“Como a mis abuelos inmigrantes, es un orgullo recibir a venezolanos”

Siempre se ha distinguido nuestro país, fundamentalmente en Latinoamérica, por ser un pueblo culto e informado. Los libros de nuestros autores y las principales revistas se vendían en todos los países de habla hispana, principalmente los libros de texto para escuelas de nivel primario o secundario.

Hoy notamos en una amplia lectura, una situación muy diversa: alto índice de delincuencia, barras bravas en los estadios, marchas seguramente con legítimos reclamos o no, pero casi siempre destruyendo o ensuciando nuestras plazas o avenidas. Además de ello, una falta de armonía, de diálogo democrático en gran sector de la población y en grupos de destacados intelectuales. Es muy difícil en el intercambio de palabras o de ideas llegar a una conclusión, los grises no existen, o es blanco o negro.

Muy destacado es el debate en este momento, entre amigos o en los medios de comunicación, del proceso que vive el pueblo venezolano. En este tema, no es necesario en el debate para fundar una opinión recurrir a antecedentes históricos o a citas de los clásicos, basta sólo conversar con muchos empleados gastronómicos o taxistas, por ejemplo, para comprender o conocer los motivos por los cuales miles de jóvenes venezolanos consiguieron residencia en nuestro país.

Esta decisión de nuestro Gobierno al abrir las puertas a estos hermanos me llena de orgullo, pues no puedo olvidar a los miles de inmigrantes, como mis abuelos, que se radicaron en nuestro país y a los cientos de argentinos que por motivos políticos, en el último proceso militar, encontraron su refugio en la hermana República de Venezuela.

Félix Borgonovo (publicado en Clarín el 06.03.2019)

2 Comments

Dejá un comentario

Your email address will not be published.

*


2 + 9 =