El Consulado y los italianos fantasmas

Se sabe que los consulados tienen muchos problemas para resolver, desde la escasez de recursos humanos y económicos, hasta un gran numero de usuarios, más de un millón, y de aspirantes a usuarios. Son cada vez más las personas de origen italiano que quieren que se les reconozca su ciudadanía italiana. Se sabe también que todos los empleados de las varias sedes consulares hacen lo posible para llevar a cabo su trabajo titánico, desde los varios cónsules generales hasta los digitadores. Es necesario aclararlo para que se entienda que las críticas no son hacia ellos, sino hacia el sistema y algunas de sus normas. De hecho sacar un turno para pasaportes no es nada fácil y lograr una cita para ciudadanía es una misión casi imposible, “casi imposible”, porque sólo algunas personas con mucha suerte lo logran.

Los problemas para manejarse en las páginas de los varios consulados no son exclusivos de las personas mayores sino también de los jóvenes no acostumbrados a manejar los sistemas informáticos o no muy familiarizados con las plataformas web. El sistema “prenota online” no es una interface amigable, está diseñada en función de una lógica burocrática/administrativa que no considera al usuario.

Como si todo esto fuera poco se agrega la complicada situación de muchos italianos que son bloqueados si no siguen algunas normas. Por ejemplo: si una persona logra sacar un turno pero non se presenta por una inesperada complicación y no avisa, es bloqueada. Y si no se registra nuevamente con el programa Fast-It no puede hacer ningún otro trámite. Puede lograr un turno que luego es sistemásticamente cancelado.

La situación más absurda es la de italianos que son declarado: “irreperibili” (no localizables) o sea que son puestos en una especie de limbo porque se desconoce su dirección, hasta cuando se vuelven otra vez “reperibili” (localizables), luego de haber realizado el Fast-It. Ellos no existen, es como si se volvieran fantasmas y como tales no pueden realizar ningún tramite. Esto pasa especialmente en épocas de elecciones cuando los consulados envían a la casa de los italianos los sobres electorales. Sucede que los porteros tienen que dejarlos personalmente a los destinatarios y si no los encuentran no pueden dejar los sobres en las porterías y tienen la obligación de devolverlos al remitente. El proceso iría bien y sería fehaciente si en Argentina el Correo funcionara como un reloj, pero no es el caso y no se puede confiar demasiado en un cartero acostumbrado a manejarse a su criterio. Muchos italianos fueron considerados “irreperibili” y se les volvió imposible pedir turnos, por ejemplo para el pasaporte. La solución entonces es nuevamente el Fast-It. Fácil decirlo, difícil realizarlo.

De hecho el tramite es engorroso y se necesitan varios documentos; DNI digitalizado, pasaporte y un servicio pago. Se aceptan solo boletas de agua, gas, teléfono fijo, luz, cable, no sirve por ejemplo el resumen de cuenta de un banco.
Esta es una normativa algo vieja o correspondiente a otra realidad. En Argentina, algunas empresas, las empresas privatizadas cambian los nombres del titular del servicio, pero las empresa del Estado, como Aysa, no lo hacen ya que el titular del servicio es el bien inmueble y no la persona que lo habita.

En estos momentos hay diferentes jóvenes ítalos-venezolanos, que llegaron a Argentina y no pueden regularizar su situación en el AIRE porque alquilan una pieza y no tienen servicios a su nombre. Conozco también el caso de un conocido abogado que en el DNI tiene su domicilio de trabajo, coincidente con el domicilio fiscal y no está en condición de realizar el Fast-It porque no tiene ningún servicio a su nombre. En este caso, siendo el propietario del inmueble donde funciona su oficina, procede a auto alquilarse el inmueble para justificar el domicilio.

Por esto pregunto si las normas están previstas en sintonías con los tiempos o corresponden a la realidad de algunos tiempos atrás.

Edda Cinarelli