría un año después a los 48 años. Era un fumador que consumía muchos cigarrillos diarios de un tabaco egipcio muy fuerte, según contaría su mujer Dorothy, lo que acortó su brillante carrera musical a solo 25 años (1895 a 1920).

Pero en 1851 no fue ese el problema que debió afrontar Verdi y su ópera Rigoletto para poder ser estrenada, sino la censura. Venecia, donde trabajaba el autor, estaba bajo el dominio del imperio austro-húngaro, y todas las obras que se estrenaban pasaban por un férreo filtro y necesitaban la aprobación de la autoridad antes de salir a escena.

Enterados de que Verdi estaba componiendo una obra junto al poeta Piave basada en El rey se divierte, de Victor Hugo, en Viena se encendieron todas las alarmas. El texto del autor francés era considerado “inaceptable y escandaloso” y la amenaza de prohibir su estreno llegó en una carta enviada a Venecia desde Viena que decía: “El gobernador militar de Venecia, señor Gorzkowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto”

La maledizione (La maldición) era el título original de la ópera. Rápidos de reflejos, Verdi y Piave se pusieron a hacer los cambios necesarios para que su obra pudiera sortear la intimidación de Viena. Cambiaron el título, los personajes e hicieron una obra de maquillaje para que la obra no se pareciera en nada a lo que Viena prohibía.

Los ensayos comenzaron a realizarse en lugares secretos, lejos de cualquier mirada u oído indiscreto y los músicos tenían terminantemente prohibido silbar las melodías. Sin embargo, Verdi se las ingenió para deslizar algunos versos de la obra de Víctor Hugo que pasaron inadvertidos a los ojos de los censores.

Finalmente la obra tuvo su estreno en el teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1851, y fue un éxito rotundo. Según describió el escritor Olin Downes en 1918, “al día siguiente la gente silbaba la melodía de La donna è mobile por las calles de Venecia”. Rigoletto se transformó junto a Il Trovatore y La Traviata en una de las obras que forman parte de la trilogía popular de Verdi.

La viveza de Verdi pudo sortear la reprobación de las autoridades y su famosa aria pudo ver la luz en el escenario del célebre teatro de Venecia. Para que 53 años más tarde el gran tenor Enrico Caruso la dejara registrada en un disco que es considerado el primer hit de la historia de la industria discográfica.

Javier Febré (publicado por Infobae e 01/02/2020)

Recuperable de https://www.infobae.com/cultura/2020/02/01/la-donna-e-mobile-la-historia-del-primer-hit-de-la-historia-de-la-industria-discografica/

La profecía de Fellini cumple 100 años

El diccionario italiano reconoce la palabra felliniano. Significa casi todo aquello que tiene que ver con el Mago de Rímini y su cine, no alberga dudas. Pero también es el adjetivo que describe un universo estético, social y político que ha impregnado a toda una nación desde hace seis décadas. La tensión entre el hombre moderno y los rudimentos del pasado, los sueños eróticos, el machismo caricaturesco o una extraña mezcla de crítica y enamoramiento simultáneo hacia una sociedad del espectáculo que terminó convertida en odiosa industria publicitaria. Federico Fellini (Rímini, 1920-Roma, 1993) ganó cinco Oscar, dejó algunas de las películas más asombrosas producidas en Italia y fundó una nueva manera de contar el mundo desde los sueños y el lado más grotesco de sus propios recuerdos. Un siglo después de su nacimiento, el big bang estético creado durante los años que vivió en Roma revienta las costuras del diccionario.

Una placa en el número 110 de la silenciosa via Margutta, entre la piazza de Spagna y la Villa Borghese, recuerda el lugar donde vivió durante décadas Fellini con su esposa, Giulietta Masina. La casa se vació y se vendió en 1994 cuando ella murió y hoy pertenece a otro propietario. Pero los confines de aquel mundo más prosaico y rutinario, hecho de paseos, discusiones con los sospechosos habituales como Ennio Flaiano —escritor, periodista y guionista/ventrílocuo de sus mejores películas— o largas comidas con Marcello Mastroianni no se expandían tanto como su imaginación. Cada mañana tomaba café en el Canova y se dejaba caer para comer en Dal Toscano en el barrio de Prati, siempre en la misma mesa.

Roma fue el lugar que esculpió a un chico que llegó con 18 años buscando fortuna como viñetista y dibujante desde Rímini. La ciudad de la costa adriática de tejados rojos y estanqueras voluptuosas fue un enjambre de recuerdos mágicos e inconexos que logró recopilar en Amarcord (1973), también en I Vitelloni (Los inútiles, 1953) o en La Strada (1954). La verdadera patria de Fellini, sin embargo, la que jamás tuvo fronteras, supo mantenerse oculta entre las cuatro paredes del Teatro 5 de Cinecittà, donde construyó la mayoría de sus ensoñaciones.

Ese melancólico Hollywood italiano, al final de la via Tuscolana, en la otra punta de Roma, intenta recuperar el vigor con nuevos rodajes. La casa de Fellini, el estudio que ardió en 2012 y en el que muchos no quisieron rodar intimidados por viejos fantasmas, ha estado ocupada hasta hace poco por los decorados de El nuevo Papa, la serie vaticana de Sorrentino, puede que el mayor heredero —imitador, mascullan algunos en Italia— del cineasta de Rímini. Aquí se rodaron Ocho y medio (1963), La Dolce Vita (1960), Las noches de Cabiria (1958)… también algunos de los últimos filmes, como Y la nave va (1983) y Ginger y Fred (1986), en la que comenzó su relación con el diseñador de vestuario Maurizio Millenotti. “El set de rodaje era su hogar. Le encantaba estar ahí porque amaba a la familia del cine. Adoraba estar en medio de los maquinistas, electricistas, iluminadores… Tenía una relación particular e individual con todos. Por aquí pasaron reyes, grandes cineastas como Scorsese, políticos de todo tipo… Todos querían verle trabajar en su espacio. Cuando comíamos fuera siempre contaba anécdotas apasionantes y le escuchábamos como niños”, recuerda al teléfono el diseñador.

La última media hora de Ginger y Fred transcurre en un plató con una orquesta casi siempre presente. Nicola Piovani —que se llevó un Oscar por La vida es bella en 1997— se encargó de la partitura y remplazó al histórico Nino Rota, de quien había aprendido y cuya línea nunca quiso traicionar en los siguientes filmes. “Durante aquella película viví casi tres semanas ahí. Fellini me hacía improvisar músicas en un pequeño piano vertical amplificado. Me daba indicaciones veloces, alocadamente… yo improvisaba y la orquesta, escuchando, venía detrás simulando los movimientos más representativos. Fueron días inolvidables”, recuerda Piovani, que después de aquella experiencia escribió también la partitura de La voz de la luna (1990).

Unas escaleras de hierro del Teatro 5 conducen a una especie de balcón trasero donde puede divisarse, junto a un pedazo de la antigua Roma de cartón piedra, el plató y decorado de Gran Hermano VIP. Una frontera entre los sueños y lo grotesco que hoy funciona como involuntario homenaje al universo de un artista que vivió en los últimos años obsesionado con la televisión y los efectos del mundo imaginario de la publicidad en la salud mental de los italianos. “La mirada felliniana es, en realidad, una mirada anticipatoria. El impacto de su obra ha sido enorme, una lección incorporada de forma inconsciente por la cultura italiana. También en la política, especialmente de Berlusconi en adelante. Él es esa figura típica de Italia que muestra la relación entre la modernidad y la tradición. Hoy el país se parece mucho al que él imaginó. Pero cuidado, sin gracia, sin poesía, carente de fantasía y de esa nostalgia”, señala el escritor y periodista Filippo Ceccarelli.

El día que murió Fellini, el 31 de octubre de 1993, Berlusconi lanzaba el logotipo de Forza Italia. Casualidad o no, el cineasta pasó los últimos años obsesionado con Il Cavaliere y llegó a escribir un guion que nunca se rodó sobre una Venecia distópica convertida por el magnate en un plató para rodar anuncios: el gran Canal pasaría a llamarse Canale 5 (por Tele 5). A diferencia de otros cineastas coetáneos como Pier Paolo Pasolini, mantuvo siempre una mirada crítica, pero desideologizada y desvinculada, pese a su gran amistad con Giulio Andreotti, de las corrientes políticas. “Era amigo de todos y de nadie. Hacía brillantemente sus negocios y se mantenía fuera de los asuntos de partidos, no se pronunciaba. Podía parecer un director alejado de las tensiones, pero en realidad fue quien mejor entendió todo el contexto. El problema entonces no era la dictadura contra la clase obrera, o los estudiantes reclamando protagonismo… la cuestión verdadera era la del capitalismo en su extrema realización. Un fenómeno por el cual ya no hacía falta imponer las cosas, sino capturar la mente de la gente con la televisión. Y en esa interpretación Fellini fue mucho más político de lo que siempre se dijo”.

Verdad y memoria

La verdad entre lo que se contó y el recuerdo de cómo fue realmente pertenece hoy a muy pocas personas. La actriz Sandra Milo trabajó con él en películas como Ocho y medio o Giulietta de los espíritus (1965) y fue su amante durante 17 años. Ambos se conocieron fugazmente una tarde de verano en un pinar de Fregene, a orillas del mar romano, cuando Fellini compartía mesa con Ennio Flaiano (mucho antes de que aquella relación terminase violentamente). “Ennio me llamó y me lo presentó. Quedé sobrecogida, era guapísimo, tenía un gran magnetismo… esos ojos tensos, curiosos, capaces de absorberte, pero de manera agradable, nada invasivo ni agresivo. En ese momento me enamoré de él, perdidamente, inevitable y fatalmente”, recuerda al teléfono Milo. No volvieron a verse hasta al cabo de dos años.

Milo acababa de empezar su carrera. Había rodado con Rossellini la película Vanina, Vanini (1961), destripada por la crítica, y condenatoria para ella. Cayó en el olvido y dejó el cine. Pero un día apareció el cineasta en su casa por la mañana, la sacó de la cama, le hizo una prueba y la contrató para hacer el papel de Carla, la amante de Marcello Mastroianni, reflejo de la vida del propio Fellini. Todo encajaba premonitoriamente una vez más. “Hoy muchos directores no quieren trabajar conmigo para que no haga comparaciones. Pero él era una persona muy especial. Tenía una capacidad increíble de hacerte sentir el predilecto, un modo mágico de entrar dentro de ti, entender exactamente quién eras, encontrar tu parte más preciosa y llevarla a la superficie para hacerte consciente de algo que ignorabas tener. Todos queríamos trabajar con él y que estuviese cerca. Tenía ese poder, un arte siempre a favor del ser humano, nunca en contra”.

La relación de Fellini y Milo solo terminó cuando él le propuso abandonar la clandestinidad y tener una vida juntos casi 20 años después de haberse conocido en aquella pineda. Ella se negó. Temía la corrosión de la rutina, las discusiones, no saber gestionar la normalidad con aquella persona tan extraordinaria… no volvieron a verse jamás. Pero el cineasta siempre volvió a Giulietta Masina. “Era una mujer maravillosa, inteligentísima, curiosa y culta. Ella sabía que era imposible tener una relación tradicional con Federico”.

Fellini no tuvo hijos. Masina y él perdieron al pequeño Pier Federico 11 días después de nacer. Su sobrina Francesca, única heredera de su legado, ocupó durante años ese lugar en la retaguardia sentimental de su tío. Ella tiene su propio Amarcord —“me acuerdo” en dialecto romañolo— sobre aquellos años en los que veía llegar a su tío convertido en una estrella internacional. “Volvía a Rímini a ver a su madre, a su hermana Maddalena, a mí… Tengo recuerdos muy ligados a la mesa. Giulietta cocinaba en Roma y mi madre en Rímini. Se empezaba con la piadina, un poco de parmesano, luego la pasta rellena con caldo. Y se cerraba con la sopa inglesa, su postre preferido. Todo el mundo quería saber cosas de él. Yo nunca me atreví a pedirle nada ni a interrogarle. ¿Qué le preguntaría hoy? Quizá le preguntaría si no hubiera preferido disfrutar más de su familia y de sus seres queridos, en lugar de estar permanentemente creando y trabajando. Le preguntaría si se arrepiente de no haber disfrutado más de su madre, de su hermano Riccardo, de mí… Era el genio creativo que cambió el cine, con cinco Oscar… pero supongo que siempre hay que pagar un precio”. Quizá esa fuera la parte menos felliniana de toda su vida.

Daniel Verdú (publicado por El País el 17/01/2020)

Recuperado de: https://elpais.com/cultura/2020/01/16/actualidad/1579204910_600892.html

La antigua aceituna blanca mencionada en la Biblia llega a Italia después de 3.000 años

Una antigua aceituna blanca, que existía hace más 3.000 años, ahora se ha cultivado en Tuscia, provincia de Viterbo, Italia, gracias a un amante de las culturas antiguas.

Es la aceituna blanca de la isla de Kasos, Grecia, conocida como Leucokasos. Un cultivar muy antiguo y, en ese momento, muy famoso ya que fue plantado en los jardines de los templos y en otros lugares sagrados. De hecho, se usaba para hacer un aceite que se usaba en rituales religiosos pero también para quemar en linternas, era perfecto ya que no producía humo.

Por lo tanto, a partir del prensado de la aceituna blanca, se obtuvo un producto que, más que para uso alimentario (esta aceituna albina es insípida) se usó dentro de las lámparas de aceite y como base para ungüentos.

Un aceite de origen antiguo incluso mencionado en la Biblia donde se hace referencia a la costumbre de ungir a personas consideradas importantes y prestigiosas dentro de la sociedad precisamente con este aceite.

La novedad fue presentada con orgullo en Facebook por Alessio Grandicelli, un amante de la cultura etrusca, que logró cultivar nuevamente la antigua aceituna blanca en Civita Castellana.

Las aceitunas blancas producen un aceite de color muy claro . Esto fue utilizado en servicios religiosos.

Por esta razón, el aceite de leucolea también se conocía como aceite de santo o de crisma , de la cual la ceremonia católica de la Confirmación todavía es hoy .

Específicamente, aquí están los usos «sagrados» de este aceite transparente:

  • unción de los elegidos a los altos cargos imperiales bizantinos;
  • aceite ceremonial para la coronación de los emperadores;
  • aceite sagrado en los servicios religiosos, tales como: bautismo, confirmación, unción de enfermos, ordenación de nuevos sacerdotes y obispos;
  • Además de estos usos «místicos», el aceite de leucolea se usaba como combustible en lámparas de aceite. Esto se debe a que cuando se quema produce poco humo.

Desde el punto de vista organoléptico, el aceite de oliva blanco no es muy valioso. Para uso alimentario, su calidad es escasa en comparación con la del aceite de oliva virgen extra.

Quizás esta sea la verdadera razón por la cual el cultivo de este árbol antiguo, con el tiempo, se ha perdido.
Sin embargo, es bueno que hoy en día esta variedad particular sea redescubierta y valorada, como parte integral de nuestro patrimonio de biodiversidad.

Además, el propósito ornamental de los árboles de leucocarpa es ganador. Tener un árbol en el jardín que produce una aceituna blanca, de hecho, le da un gran impacto estético y un bonito toque de originalidad.

 

Recuperdo de https://elhorticultor.org/la-antigua-aceituna-blanca-mencionada-en-la-biblia-llega-a-italia-despues-de-3000-anos/

Italia proclama el 25 de marzo día nacional de Dante Alighieri

En italiano, se llamará Dantedì. Es decir, el día de Dante Alighieri. Y se celebrará a partir de ahora en toda Italia, el 25 de marzo de cada año, tal y como ha aprobado este viernes el Consejo de Ministros del país, a propuesta del ministro de los Bienes y las Actividades Culturales, Dario Franceschini. “La fecha que los expertos reconocen como el comienzo del viaje por el más allá en la Divina comedia será una jornada para recordar en Italia, y en el mundo, el genio de Dante, con muchísimas iniciativas que tendrán una fuerte implicación de las escuelas, los estudiantes y las instituciones culturales”, ha asegurado el ministro, como recoge el diario italiano La Repubblica.

La idea de Franceschini ya había sumado el apoyo de intelectuales, estudiosos y organismos como las principales asociaciones dedicadas a Dante Alighieri en Italia, así como la Accademia de la Crusca, lo más parecido a la RAE en el país. Ahora, ya es una realidad, justo un año antes de que se cumplan siete siglos desde la muerte del escritor, en septiembre de 1321.

“Ya hay varios proyectos para su séptimo centenario que están siendo analizados por el comité para las celebraciones. Dante recuerda muchas cosas que nos mantienen juntos. Dante es la unidad del país, es la lengua italiana, es la propia idea de Italia”, ha agregado el ministro.

Publicado por El País el 17/01/2020

Recuperado de https://elpais.com/cultura/2020/01/17/actualidad/1579266523_845700.html

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