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octubre 2019

El discurso del Senador Adriano Cario en el 18° Congreso de FEDITALIA

Pasaron ya diez años del último congreso de jóvenes organizado por FEDITALIA. Sinceramente, no es cuestión de hacer números, porque tranquilamente se hubiesen podido seguir organizando sin que ello signifique en absoluto una mayor participación e injerencia de las nuevas generaciones en nuestra colectividad, ni mucho menos.

Sin embargo, cuando los hechos son el reflejo de procesos naturales, de movimientos auténticos e inocultables, la realidad toma otro sentido y sobre todas las cosas, un propio carácter.

¿Dónde voy con esto? El impulso que dio Julio Croci en FEDITALIA a la participación de los jóvenes es un proceso genuino que se viene dando hace años, con Irma Rizzuti, Graciela Laino, Franco Fiumara y tantos otros dirigentes nucleados en la FACA, al que se suman Ricardo Merlo, Mario Borghese y Darío Signorini que desde los congresos del MAIE también contribuyeron a este presente como tantos otros dirigentes presentes hoy en este Teatro, Marite Perrella, Antonio Pontoriero, Luis Cosenza, Palmira Frasca, y Cristina Borruto y tantos otros más.

El hecho que este proceso tantas veces impulsado por nosotros hoy sea verdaderamente genuino y natural, comporta la complejidad de ya no ser nosotros dueños ni conductores de la iniciativa. El movimiento que se está dando en nuestra comunidad y hoy hace epicentro en la Ciudad de Mar del Plata ya no tiene dueño ni límites. Es un proceso que tiene impulso propio, temas propios, inquietudes, ideas y formas de expresarse propias.

El mayor cambio deberá ser el nuestro, el de los dirigentes. Desde los 15 años que voy a congresos, charlas y encuentros de jóvenes organizados por la comunidad. Siempre los temas fueron sobre lo que nos querían hacer hablar, éramos jóvenes hablando cosas de viejos.

Hoy, en cambio, tendremos que estar preparados para que las charlas, discusiones, debates y decisiones estén bajo la iniciativa de los más jóvenes.

Agradezco a Julio y a todos los dirigentes que hicieron esto posible y estoy seguro que están a la altura de un momento histórico que hoy vivimos.

Viva Italia Viva Argentina…

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El Consulado y los italianos fantasmas

Se sabe que los consulados tienen muchos problemas para resolver, desde la escasez de recursos humanos y económicos, hasta un gran numero de usuarios, más de un millón, y de aspirantes a usuarios. Son cada vez más las personas de origen italiano que quieren que se les reconozca su ciudadanía italiana. Se sabe también que todos los empleados de las varias sedes consulares hacen lo posible para llevar a cabo su trabajo titánico, desde los varios cónsules generales hasta los digitadores. Es necesario aclararlo para que se entienda que las críticas no son hacia ellos, sino hacia el sistema y algunas de sus normas. De hecho sacar un turno para pasaportes no es nada fácil y lograr una cita para ciudadanía es una misión casi imposible, “casi imposible”, porque sólo algunas personas con mucha suerte lo logran.

Los problemas para manejarse en las páginas de los varios consulados no son exclusivos de las personas mayores sino también de los jóvenes no acostumbrados a manejar los sistemas informáticos o no muy familiarizados con las plataformas web. El sistema “prenota online” no es una interface amigable, está diseñada en función de una lógica burocrática/administrativa que no considera al usuario.

Como si todo esto fuera poco se agrega la complicada situación de muchos italianos que son bloqueados si no siguen algunas normas. Por ejemplo: si una persona logra sacar un turno pero non se presenta por una inesperada complicación y no avisa, es bloqueada. Y si no se registra nuevamente con el programa Fast-It no puede hacer ningún otro trámite. Puede lograr un turno que luego es sistemásticamente cancelado.

La situación más absurda es la de italianos que son declarado: “irreperibili” (no localizables) o sea que son puestos en una especie de limbo porque se desconoce su dirección, hasta cuando se vuelven otra vez “reperibili” (localizables), luego de haber realizado el Fast-It. Ellos no existen, es como si se volvieran fantasmas y como tales no pueden realizar ningún tramite. Esto pasa especialmente en épocas de elecciones cuando los consulados envían a la casa de los italianos los sobres electorales. Sucede que los porteros tienen que dejarlos personalmente a los destinatarios y si no los encuentran no pueden dejar los sobres en las porterías y tienen la obligación de devolverlos al remitente. El proceso iría bien y sería fehaciente si en Argentina el Correo funcionara como un reloj, pero no es el caso y no se puede confiar demasiado en un cartero acostumbrado a manejarse a su criterio. Muchos italianos fueron considerados “irreperibili” y se les volvió imposible pedir turnos, por ejemplo para el pasaporte. La solución entonces es nuevamente el Fast-It. Fácil decirlo, difícil realizarlo.

De hecho el tramite es engorroso y se necesitan varios documentos; DNI digitalizado, pasaporte y un servicio pago. Se aceptan solo boletas de agua, gas, teléfono fijo, luz, cable, no sirve por ejemplo el resumen de cuenta de un banco.
Esta es una normativa algo vieja o correspondiente a otra realidad. En Argentina, algunas empresas, las empresas privatizadas cambian los nombres del titular del servicio, pero las empresa del Estado, como Aysa, no lo hacen ya que el titular del servicio es el bien inmueble y no la persona que lo habita.

En estos momentos hay diferentes jóvenes ítalos-venezolanos, que llegaron a Argentina y no pueden regularizar su situación en el AIRE porque alquilan una pieza y no tienen servicios a su nombre. Conozco también el caso de un conocido abogado que en el DNI tiene su domicilio de trabajo, coincidente con el domicilio fiscal y no está en condición de realizar el Fast-It porque no tiene ningún servicio a su nombre. En este caso, siendo el propietario del inmueble donde funciona su oficina, procede a auto alquilarse el inmueble para justificar el domicilio.

Por esto pregunto si las normas están previstas en sintonías con los tiempos o corresponden a la realidad de algunos tiempos atrás.

Edda Cinarelli

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