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De los clásicos a los nuevos íconos: los cinco lugares más elegidos para sacarse fotos de Buenos Aires

Mientras el sector turístico aún se recupera de la pandemia, Buenos Aires se posiciona como la quinta ciudad más visitada del mundo por los usuarios de Google Street View. En esta lista, extensa pero no extensiva, cinco de los puntos más retratados por turistas nacionales y extranjeros, y dos bonus tracks que jamás pierden vigencia.

Caminito

En 2019 el pasaje boquense quedó entre los diez lugares más fotografiados del mundo en Google Maps, entre otras gemas como el Museo Guggenheim de Nueva York y Piazza Spagna en Roma. Quedó desierto en pandemia, pero se recuperó de a poco y hoy vuelve a ser uno de los atractivos porteños que más miradas cosechan.

Caminito es el lugar más fotografiado incluso en las estadísticas del sitio web Sightsmap, que muestra la cantidad de fotos tomadas en cada lugar del mundo subidas a la ya desaparecida plataforma colaborativa Panoramio. La exhibe a través de un mapa de calor, que va desde el amarillo (los sitios más populares) hasta el azul (menos populares), pasando por naranja, rojo y violeta.

El Obelisco y Plaza de Mayo completan el podio porteño de Sightsmap. El top five se remata con la Floralis Genérica y Galerías Pacífico. Les siguen el Puente de la Mujer, Casa Rosada, el barrio de San Telmo (especialmente en torno a Plaza Dorrego y en el Solar de French con sus coloridos paraguas en el techo), el Jardín Japonés y el Museo Nacional de Bellas Artes.

Obelisco

El cruce de 9 de Julio y Corrientes contiene no solo el ícono más importante de la Ciudad, sino dos puntos cercanos que también congregan miradas fotográficas: las letras BA intervenidas como jardín vertical, y las gradas con mirador en la Diagonal Norte peatonal, que emulan las del Times Square neoyorquino.

Las letras, instaladas en marzo de 2016, miden 6,5 metros de altura y están compuestas por 6.300 plantas. Las gradas, en tanto, llegaron a Diagonal Norte en mayo de 2019. Construidas sobre un centro de monitoreo de la Policía de la Ciudad, permiten mirar hacia el Obelisco y la 9 de Julio, y tomarse fotos.

Mafalda

Por lejos, es la escultura más fotografiada del Paseo de la Historieta de San Telmo. No solo porque es posible sentarse al lado de ella sino porque es el personaje argentino de cómic más conocido en el mundo. La escultura, realizada por Pablo Irrgang, está sentada sobre un banco de plaza tan tradicional como los que se ven en la tira. La acompañan, de pie, Susanita y Manolito.

Está ubicada en la esquina de Chile y Defensa porque allí se supone que vivía Mafalda, o al menos su creador: Chile 371 fue durante años la dirección de Quino, que se inspiró en las calles de San Telmo para escenificar la tira. Ese cruce es también el punto de partida del Paseo de la Historieta, un recorrido con otros clásicos como Patoruzú, Isidoro Cañones, Clemente y Larguirucho.

Cementerio de la Recoleta

La tumba de Eva Perón es la que más visitantes convoca y la más retratada. Pero quienes vayan a tomar fotos a este cementerio sabrán que es apenas un punto de partida: la lista de celebridades enterradas allí es extensísima y va de la mano de la relevancia escultórica que ha ganado el lugar.

Declarado en sí mismo Museo Histórico Nacional en 1946, gran parte de sus bóvedas y mausoleos también son considerados monumentos. Son obra de importantes arquitectos y escultores, y cosechan fotos por sus estatuas y adornos con mármoles. Tampoco se quedan atrás los gatos, clásicos en cualquier cementerio y protagonistas de muchas de las imágenes que aquí se toman.

Puente de la Mujer

Este punto turístico obligado mejora año tras año: lo enmarca un skyline cada vez más imponente, sobre todo hacia el sudeste, con el Alvear Icon, Château Puerto Madero, las torres Mulieris y el reciente Alvear Tower de fondo.

El Puente de la Mujer es la primera obra en América latina del arquitecto español Santiago Calatrava. Inaugurado a fines de 2001, fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad por la Legislatura 17 años después.

El puente soporta por minuto hasta 120 personas al mismo tiempo. Con todo, requería una renovación de piso, que se hizo hace dos meses y estuvo a cargo del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad, y una obra de pintura integral. Hoy luce una base de “madera sustentable”, plástico reciclado a partir de Botellas de Amor donadas por vecinos de la Ciudad.

Bonus track: Floralis Genérica

Aún con sus pétalos inmóviles, esta moderna escultura metálica es protagonista de buena parte de las postales turísticas porteñas. Luce como el revestimiento del ala de un avión porque se aplicaron principios de diseño aeronáutico para estructurarla. También porque fue hecha con materiales provistos por la empresa de aeronaves Lockheed Martin Aircraft Argentina.

El mantenimiento de la escultura está a cargo de la Comuna 2, desde la cual, aseguran, están trabajando en volver a poner en marcha el mecanismo. No es tarea fácil, más aún con los vientos porteños cada vez más fuertes y tras la vandalización de sus tableros y la intrusión de su sala de máquinas.

Bonus track II: Palermo

Es uno de los barrios más turísticos de la Ciudad pero, también, el más grande en superficie. Por eso es difícil detectar cuál es su punto más fotografiado. Sí se sabe que, entre enero y septiembre inclusive, sus atractivos llamaron la atención de más de 7,9 millones de visitantes en total.

Los datos son de la Dirección General de Inteligencia de Mercados y Observatorio del Ente de Turismo porteño (ENTUR), en base al volumen de circulación de turistas con celulares. Los internacionales son captados únicamente si tienen servicio de roaming, por lo que el número total podría ser mayor.

El punto más transitado del barrio fue la zona de Palermo Soho, con 1,5 millón de visitantes acumulados. Le siguen las inmediaciones de Puente Pacífico y las de Plaza Serrano en particular, con 1,3 millón de personas cada uno. Plaza Armenia recibió a un millón de turistas en el período analizado, mientras que el Parque Las Heras tuvo 980.000.

Por el entorno del Museo de Arte Decorativo pasaron 965.927 turistas, y por el de La Rural, 894.627. Aunque no esté en esta lista oficial, el Jardín Japonés es otro punto de Palermo donde profesionales y aficionados a la fotografía tienen para entretenerse, sobre todo durante la floración de sus cerezos, en julio.

 

Fuente: De los clásicos a los nuevos íconos: los cinco lugares más elegidos para sacarse fotos de Buenos Aires (clarin.com)

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Buenos Aires derrumba su patrimonio arquitectónico europeo

Hay que perderse en barrios como Colegiales, unos pasos al norte del corazón de Buenos Aires, cuando la primavera golpea con el olor del jazmín y los árboles hacen sombra en todo el adoquinado. A la capital argentina se la sigue llamando la París de Sudamérica por la ambición europeizante de su primer centenario, cuando el esplendor de principios del Siglo XX levantó palacios, avenidas amplias y edificios públicos monumentales. Pero su espíritu está aquí, donde los albores del siglo generaron algo más. La Buenos Aires de los migrantes, que en 1910 representaban a dos de cada tres habitantes, levantó barrios de casonas bajas. Construcciones de uno o dos pisos, un balcón abierto, ventanales a las calles estrechas y arboladas y decorados de yeso en el frente. En Colegiales todavía se ven la mayoría, aunque hay que empezar a buscarlas detrás de los anuncios de remate, entre obras de torres cada vez más altas. Este barrio, como casi toda la ciudad, no es ajeno a la explosión inmobiliaria.

Solo entre 2011 y 2019, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires autorizó 7,5 millones de metros cuadrados de construcción en el área metropolitana. El 98% se destinó a edificios de varias viviendas y más de la mitad se concentra en solo tres de los 15 distritos que dividen la ciudad, según el Centro de Estudios Sociales para el Desarrollo Territorial. El registro histórico de construcciones aprobadas por la ciudad cuenta 66.000 obras registradas solo entre agosto de 2018 y febrero de 2020. Casi la mitad, unas 24.000, involucran demoliciones. Ese boom de la construcción, que está cambiando la cara de barrios como Colegiales, también le está ganando la carrera a la protección de edificios históricos. Buenos Aires tiene prohibido demoler edificios construidos antes de 1941, pero esa protección depende de un amparo judicial que exige que cada caso sea revisado según toque. Según organizaciones como Basta de Demoler, en la capital argentina hay más de 140.000 edificaciones que caen bajo este criterio. Pero para el relevo realizado en 2011 por la Universidad de Buenos Aires y el Gobierno de la ciudad, apenas el 13% –unos 18.195 edificios– tiene valor de patrimonio histórico y poco más de tres mil poseen respaldo legal.

“Uno ve una demolición y de repente sufre una semana, dos, y se olvida. Pero el impacto en nuestras vidas existe: nuestro alrededor se vuelve más recto, plano, deja de interpelarnos”, dice la arquitecta Natalia Kerbabian, que hace cinco meses, angustiada por la cantidad de demoliciones que veía al caminar por la ciudad, empezó a dibujar los edificios desaparecidos para generar una memoria. Su proyecto, que llamó Ilustro para no olvidar, se ha convertido en una válvula de escape para cada vez más vecinos que sufren la demolición silenciosa de la ciudad como siempre la conocieron. “Esas casas son importantes porque conforman el espíritu de nuestros barrios, son las raíces de una ciudad que también crece a partir de sus historias”, cuenta Kerbabian, que ha creado un archivo de casi 50 edificios dibujados a mano, muchas veces basándose en imágenes de archivo porque los lugares ya no existen.

“Estamos hablando de un patrimonio que no es solo histórico. También es emocional”, dice la arquitecta, y recuerda un ejemplo concreto. Hace unos meses encontró una construcción en el barrio de Colegiales, una casona que el Gobierno subastó durante la pandemia y que hoy ya está en obras. Tras subir su ilustración a Instagram, los vecinos le contaron la historia: para 1988, una mujer llamada Paulina Badaraco de Capdevila había perdido ya a sus dos hermanas y decidió donar su casa familiar a la escuela de su barrio. El edificio estuvo habilitado hasta 2013, cuando fue desalojado por las autoridades. Cuando se puso en venta, una diputada exigió saber si el inmueble había sido realmente otorgado a la escuela. Su pedido es público. La resolución, no. La torre que se está levantando en esa parcela será la segunda de su calle, frente a la sucursal de un supermercado que copa toda la esquina justo en frente.

La protección cautelar que reciben los edificios catalogados protege su fachada, pero permite modificar los interiores y, en algunos casos, permite ampliar la construcción. Para Mauro Sbarbati, secretario de Basta de Demoler, hay un grave problema no solo en lo que desde su organización consideran un “catálogo mal hecho e insuficiente”, sino en la falta de claridad con que son tratados los casos. “Los edificios del catálogo definitivo debían ser analizados por la Legislatura, pero no sabemos a ciencia cierta si los discutieron o no”, dice. “Cada comuna [distrito] tiene un consejo consultivo que debería haber discutido el inventario, y ahí hay otro problema. Los vecinos deberían discutir y votar, y no enterarse de que un edificio va a ser derrumbado porque tiene puesta una valla y todo listo para vender el terreno”.

Desde la Secretaría de Desarrollo Urbano, el Gobierno de Buenos Aires defiende que la ciudad no tiene un problema de demoliciones. “Es un tema de propiedad privada, del derecho de un vecino a pedir los permisos de demolición”, afirma un funcionario a este periódico. “Nuestra regla es: todo lo que se puede proteger, se protege. Pero no todo es protegible. No porque algo sea viejo debe protegerse. Todos los edificios anteriores a 1941 tienen una protección automática. Y frente a eso, el propietario puede pedir la evaluación para autorizar la obra o no”.

Buenos Aires aprobó un nuevo código de urbanización en 2018, pero entre elecciones presidenciales, un estricto confinamiento por la pandemia y la crisis económica perpetua, sus efectos empezaron a notarse recién el año pasado. El impacto que sufren los barrios de casas bajas tiene que ver con un aumento en la densidad: en barrios como Núñez, que también ha explotado en los últimos años, se ha triplicado la altura permitida en algunas zonas. El nuevo código también promueve lo que llama “convenios urbanísticos”, que permiten una construcción por encima de la norma a cambio del pago de una contraprestación de la empresa a cargo de la obra, que se destina a un fondo que financia otras obras en la ciudad “priorizando las zonas de mayor vulnerabilidad social”, según la ley de noviembre de 2021 que anunció su creación.

El Observatorio del derecho a la ciudad, una organización independiente, detectó al menos 118 de estos convenios en 2021. El 48% se han concentrado en barrios residenciales de clase media alta, donde de por sí existe un gran desarrollo inmobiliario: Núñez, Palermo y Belgrano. La capital vive el boom de la construcción mientras ve pasar otra crisis: tiene más de 130.000 viviendas vacías (el 9,2% del total) y un tercio de su población alquila en un mercado rehén de la especulación y de un contexto económico nacional que hace imposible la compra de una primera vivienda.

El problema, coinciden todas las personas consultadas para este reportaje, va más allá de la identificación política. El ejemplo más claro son cuatro parcelas que desde hace meses están listas para la construcción de un edificio en Barrio Parque, una zona de embajadas y mansiones de la ciudad que ha mantenido tan bien su fisionomía que parece un barrio cerrado. Hace dos semanas, el diario Clarín reveló que la empresa a cargo de la obra quiere renegociar su convenio para levantar una torre de al menos 22 pisos en un sitio que ya tenía aprobada una construcción original de ocho, el doble del común en la zona. Los vecinos han empezado a movilizarse en contra del proyecto porque la empresa tiene la zona cerrada y con la maquinaria lista, aunque desde el Gobierno afirman a este periódico que está frenado y no volverá a revisarse. La regla de la Secretaría de Planeamiento Urbano es oír cualquier propuesta de convenio sin que esto signifique una aprobación automática. Las autoridades afirman que hay solo unos 30 convenios de ese estilo aprobados.

Una ciudad siempre a medio hacer

“Buenos Aires es una ciudad que, como metrópolis moderna, no tiene más de 130 añows. Por eso puede haber una tensión en la consolidación de una identidad”, afirma el historiador Eduardo Lazzari, que se dedica a la divulgación del patrimonio histórico y cultural de la ciudad. Una charla con Lazzari es un paseo por los cambios arquitectónicos que ha vivido la ciudad en ese siglo y monedas: el esplendor de los palacetes del centenario entre 1880 y 1920; la explosión artesanal de los migrantes italianos y españoles que dibujaban en cemento en el frente de sus casas; la integración urbana gracias al subterráneo y al ferrocarril; el florecimiento de los edificios de hasta siete pisos que trajo la ley de propiedad horizontal en 1947; y las demoliciones entre la década del treinta y la de los ochenta, que integraron las avenidas y la autopista a la ciudad. “Buenos Aires nunca tuvo miedo a las intervenciones gigantescas”, afirma el historiador. “Es una virtud que tensiona entre el lamento por el patrimonio perdido y el empuje que la hace modernizarse”.

Para Lazzari “hay una deuda por parte de los últimos Gobiernos en establecer una política patrimonial más clara”, a diferencia de otras ciudades argentinas como Rosario, a orillas del río Paraná, o Salta, en el norte andino, donde la coherencia de su edificación se ha preservado mejor. El historiador lamenta que el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, que debería analizar cada edificio, “no tiene los recursos para lograr hacer su tarea como corresponde”, pero no cree que todo lo que ha hecho la ciudad sea terrible. El relleno de la zona portuaria que hoy es Puerto Madero, que conjuga las edificaciones más ostentosas de la ciudad con grandes espacios habilitados al público, o la incorporación de algunos plafones ferroviarios abandonados son algunos ejemplos. “En esos casos, la incorporación de lo privado con una reserva importante para lo público me parece bastante sana en general”, dice.

“Nadie dice que no se construya”, aclara Sbarbati, actual secretario de Basta de Demoler. “Solo advertimos que nadie está filtrando dónde se puede y dónde no”. La organización se ha convertido en uno de los grandes escollos del actual Gobierno de la ciudad, que en los últimos meses ha reabierto una demanda contra sus fundadores por su oposición a la construcción de una estación del subterráneo en una plaza del barrio de Recoleta declarada Área de Protección Histórica. La estación se terminó construyendo un par de calles más abajo, en los antiguos estacionamientos de la Facultad de Derecho.

“Nos asustó muchísimo al principio, pero le pusieron precio a nuestra trabajo. Algo habremos hecho para que reaccionen de esa manera”, afirma el Sbarbati, y defiende: “Nosotros solo buscamos que lo que está escrito como regulación sobre el patrimonio funcione. Y eso, evidentemente, toca muchos intereses”. Después define el gran problema: “Siempre hay plata para edificios de siete pisos, para torres, pero no para solucionar los problemas. Es todo para vender metros cuadrados que nadie en esta ciudad puede comprar”.

José Pablo Criales (publicado por El País el 21/11/2022)

Fuente: Buenos Aires derrumba su patrimonio arquitectónico europeo | EL PAÍS Argentina (elpais.com)

Bruselas presenta un plan para reducir el flujo migratorio en el Mediterráneo central tras el pulso entre Italia y Francia

La Comisión Europea ha propuesto este lunes un “plan de acción para el Mediterráneo central” para combatir el flujo migratorio irregular por esta vía que, subraya Bruselas, ha aumentado un 50% desde 2021 para superar, en lo que va de año, los 90.000 migrantes. La llegada de esta iniciativa, que busca frenar la salida de los migrantes en sus países de origen, acelerar el estancado reparto de los demandantes de asilo en la UE y, también, revisar el marco legal en el que operan los barcos de rescate fletados por ONG, no es casual: este viernes, los ministros de Interior y Justicia se reúnen en Bruselas en un consejo extraordinario convocado tras el duro pulso protagonizado por el presidente francés, Emmanuel Macron, y la nueva primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a raíz de la decisión de la dirigente ultraderechista de denegar la entrada a puerto del barco Ocean Viking con más de 200 migrantes rescatados a bordo.

Los nombres de Macron y Meloni no pasaron siquiera por la boca de la comisaria de Interior, Ylva Johansson, cuando desplegó este lunes en Bruselas las 20 “medidas operacionales” de un plan que se presenta como un puente hasta que los Veintisiete den su visto bueno final al Nuevo Pacto de Migración y Asilo lanzado en septiembre de 2020 y que lleva desde entonces estancado. Bruselas quiere evitar a toda costa que esta nueva propuesta sea entendida como una concesión a posturas extremas como la del nuevo Gobierno italiano. No obstante, fuentes comunitarias reconocen que el “plan de acción” pretende “bajar la temperatura política”, que llegó a altas cotas en las últimas semanas, después de que Meloni derivara a Francia a los 234 migrantes rescatados por el Ocean Viking, el barco de la ONG SOS Mediterranée. Macron, acusado por la oposición de extrema derecha francesa de haber cedido en el pulso, respondió saliéndose del acuerdo alcanzado en junio en Bruselas sobre el reparto de refugiados relativo al mecanismo de solidaridad obligatoria.

“Los últimos eventos confirman que esta situación no es sostenible”, se limitó a decir Johansson respecto del pulso franco-italiano, que promete ser solo el primero de una larga serie, con una Italia decidida a hacer de la inmigración uno de sus campos de batalla en la UE. Suecia ―asumirá la presidencia rotatoria en enero―, es otro país cuyo nuevo Gobierno se dice dispuesto a endurecer las políticas migratorias. La del Mediterráneo central “sigue siendo una ruta con una de las cifras más altas de llegadas irregulares, pero también una de las más peligrosas. Tenemos que aumentar nuestros esfuerzos compartidos”, instó la comisaria, según la cual, la mayoría de los que llegan por esta ruta no encajan en las condiciones para ser refugiados, sino que son migrantes económicos.

El plan de acción se divide en tres “pilares”. Uno de ellos incide, aunque sin grandes precisiones, en la necesidad de discutir junto con la Organización Marítima Internacional un “marco específico” y “guías” para los barcos como el Ocean Viking. En plena crisis con el nuevo Gobierno de Roma por su intento de bloquear la entrada a puerto de varios barcos de rescate de diferente bandera, Bruselas recordó a Meloni a comienzos de mes que los Estados miembros tienen el “deber moral” y la “obligación legal” de rescatar a los migrantes en el mar, independientemente de las circunstancias en las que hayan llegado allí. Una posición que no ha cambiado, aunque hay, subraya Johansson, matices importantes.

“Salvar vidas en el mar es siempre la primera obligación. Pero hay muchos desafíos y la situación actual con los barcos privados operando en el mar es un escenario en el que falta claridad”, explicó la comisaria. Johansson indicó que el derecho del mar no preveía esta situación cuando se elaboró. La Comisión pide una “mayor cooperación entre Estados miembros, los países de bandera [de las embarcaciones], los costeros y otros actores relevantes”, aunque reconoce que no tiene “propuestas concretas”, ya que este asunto es competencia de los Estados. Aun así, indican fuentes comunitarias, no es lo mismo salvar a migrantes en plena mar en una situación de emergencia que patrullar justo al borde de las aguas internacionales colindantes con los países desde donde salen dichas embarcaciones, y ahí sí hay espacio para discutir. Johansson evitó pronunciarse sobre la demanda italiana de un “bloqueo naval” ante países de salida como Libia, pero sí recalcó la “gran necesidad” de “evitar” que los migrantes arriesguen su vida montándose en un bote precario.

La Comisión quiere reforzar, además, el mecanismo voluntario de solidaridad acordado en junio y por el que 21 Estados miembros o asociados se comprometieron a participar en este reparto solidario de demandantes de asilo y en asumir los costes. Al respecto, Johansson recordó que, aunque los Estados plantearon más de 8.000 ofertas para reubicar en sus territorios a migrantes, hasta la fecha solo se han producido un centenar de traslados. “Es importante reforzar la implementación” del plan y resolver los “cuellos de botella” que dificultan las reubicaciones, dijo.

Silvia Ayuso (publicado por El País el 21/11/2022)

Fuente: Bruselas presenta un plan para reducir el flujo migratorio en el Mediterráneo central tras el pulso entre Italia y Francia | Internacional | EL PAÍS (elpais.com)

Un gobierno de derecha en Italia empecinado en regular las fiestas electrónicas con un guiño a los no vacunados

En el primer Consejo de Ministros, el nuevo gobierno de Giorgia Meloni avanzó con una serie de normas que puede comenzar a imprimir un estilo para la nueva administración de Italia. El gobierno de centro-derecha ha generado varios debates sobre el tono político que ha decidido encarar.

Los organizadores de fiestas “raves” o “electrónicas” que no estén debidamente informadas pueden terminar con hasta 6 años de cárcel y multas hasta de 10 mil euros. Desde ahora, los eventos o reuniones ilegales serán perseguidas y penadas.

En segundo lugar, durante el estreno operativo del gobierno, el gabinete de Meloni decidió reintegrar de inmediato a los médicos que se negaron a ser vacunados sin esperar la fecha límite del 31 de diciembre. La medida, que trata de reincorporar a 4.000 médicos y trabajadores de la salud, ha generado un fuerte debate en el país.

Para algunos un “premio” para los no vacunados, como escribió Enrico Letta, secretario del Partido Demócrata. Mientras, el gobernador de Campania, Vincenzo De Luca calificó a la misma como “una decisión muy grave e irresponsable, una ofensa a la gran mayoría de los médicos responsables y una ofensa a los pacientes”.

Si bien, sostienen los que se oponen a estas decisiones, pueden considerarse temas menores, involucran una esfera de actuación sobre las libertades individuales. Con el nuevo gobierno ha habido una aceleración de algunas cuestiones pendientes de regularse. En el caso de las fiestas raves, se establece un nuevo tipo de delito: “Invasión de terrenos o edificios para reuniones peligrosas para el orden público o la seguridad pública o la salud pública”. Quien organice o promueva la “invasión” – cometida por más de 50 personas – será castigado con prisión de tres a seis años y una multa de entre 1.000 y 10.000 euros.

La jornada en la que se dispusieron las medidas merecieron la evaluación de la propia Meloni. “Espero solidez y lealtad de mi equipo de gobierno. En Consejo de Ministros se respira un clima de gran entusiasmo, incluso con la conciencia de las dificultades que encontramos. Gobiernan la nación en el período más difícil de la historia de Italia, se dejan de lado formas de individualismo, y cuando hay diferentes puntos de vista, el objetivo de todos ha sido llegar a una solución”, dijo la primera ministra, para muchos respondiendo a cortocircuitos en el nuevo equipo gubernamental.

Meloni debió referirse en una conferencia de prensa al debate que generó la decisión de reincorporar a los médicos no inmunizados. En defensa de la calidad académica y científica de sus ministros, en especial el de Salud, Orazio Schillaci, precisó que las posturas de su gobierno no estaban basadas en un “enfoque ideológico”.

Como antecedente, la líder de Hermanos de Italia había tenido que soportar los cuestionamientos por nombrar a Schillaci en la cartera sanitaria. Algunos vieron como Meloni debió capitular promoviendo a un europeísta y un Ministro de Sanidad a favor de mantener el Pase Sanitario, una medida que el nuevo gobierno había amenazado con levantar.

Explicando los fundamentos del levantamiento de las restricciones para no vacunados, el ministro Schillaci indicó que los motivó un cuadro epidemiológico mucho menos alarmante que en los últimos meses y la escasez de personal que obliga a “garantizar el derecho a la salud”.

En el caso de las “restricciones” a las fiestas electrónicas, muchos creen que el caso de “Módena” -una fiesta rave que debió ser disuadida por la policía que se organizó en un almacén en desuso en vía Marino- fue un disparador, un pretexto para que el Gobierno acelerara una decisión que probablemente ya tenía en agenda. “Confiamos en el efecto disuasorio de la sanción accesoria del decomiso obligatorio de los medios que se utilicen para organizar estos actos”, ha explicado en rueda de prensa el ministro del Interior, Matteo Piantedosi.

Juan Dillon (publicado por InfoBae.com el 01/11/2022)

Fuente: Regular las fiestas electrónicas y un guiño a los no vacunados: algunas de las primeras medidas del Giorgia Meloni – Infobae

Un gobierno de derecha

Nicolás Futer (de su blog Personal)

Fuente: Un gobierno de derecha en Italia. Giorgia Meloni se convirtió en la… | by Nicolás Fuster | Oct, 2022 | Medium

Campanópolis: un paraíso medieval para visitar con casas de cuento, 10.000 árboles y lago, en pleno conurbano bonaerense

Campanópolis es un parque temático con construcciones, en su mayoría, con aspecto medieval y realizadas con materiales reciclados que está ubicado en González Catán, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires (cerca de Ezeiza). Es de esos paseos listos para ser descubiertos en cualquier momento. Allí, cada rincón es instagrameable. Vale la pena de principio a fin.

Sus grandes tesoros

Son varias hectáreas con sorprendentes casas, castillos, recovecos, molinos y torres que son obra de un solo hombre: Antonio Campana, hijo de inmigrantes calabreses, viejo almacenero y creador de la primera cadena de supermercados de Argentina, recibió un pronóstico de cáncer terminal al cumplir los 50 años. Quizás fue la medicina o quizás la fuerza de su último deseo, pero lo que se sabe es que Campana empezó la construcción de este parque para disfrutar allí de sus últimos años de vida junto a sus hijos y sus amigos y terminó viviendo otros 20 años. En otra palabras, Campanópolis es la obra de un hombre obstinado en ganarle a la muerte.

Los guías cuentan al visitante que la propiedad había sido una tosquera para la producción de ladrillos y la tierra fue utilizada para las pistas del aeropuerto cercano. Mucho antes, fue parte de una de las estancias del exgobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas. También que le fue expropiada a Campana para convertirla en un vertedero en los últimos años de la dictadura argentina (se estima que allí se depositaron más de dos millones de metros cúbicos de residuos) y que él la recuperó juicio mediante. Pero no todo fue malo. La posterior limpieza le sirvió para conseguir muchos de los materiales para los edificios. El resto, como era de esperar, lo consiguió en remates, ferias y tiendas de antigüedades: rieles de ferrocarril, escoria de fundición, maderas del viejo puerto de La Boca, tablones del antiguo estadio de Argentinos Juniors (hoy son “el Puente Sin Fin”), elementos de las demoliciones de la ampliación de la avenida 9 de Julio, tranqueras del Hipódromo de Palermo, estatuas que nadie quería, vitrales de residencias demolidas, una escalera que pertenecía a la Basílica de Lujánrelojes de la estación ferroviaria de Retiro, butacas de un cine y herrajes de ataúdes (se dice que si se encuentran y se tocan dan suerte).

Campana compró las columnas del edificio que hoy alberga las Galerías Pacífico y con ellas levantó la construcción más grande del lugar: el Pacífico, una especie de castillo de 19 metros de alto.

Él viajaba constantemente al interior de Argentina e incluso al extranjero para buscar cada pedazo de su aldea y, si no encajaba, no importaba. Aquí no importa la arquitectura; solo la imaginación. Por eso muchas tejas y baldosas están al revés, hay barandas que son patas de cama y balcones que son rejas, puertas que son el cielorraso, hay ascensores en los jardines, escaleras que no van a ninguna parte.

Se dice que también hay un inodoro para obesos, pero, la verdad, no lo vi. Es imposible atender todos los detalles.

Hay cuatro museos: el de la Madera, el de los Caireles, el del Hierro y el de Don Antonio, dedicado a su vida. Todos los interiores son caóticos: piezas que algún día formaron parte de algo ahora están siendo parte de un laberinto.

Allí se dice que Campana no tenía ningún estudio de arquitectura ni de ingeniería (tampoco contrató profesionales, sino que los albañiles era la gente del barrio), pero contaba con un posgrado en imaginación. No cabe duda.

Secretos

Campanópolis se divide en dos partes: el pueblo con las 12 casitas del bosque (que recuerdan a los viejos cuentos infantiles pero también a películas de terror) y Villanueva, un sitio más alejado y al que solo se puede ir con el guía del parque. En este espacio, el último que construyó Campana antes de morir, todo se vuelve más surrealista. Basta el ejemplo de las chimeneas torcidas que para algunos simulan ser garras de dragón y para otros fuegos artificiales.

Aquí se encuentra una de las postales del parque: dos torres gemelas y llenas de colores para que el visitante se lleve su selfie (el guía explica cómo conseguir la mejor toma y pide, por favor, que no se etiquete la foto en Brujas, como hacen muchos, sino que se deje explícito que se está en González Catán).

También aquí están los edificios que quedaron inconclusos: se cree que uno iba a ser un hotel para los amigos de Campana y que también quería hacer allí una escuela técnica para jóvenes, un deseo que tenía con un sacerdote amigo. Pero Don Campana se llevó a la tumba muchos secretos. No dejó ni planos, ni escritos, ni nada.

A su ciudad le dio una Plaza Principal, una Torre Mirador, una intendencia, una iglesia, estrechos caminos que llamó con nombres tan curiosos como Pasaje del Búho o Pasaje Profesor Alfonso Corso (en homenaje al amigo que luego bautizó el lugar como Campanópolis). Sembró 10.000 árboles, plantó flores, puso su molino holandés e hizo su lago.

Su creador nunca vio Campanópolis abierta al público; era su aldea, su jardín, su casa (si bien nunca pasó la noche ahí y dejó prohibido que se pernocte). Sus hijos son los que reciben a los turistas que buscan meterse en este sueño.

Cómo llegar

Campanópolis está en González Catán, Partido de La Matanza, más o menos a una hora del microcentro. Si no se va en auto, se puede llegar en tren (se toma el Tren Belgrano Sur hasta la estación González Catán y luego se caminan unas 15 cuadras o se toma un taxi).

La versión más cómoda es ir en auto propio o contratar un servicio de traslado (desde el Obelisco) que incluye la entrada (ésta se compra sí o sí de forma anticipada; no hay boletería en el predio).

Habitualmente abre miércoles y viernes de 13 a 17 y sábados de 9 a 13, el costo de la entrada es de $2000. Con el servicio de ómnibus, dos personas pagan $4.800. El parque planea abrir en horario nocturno para que la colección de rarezas sea más misteriosa.

Maria de los Angeles Orfilia (publicado por La Nación el 27/10/2022)

Fuente: Campanópolis: un paraíso medieval para visitar con casas de cuento, 10.000 árboles y lago, en pleno conurbano bonaerense – LA NACION

Edificios estrambóticos: un ambicioso plan de restauración vuelve a dar brillo a la desmesurada obra del arquitecto siciliano Francisco Salamone

Tours de fotos, visitas guiadas, agrupaciones virtuales de fanáticos y exégetas, circuitos turísticos, películas, jornadas, encuentros, centros de interpretación y libros… Ningún arquitecto actual despierta el interés (o la fascinación) que logra la obra un poco art decó, un poco brutalista, siempre imponente, desmesurada, futurista y fuera de escala de Francisco Salamone (1897-1959). En apenas cuatro años, entre 1936 y 1940, un arquitecto siciliano sembró la provincia de Buenos Aires con más de 60 edificios estrambóticos en 25 municipios. Después de casi siete décadas de olvido, hace unos años comenzaron a valorarse como raras joyas patrimoniales. Un plan de restauración volverá a darles brillo.

Existe la llamada ruta Salamone: un camino que une Azul, Carhué, Tornquist, Laprida, Saldungaray, Pellegrini, Rauch y Guaminí, y la lista sigue. Sus faraónicos portales de cementerios, palacios municipales y mataderos hoy se encuentran en plena obra, gracias a la nueva mirada que se tiene de sus moles de hormigón repartidas en dos provincias, declaradas Monumentos y Bienes Históricos Nacionales. Muchos de esos edificios están en uso, pero otros, como algunos mataderos, son ruinas.

La Municipalidad de Carhué, por ejemplo, es una torre coronada con un reloj, que se faceta y se afina con el correr de los metros, mezcla de art decó, futurismo italiano y funcionalismo. La torre del Matadero Municipal de Guaminí, en cambio, es una cuchilla. No hay explicación posible para la fuente-macetero, las farolas y los bancos de la plaza Pereyra de Laprida. Ni para el círculo demencial del que emerge una cruz con la cara de Cristo en el cementerio de Saldungaray. Para el camposanto de Azul tampoco ahorró cemento: diseñó un portal de 21 metros de altura y 43 de frente. La cruz del cementerio de Laprida es considerada la segunda más alta de Sudamérica, después del Cristo Redentor de Río de Janeiro, en Brasil.

Naves nodrizas

En cuatro años, Salamone logró poner en órbita estas naves nodrizas que aterrizaron en la planicie de la pampa para señalar que acá hay un pueblo, allá otro. Son, en muchos casos, lo único que se ve desde la ruta. Significaron alguna vez una esperanza en cada terruño: una indicación de que el futuro podía estar ahí. Después, tuvieron sus décadas de vergüenza. Hubo penas y olvido. Su construcción quedó asociada con el gobernador que las encomendó, Manuel Fresco, caudillo conservador de simpatías fascistas. Bajo el lema “Dios, Patria y Hogar”, Fresco ejecutó un masivo plan de obras públicas. Tuvo dos ejecutores: Alejandro Bustillo, dado a tarea de urbanizar la playa Bristol en Mar del Plata con un estilo neoclásico, elegante, sobrio, y Salamone, que se encargó de otro tipo de edificios, que disputaban la espectacularidad y altura a las iglesias de pueblos mínimos. Circulaban en su tiempo dos dichos. Uno decía lo que Fresco dispone lo construye Salamone. El otro corregía: no se mueve un ladrillo sin que lo diga Bustillo.

Enormes portales de cementerios para enfatizar la frontera entre las ciudades de los vivos y las de los muertos (con las letras RIP en granito negro que alcanzan los 15 metros de altura). Torres municipales coronadas por relojes visibles desde todo el poblado: los pobladores son igual de pequeños para el engranaje del Estado, que todo lo ve, todo lo rige. Mataderos con aspecto cinematográfico, símbolos de la nueva industria con pretensiones sanitarias. Edificios ideológicos-simbólicos, asociados con el trabajo, el orden y la muerte.

Hay quienes lo llaman el Gaudí de las pampas, pero nada de las formas orgánicas ni los juegos de luces y colores del genial modernista catalán aparecen en la obra de este siciliano nacido en Leonforte. Lo suyo son las líneas rectas, la simetría, el elogio del gris hormigón, dureza y severidad expresiva, apelaciones a la estilística clásica de inspiración grecorromana, simplificación volumétrica y ornamental: lozas hongo, tabiques esbeltos, vigas curvas. No tiene secretos el material para Salamone. Lo que lo caracteriza quizá sea el estrafalario cruce de estilos y el exabrupto de construcciones monumentales en pueblos bajos que en los años 30 arañaban los 50.000 habitantes.

Pintura y arreglos más o menos generales ya están lavándoles la cara a 12 de estos emblemas que consagraron el uso del cemento y del hormigón armado como imagen institucional del Estado, y hoy ya estaban francamente deslucidos. El plan contempla el tratamiento de humedades y filtraciones en muros y cubiertas, reparación de grietas y fisuras en los revoques originales de las fachadas, conservación y restauración de aberturas, elementos ornamentales y grupos escultóricos, y reposición de piezas faltantes. También, la reparación o actualización de instalaciones eléctricas, sanitarias, de iluminación y accesibilidad. El programa implica una inversión de más de 500 millones de pesos.

Selección

La selección la realizó el Ministerio de Obras Públicas junto con la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, teniendo en cuenta el estado de deterioro y la distribución dentro del territorio, además de la diversidad tipológica. Comprende la conservación, restauración y puesta en valor de los palacios municipales de las ciudades de Adolfo González Chávez, Adolfo Alsina, Rauch, Alberti, Pellegrini; los cementerios de Azul y Saldungaray; la rambla y la plaza de Pringles, la plaza de Balcarce, y el matadero de Guaminí, todo en la provincia de Buenos Aires. En Córdoba, se refaccionan el Palacio Municipal de Las Varillas y la Plaza Centenario de Villa María. La convocatoria está abierta a otros municipios que cuenten con obras del autor.

“Esta inversión es parte de un programa federal que tiene que ver con recuperar nuestro patrimonio”, dice Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas. Nace como una iniciativa conjunta de los Ministerios de Cultura y Obras Públicas de la Nación, a través de la Comisión Nacional de Monumentos y la Dirección Nacional de Arquitectura. Y crecen los pedidos de reparaciones con el entusiasmo de salamónicos infiltrados en todo el organigrama. Por ejemplo, Néstor Álvarez, subadministrador del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (es decir, cloacas), exintendente de Guaminí y un apasionado por la obra del siciliano, que contagia el fervor por estos raros artefactos. “Salamone tiene eso que te atrapa, te fanatiza. Los que somos de la región crecimos viendo sus obras. Lo tenemos muy presente”, explica. Cada vez que llega a un pueblo con el ministro, arrastra a la comitiva hasta los íconos de Salamone. En Guaminí están refaccionando el exmatadero para convertirlo en un centro cultural y están poniendo en valor el palacio municipal. “Todo está diseñado por Salamone, desde las barandas y las luces hasta el sillón del intendente”, dice con conocimiento de causa, porque pasó varios años sentado en él. “No lo pensamos. Fue creciendo a demanda, fueron presentando pedidos y así nació el programa. Los edificios están bien hechos. Tienen nobleza. El matadero de Epecuén estuvo bajo el agua y hoy sigue en pie”, dice Álvarez.

La productividad de Francisco Salamone es inexplicable. La cuenta detallada enumera 73 obras en 31 localidades de 18 partidos: 11 municipalidades, 16 delegaciones municipales, 11 plazas y parques, 17 mataderos, siete portales de cementerios, cinco crucifijos, dos remodelaciones y ampliaciones, una escuela, dos mercados y un corralón. No solo diseñó esa cantidad de edificios llenos de detalles, sino que también pensó, diseñó y mandó a producir todo lo que iba adentro: desde las luminarias hasta los picaportes, con preferencias por materiales nobles. Pisos de granito, aberturas de hierro, metales cromados y opalinas en los artefactos lumínicos y carpinterías en nogal.

Manos a la obra

De los 12 proyectos, uno ya se encuentra finalizado e inaugurado, dos en ejecución, cuatro por iniciar la obra, tres en proceso administrativo y dos aún en evaluación. Pasan por todo un circuito: el Municipio presenta el proyecto en la plataforma del Ministerio de Obras Públicas y su evaluación técnica y económica es realizada por la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA). Una vez aprobado, el municipio licita las obras. Cuando han sido adjudicadas el proyecto es tomado por la Dirección Nacional de Gestión de Obras, que tiene a cargo la supervisión de la ejecución.

Ya está terminada la restauración y puesta en valor de la Plaza Centenario, Municipalidad de Villa María (Córdoba). Y por estos días está en ejecución la restauración de la rambla y plaza de Pringles, lo mismo que el Palacio Municipal de Pellegrini. El mes que viene comenzarán los trabajos en el Palacio Municipal de Adolfo Gonzales Chaves, el cementerio de Azul, la plaza Libertad de Balcarce y el Palacio Municipal de la ciudad de Rauch. Ya están aprobados los proyectos del Palacio Municipal de Adolfo Alsina, la plaza Gral. Arias y Palacio Municipal de Alberti, y el imponente portal del cementerio de Saldungaray, en la Municipalidad de Tornquist. Las obras abarcan varios aspectos. “Por ejemplo, en Azul se llevarán a cabo tareas de limpieza en toda la superficie de la portada. A su vez, se restaurarán estructuras faltantes y se harán arreglos de fisuras, microfisuras y grietas. Se destaparán desagües pluviales y se reacondicionarán las instalaciones. También se impermeabilizarán las azoteas y se realizarán trabajos de pintura en todos los elementos de herrería”, detalla Fermín Labaqui, director de Proyectos en la Dirección Nacional de Arquitectura. Otra obra grande será la puesta en valor del Matadero Municipal de Guaminí, que espera aprobación para convertirse en centro cultural: “Se realizarán tareas de limpieza y se completarán faltantes en las fachadas, se recuperarán las carpinterías teniendo en cuenta sus aspectos formales originales y se realizarán trabajos en la cubierta verificando si las pendientes de las losas son las adecuadas, según el régimen actual de lluvias de la zona. Además, se hará una verificación estructural y estudio del estado de las armaduras”.

El Palacio Municipal de Pellegrini, que está en uso, tendrá una lavada de cara, con tratamientos para la humedad. Pero lo más importante es que se hará accesible: “Se construirá una rampa de acceso para personas con discapacidad de material para reemplazar la existente de madera y se instalará un ascensor hidráulico en hall central”.

Retratos de una pasión

Hijo de un constructor italiano, nació en Sicilia en 1897 y llegó al país a los 4 años. Estudió en el Colegio Otto Krausse de Buenos Aires, donde se graduó con un título de maestro mayor de obras. En la Universidad de Córdoba se recibió de arquitecto –como su padre– y luego de ingeniero civil, en 1920, con 23 años. En 1919 había obtenido dos medallas como reconocimiento a sus diseños en exposiciones de Milán y Barcelona. En 1928 se casó con Adolfina Croft, hija del cónsul del imperio austrohúngaro en Bahía Blanca, y tuvieron cuatro hijos.

Realizó algunas obras en aquella provincia, e intentó también una carrera política en el Partido Radical, que abandonó tras perder su primera elección como candidato a senador. Quería hacer obras, y lo logró, pero no por medios electorales. De sus 70 años de vida, solo cuatro fueron así de intensos. Después de esa racha de hiperactividad, en la que vivía arriba de una avioneta que lo llevaba de una obra a otra en los 300.000 kilómetros cuadrados de la provincia, se asentó en la ciudad de Buenos Aires y se dedicó a los pavimentos. Nada más chato y poco atractivo que los pavimentos. Despuntaba el vicio del cubismo en caricaturas de personajes célebres (dibujó a Perón y a Evita, y su obra fue rechazada en un concurso por su contenido político… siguen extraviadas y adornarán algún living peronista). Solo proyectó otros dos edificios antes de su muerte, en 1959.

Su obra viaja gracias a la lente de fotógrafos profesionales, que retrataron sus perfiles de cemento. Ignacio Iasparra fue uno de los primeros, y también puso a Salamone sobre el tapete la muestra de Esteban Pastorino en la Fotogalería del San Martín en 2002, que inspiró una crónica memorable de Juan Forn, El misterio de la piedra líquida. ‘Las demenciales moles de hormigón de Salamone se alzaron en localidades ínfimas, además de perdidas’, escribe Forn. Rescata anécdotas legendarias, como la que se cuenta en Laprida. Un intendente interceptó el tren que llevaba, se cree, a Bahía Blanca las piezas desarmadas de lo que sería el enorme frontispicio de un cementerio, y a punta de pistola ordenó: “El cementerio se queda acá”.

Para quienes no conocen las obras, está en exposición en el Istituto Italiano di Cultura de Buenos Aires Francisco Salamone-Astronaves en La Pampa, una selección de las fotografías de Enrico Fantoni, también ítalo-argentino, fotógrafo e historiador (continúa hasta el 31 de octubre, en Marcelo T. de Alvear 1119). “Hice un viaje salamónico que tenía pendiente desde hace mucho. En tres días, 1600 kilómetros, pasando por Pringles, Rauch, Saldungaray, Laprida, Epecuén y otros pueblos”, cuenta. Fotos de Fantoni como las que acompañan esta nota y las que están en la exposición, se publicaron en la revista dominical de El País de España. “Lo que más impacta es la falta de contexto que tienen sus obras: parecen que descendieron del cielo y no tienen relación con el entorno, aún ahora. Un statement ideológico acerca de la supremacía de la organización civil sobre la iglesia, y símbolo de una Argentina con una proyección exportadora y fabril”, analiza.

La primera muestra que registró las obras y las mostró en la ciudad de Buenos Aires, Francisco Salamone Resurge (que inspiró a Pastorino y tantos otros a seguir la ruta de su obra), ocurrió en 1997, organizada por Edward Shaw, coleccionista, escritor, crítico de arte, fotógrafo, docente, curador, traductor y gestor cultural de origen estadounidense, que vivió en la Argentina durante tres décadas y fue redactor del diario Buenos Aires Herald. La repitió en 2012 en el Centro Cultural Borges, y se titulaba Salamone. La Consagración, con imágenes de tomadas entre 1997 y 2007 por él, su hijo Tom, y dos fotógrafos, Bebe Tesio y Gabriel Cano. Padre e hijo se había fascinado cuando se largaron a recorrer la pampa sin mapas previos, de municipio en municipio, tras la huella de Salamone. Su propósito era evangelizador: buscaban darlo a conocer, que se declare patrimonio su obra, valorizarlo en su contexto y generar circuitos turísticos en torno de su trabajo. ‘Sin duda, es una de las obras arquitectónicas de mayor potencia realizadas en la argentina’, escribía Shaw en el catálogo. Desde 2002 su obra es Patrimonio Cultural de la provincia, y todos los demás ítems también están logrados. “Cada individuo que toma dos o tres días para recorrer el camino de Salamone vuelve en un estado de euforia total. Hay que ver varios de los pueblos a la vez para poder poner la experiencia en un contexto entendible”, invitaba.

Para Pastorino fue su primer proyecto artístico. “Cuando conocí la obra de Salamone en la muestra de Shaw pensé que ese era el sujeto fotográfico que estaba necesitando para mi trabajo. Me enfoqué en él. No hubiera imaginado que existieran esas obras en la provincia. No había información de él”, recuerda. En la muestra de Shaw anotó cada localidad y se lanzó a la ruta, apenas con la guía de las indicaciones de los lugareños y un artículo del exdirector del Museo Nacional de Arte Decorativo, Alberto Bellucci, un temprano admirador y documentador de su obra. Sus tomas eran nocturnas, con cámara de formato grande, y las copiaba con un proceso del siglo XIX, a la goma bicromatada.

Disparate

“Son un disparate, una especie de bochinche en medio de la llanura”, dice con admiración el cineasta Mariano Llinás en el documental Mundo Salamone. La reinvención de La Pampa (2015), de Ezequiel Hilbert, que tras seis años de investigación recoge testimonios y ofrece visiones bellísimas de sus construcciones, que recuerdan la estética de Metrópolis. El propio Llinás expone la arquitectura de Salamone a lo largo de su (también fastuosa) película Historias extraordinarias (2008).

“La obra que Salamone hizo en cuatro años, nosotros tardamos cinco recorrerla, analizarla y publicarla”, dice en Mundo Salamone Alejandro Novakovsky, editor junto con Felicidad París Benito y Silvia Roma de la biblia de Salamone, una profunda investigación en dos tomos titulada Francisco Salamone en la provincia de Buenos Aires, publicada por la Universidad de Mar del Plata en 2011.

Hilbert es un especialista apasionado, que dicta seminarios sobre Salamone. “Mi mujer y mis amigos ya no me quieren escuchar hablar de él”, confiesa. Hilbert estudiaba hacía 10 años arquitectura, filmaba videoclips y trabajaba en un centro gráfico y en un momento se planteó una ecuación: “Me pregunté a qué me quería dedicar en mi vida, porque me gustaban la arquitectura, las cámaras, la historia y las computadoras. El resultado fue que me tenía que dedicar a los documentales de arquitectura. Era 2009, leí la nota de Forn y al año siguiente arranqué con el proyecto. No encontré otro arquitecto que me interesara más”. Está preparando un libro con las imágenes de Fantoni, y también tiene en proyecto la segunda parte de la película, centrada en los fanáticos, el misterio de una obra no atribuida y los derroteros por los que hace veinte 20 todo el mundo quiere saber de Salamone. Mundo Salamone no se estrenó oficialmente, pero se proyectó en varios municipios y en la muestra de Fantoni. “Haré una función privada con el grupo de Facebook Salamónicos, así me pongo en contacto con esa comunidad, pensando en la parte dos”, cuenta. También tiene en marcha un documental sobre Clorindo Testa, otro arquitecto genial.

A los turistas que llegan por los pueblos a ver sus obras, los lugareños los llaman, con algo de sorna, salamónicos. Son apasionados que trajinan kilómetros de rutas y, también, aportan datos y fotos en blogs y redes sociales. Quizás el más activo últimamente es Mondo Salamone (www.mondosalamone.com), que tiene un libro no distribuido aún que ya vendió la mitad de la tirada, Vistas de la pampa salamónica, con cerca de mil imágenes tomadas entre 2007 y 2021 y un mapa para seguir su camino. Es obra de Martín Aurand, digitalizador audiovisual de profesión, fotógrafo apasionado y viajante curioso de la arquitectura. Tiene en curso un ensayo fotográfico sobre entradas de pueblos, y otro llamado Pampaland. “Estoy obsesionado con la provincia de Buenos Aires y las construcciones particulares, extrañas, que tiene… Monumentos, iglesias. Salamone es la punta de un iceberg. Al ser la provincia una llanura, estas construcciones tienen otro sentido”, dice. De esos otros constructores anómalos será su próximo libro.

El galerista Gabriel Bitterman acaba de hacer la ruta salamónica. Reunió información, armó su propio mapa y un día antes de partir dio con el libro de Aurand. En cinco días, con esa guía, hizo su recorrido por 12 lugares y 40 obras. “Es sorprendente tener obras monumentales en pueblos tan chiquitos, todas con un nivel de detalle y calidad que es una locura. En lugares donde las casas no tienen más de dos pisos, los palacios municipales tienen torres de 40 metros. No repite ninguna obra. Cada sillón, cada plaza es distinto de otros. En algunos lugares no saben mucho de Salamone, pero en otros hay centros de interpretación”, dice.

Lo inspiraron para viajar los relatos de Mariana Enríquez sobre cementerios de su libro Alguien camina sobre tu tumba, en el que se detiene en los de Salamone. La autora escribe desde las jornadas dedicadas a su obra en Azul, en 2009, y dice: ‘Como toda la arquitectura de Salamone, tiene una minoría intensa de fans y una mayoría de habitantes que conviven con la obra, acostumbrados, pero, sobre todo, resignados’. Uno de aquellos fans le informa que el Cristo del cementerio de Laprida se ve desde 15 kilómetros de distancia y la portada del cementerio de Saldungaray, desde 10 kilómetros. Enríquez describe al Ángel Exterminador del cementerio local como ‘una deidad egipcia dispuesta a arrancar y pesar un corazón’… Contagia o espanta, según el caso, las ganas de viajar. Así es Salamone: despierta pasión o rechazo, nunca indiferencia.

Balcarce tiene uno de los pocos centros de interpretación de la obra de Salamone. Guaminí y Carhué se unen para celebrar fines de semana salamónicos, con visitas y excursiones, avistaje de aves, museos abiertos hasta la noche y excursiones al exmatadero de Epecuén. Coronel Pringles celebró sus 140 años y contrató a Paola Salamone, sobrina del creador del Palacio Municipal, para homenajearlo con un concierto lírico. Villa María cumplió su 155° aniversario y reinauguró la Plaza Centenario, recién renovada, con el espectáculo Salamone Music, que a través de melodías repasa la historia del inefable constructor. Real Salamone Music es el primer álbum musical y multimedia dedicado a la obra y vida de un arquitecto, obra del compositor Alejandro Miniaci: sonidos clásicos, a veces pomposos, timbales, coros… wagnerianos. Los videoclips son composiciones animadas e intervenidas de mataderos, cementerios y palacios municipales salamónicos. Pero también hay ataques a su obra: en 2021, una pareja de General Rodríguez fue arrestada cuando escapaba a campo traviesa después de hacer una pintada a favor del veganismo en el exmatadero municipal de Carhué. ‘Qué asco la carne’, escribieron en letras tamaño Salamone.

El ingeniero-arquitecto terminó sus días enfermo (resistió una diabetes y ocho infartos hasta los 62 años) y retirado de las grandes obras. Tuvo que exiliarse de apuro en Montevideo por una investigación por irregularidades. A los tres años fue sobreseído y pudo regresar, reivindicado. Alejado desde temprano de la Sociedad de Arquitectos, mantuvo una tertulia animada en su palacete de Uruguay al 1200. Escribe Forn que hay dos edificios en Buenos Aires que llevan su firma: uno en la esquina de avenida Alvear y Ayacucho; el otro, en la calle Zufriategui, que fue sede de su empresa de pavimentación y quedó bajo la sombra de la unión de las avenidas General Paz y Del Libertador cuando se construyó el puente de la Lugones. De sus casi 70 construcciones pampeanas, solo una no resistió el paso del tiempo: una fuente frente al palacio municipal de Balcarce, que en el pueblo todos llamaba la torta de bodas y que fue derrumbada por el gobierno posterior.

Se lo sitúa dentro del art decó, pero su eclecticismo lo excede. También se le podría decir posmodernista, neocolonial, vanguardista, futurista, cubista y bauhausiano. Faraónico. “Monumentalismo wagneriano”, lo definió Bellucci en la película de Hilbert. Nada se sabe de sus motivaciones y pensamientos. No dejó nada escrito. Juan Ignacio Ruffa, en el libro Francisco Salamone. Cine y eugenesia en la obra pública bonaerense, sentencia: “Encasillar el trabajo de Salamone al art decó es un reduccionismo imperdonable (…). Salamone tomó elementos del art decó y los dotó de una mirada personalísima, como también lo hizo con otros estilos”. Arquitecto, ingeniero, diseñador, caricaturista, pintor… Prolífico, singular y rotundo, eso nadie lo discute.

Maria Paula Zacharias (publicado por La Nación el 28/10/2022)

Fuente: Edificios estrambóticos. Un ambicioso plan de restauración vuelve a dar brillo a la desmesurada obra de Francisco Salamone – LA NACION

Adrogué: empezaron amasando en el patio y hoy su pizzería fue elegida entre las 50 mejores del mundo

Ti amo (@tiamo.pizzeria) es una pizzería italiana ubicada en la localidad de Adrogué, partido de Almirante Brown, que se convirtió en una de las mejores pizzerías italianas del mundo y la número 1 de Sudamérica. Para conocer más sobre su historia, Infocielo charló con Victoria Santoro, una de sus fundadoras.

Victoria, su hermana, Carola y su mamá, Susana, se dedicaban hacía más de diez años al rubro de la indumentaria en Adrogué. Pero como emprendedoras y fanáticas de la pizza, sentían que tenían que animarse a hacer algo distinto.

Por lo tanto, en 2019 construyeron un horno de barro pequeño en el patio de su casa y comenzaron invitando a sus amigos y familiares a su nuevo emprendimiento: Ti amo, pizzería secreta. Dos o tres veces por semana, quienes se iban enterando de esta joyita que se forjaba en el patio de una casa de Adrogué se acercaban para degustar de las delicias creadas por estas tres mujeres junto a Martiniano Berrud, pareja de Victoria.

“En la semana trabajábamos en nuestros trabajos. Cuando llegaba el jueves organizábamos y el viernes, sábado y domingo hacíamos las cenas. Por eso pizzería secreta”, contó Victoria en diálogo con Infocielo.

Lejos de lo se pensaría, esta familia no comenzó este emprendimiento con una formación culinaria, ni conocimientos de sobre pizza italiana. De una manera autodidacta, los cuatro aprendieron a través de videos de YouTube, clases online e información que encontraban en internet.

“Mucha gente piensa que no puede lograr algo porque no tiene la capacitación o no tiene las herramientas. Como nosotras trabajábamos todo el día no teníamos la posibilidad de estudiar. El proceso de aprendizaje fue nosotras investigando, probando y creando nuestra propia receta”, aseguró Victoria.

Ante el éxito de Ti amo, el grupo de emprendedores se animó a dar el salto y abrió su primer local. Sin embargo, la pandemia frustró sus planes y tuvieron que reinventarse para no abandonar este prospero proyecto.

“Teníamos el local, pero no podíamos trabajarlo. Entonces comenzamos a hacer pizzas frizadas. Cocinábamos, las sellábamos al vacío y recorríamos todo zona sur entregando pizzas. Era bastante agotador. Fue el momento más difícil de nuestra vida como emprendedoras. Hemos vivido crisis, pero como esa ninguna”, agregó.

Cuando finalmente lograron abrir el local, en agosto de 2020, solamente pudieron vender a través de take away. Eran únicamente los cuatro trabajando a todo pulmón. Los clientes no podían hacer pedidos y muchas veces esperaban hasta una hora y media por una pizza en la vereda en pleno invierno, lo cual dice mucho de la calidad de los productos de Ti amo. “Ahora lo veo como una locura, pero la gente lo hacía”, expresó Victoria.

Luego de haber comenzado con solo 30 clientes en el patio de su casa, muchos de ellos familiares y amigos, ahora cada fin de semana llegan a atender aproximadamente 900 personas en el local ubicado en diagonal Toll al 1240.

La pizza de Adrogué entre las mejores del mundo

A principios de septiembre de este año, Ti amo fue ubicada en el puesto 50 de las 100 mejores pizzerías italianas del mundo y como la mejor de Sudamérica por la prestigiosa guía internacional “50 Top Pizza”.

No se trata de un concurso, donde los pizzeros se pueden presentar y participar. Sino que son inspectores anónimos de todo el mundo que conocen de la gastronomía local y concurren a las pizzerías que están haciendo ruido en la zona.

“Esta organización no premia pizzerías argentinas. Por lo tanto, no estamos compitiendo con pizzerías argentinas de Avenida Corrientes. Es una organización que premia pizzerias que representen la cultura italiana”, explicó Victoria.

Ante la nominación a este premio, Victoria y Carola viajaron a Italia y asistieron a la premiación en el Palacio Real de Nápoles. Además, recibieron un premio especial llamado “One to watch”, consiste en distinción que las coloca dentro de las pizzerías que van a dar una sorpresa el próximo año.

“Es como que estás en la mira. Es espectacular. Una vez que baja la adrenalina sabes que tenés que duplicar la oferta y hacer que sea mejor para el año que viene y estar al nivel que ellos creen que estamos. De esa manera, poder traer otro premio y tener una mejor posición”, sostuvo.

Esta premiación generó una enorme repercusión. A pesar de estar acostumbrados a llenar el local, ahora trabajan con una semana de anticipación para reservar. Pero a su vez, llevó a que la ciudad de Adrogué esté en boca de todo el mundo.

“Viene gente de todo el mundo que buscan dónde está Adrogué, lo cual me parece que da un valor espectacular a la ciudad. Este reconocimiento puso a Adrogué en el mapa gastronómico. Es muy fuerte porque los que están en el ranking son todas personas de ciudades muy importantes del mundo y ahí también está Adrogué. Para nosotros estar más arriba que una pizzería italiana fue muy emocionante”, cerró Victoria.

Agustina Gómez (publicado por InfoCielo.com el 25/09/2020)

Fuente: Comenzó como una pizzería en el patio de una casa de Adrogué y ahora es una de las 50 mejores del mundo | Infocielo

Emigrar a Italia: los 4 trabajos más demandados

Italia se convirtió en uno de los destinos más elegidos por los argentinos a la hora de buscar nuevos horizontesdebido a la inflación y la inestabilidad política y económica que enfrenta Argentina.

Algunas comunas y pueblos se encuentran casi despoblados y son ideales para los extranjeros que deseen empezar de cero, ya que el Gobierno otorga facilidades para que los extranjeros emigren y residan en estos sitios.

En cuanto a las oportunidades de trabajo, según el sitio web Yo Extranjero, hay una crisis laboral que se resume en la “emigración de empresas italianas a otros países donde se paga menos impuestos, por lo que en la actualidad hay más de 50 mil puestos de empleo vacantes“. Te contamos cuáles son.

Según Glassdoor, el sitio web de empleos y reclutamiento del mundo, un analista programador gana 31.715 euros al año en Milán.

Enfermeros

El blog “Sacar ciudadanía italiana”, en tanto, informa que un enfermero gana 1400 euros por mesUn psicólogo hasta 1800 euros y un dentista hasta 3000 euros por mes.

Responsable comercial de ventas

Puede ganar entre 2000 y 2300 euros por mes.

Cocineros

Un cocinero, chef o sommelier gana entre 1300 y 1600 euros.

Italia tiene alrededor de 61 millones de habitantes, lo que genera que sea el cuarto país más poblado de la Unión Europea y el que más turistas recibe por año. Una de las ventajas de emigrar a este país radica en que los italianos cuentan con varias costumbres similares a la de los argentinos, tales como hacer reuniones con los amigos, salir a comer, o tomar vino, acompañados de una buena conversación, a diferencia de otros países de Europa.

¿CUÁLES SON LOS PUEBLOS MÁS HERMOSOS PARA IRSE A VIVIR EN ITALIA?

CASTELMEZZANO

Castelmezzano es un municipio situado en el territorio de la provincia de Potenza, en Basilicata. Se caracteriza por ser uno de los pueblos más antiguos del país y está rodeado de senderos, montañas, y casas antiguas.

Los turistas que vayan a este lugar podrán observar rocas areniscas, esculpidas por los agentes atmosféricos, junto a grandes esculturas naturales. El silencio forma parte de este lugar también. El pueblo es ideal para los turistas que son amantes al ciclismo, treckking, y escalada de rocas.

PIETRAPERTOSA

Es otro de los pueblos ideales no solo para hacer turismo, sino para quedarse y empezar una vida de cero en Italia. Ubicado en un municipio de 1.314 habitantes de la provincia de Potenza. Se encuentra compuesto completamente sobre rocas, adaptándose a un paisaje accidentado y difícil de modelar. Actualmente es un municipio de 1.314 habitantes.

POSITANO

Positano está ubicada en la región de Campania en el Sur de Italia a orillas del golfo de Salerno, a unos 40 km de Nápoles. Actualmente, se encuentra compuesta por 3862 habitantes y es uno de los pueblos más famosos de Italia, y es un lugar donde el turismo internacional rebasa por doquier.

Este pueblo se encuentra rodeado de piedras, calles estrechas y empinadas, rodeadas de tiendas de ropa y cafés. Durante parte de los siglos XIX y XX, una porción significativa de los habitantes del pueblo emigraron a Estados Unidos para escapar de la pobreza y tener una vida mejor.

Fuente: Emigrar a Italia: los 4 trabajos más demandados y los pueblos más hermosos para vivir – El Cronista

La BBC comparó el “éxodo de jóvenes profesionales” de Argentina con el de la crisis de 2001

Al principio del artículo, comienzan comparando la actual situación con la emigración masiva que se vivió en el 2001, con la crisis que se desató luego de la pesificación de los ahorros, la seguidilla de 5 presidentes en una semana y las manifestaciones que dejaron muertes por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Cuántos argentinos emigraron del país

Según publica la BBC, “entre septiembre de 2020 y junio de 2021 casi 60.000 personas emigraron. Eso equivale a unos 200 emigrantes por día”. Y si bien aclara que en 2001 no hubo datos específicos de la migración, citaron un trabajo publicado en 2003 por el sociólogo Fernando Esteban, que estimó que entre 2000 y 2001 “abandonaron el país 118.087 argentinos“.

Tomando eso como parámetro, se puede estimar que en esa época los emigrantes fueron, en promedio, unos 160 por día.

Pero además, advierten que se trata de un éxodo “sin precedentes” porque “la cifra corresponde a las personas que pusieron ‘mudanza’ como motivo de viaje en su declaración jurada, previo a dejar el país. No obstante, expertos señalan que el número de emigrantes podría ser mucho mayor, ya que no todos los que planean irse de forma definitiva lo reconocen en sus documentos de viaje”.

“No solamente se van los que declaran mudanza; hay otros que declaran viajar por turismo o estudios, pero que también pueden ser emigrantes“, advirtió a A24 el director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (IPMA), Leilo Mármora.

Fueron más de 445.000 los argentinos que viajaron por “turismo” durante esos 10 meses, y casi 15.000 lo hicieron por “estudio”. Otros 180.000 declararon “residencia” como motivo de su viaje, mientras que más de 142.000 dijeron que se iban por “trabajo”.

Quiénes eligen irse del país

Por otro lado, a través de las entrevistas a argentinos que se van llegan a la conclusión de que en este caso la migración es por parte de jóvenes profesionales, calificados, lo que significa “una pérdida importante“, con una buena posición económica y trabajo, pero desesperanza en el futuro.

“Esto difiere de lo que pasó en 2001, cuando la emigración era mucho más heterogénea, tanto desde el punto de vista etario como profesional, e incluso socioeconómico. Otra diferencia es que, hace dos décadas, muchos se fueron con lo poco que tenían -un gran número había perdido la mayor parte de sus ahorros en el llamado “corralito” financiero-“, escribieron.

“Ahora, en cambio, los emigrados parecen estar viajando mucho mejor preparados, tanto logística como económicamente”, concluyeron.

Fuente: La BBC comparó el “éxodo de jóvenes profesionales” de Argentina con el de la crisis de 2001 | Perfil

Cuáles son los trabajos con los mejores salarios en la Argentina: pagan hasta $4 millones

La inflación es el enemigo número uno de los salarios. Mientras que los economistas prevén una suba de precios en torno al 100% en 2022, de acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, muchos hogares se las rebuscan para llegar a fin de mes. Sin embargo, en un país donde el salario mínimo no cubre siquiera la canasta básica alimentaria, hay algunos puestos de trabajo que permiten ganar hasta $4 millones por mes.

El dato surge de un relevamiento que realizó Adecco Argentina sobre el mercado laboral argentino, con el fin de que sirvan como referencia en materia salarial y de beneficios para lo que resta del año y para 2023. Para el año entrante, las empresas proyectan ajustes salariales no menores al 65%, y en algunos casos llegan al 80%.

“La incertidumbre lleva a muchos talentos, sobre todo en roles que tienen alta demanda y poca oferta, a migrar al mercado independiente, con el objetivo de tener un mayor control de sus ingresos y a negociar sus honorarios en dólares. Un claro ejemplo de esto es el aumento de la cantidad de trabajadores autónomos y monotributistas que se registraron en la AFIP en los últimos tiempos”, remarcaron.

No obstante, dentro del mercado laboral, hay algunos puestos que se destacan. Uno de los mejores pagos de la Argentina es el de ventas y marketing, encargado de organizar y controlas la implementación y ejecución de programas para maximizar los márgenes de rentabilidad de la compañía. El sueldo de un gerente comercial puede oscilar entre los $320.000 en una empresa pequeña de Buenos Aires, hasta un máximo de $4 millones en una gran compañía.

El salario puede variar dependiendo del tamaño de la firma y la zona geográfica donde resida. Por ejemplo, ese mismo gerente en una empresa grande de la Patagonia cobra $1,6 millones, $1 millón en la región de Cuyo, $923.000 en el centro, y $879.876 en el norte del país.

Otro de los trabajos con mejor remuneración es el de gerente de informáticaPara trabajar en una pequeña y mediana empresa, las ofertas más tentadoras son en la Patagonia, donde el mínimo es de $438.980 y el máximo de $598.330. En cambio, en compañías grandes conviene Buenos Aires, ya que los trabajadores que tienen ese puesto se llevan al bolsillo desde $685.420 hasta $1.584.000.

A modo de comparación, ese mismo puesto, en una empresa grande, se paga hasta un máximo de $1.137.160 en la Patagonia; en el centro, $1.129.830; en Cuyo, $630.748; y en la región norte, $534.220. “Considerados como las estrellas del mercado laboral, fueron revalorizados durante la pandemia y con grandes dificultades para conseguir sus servicios ampliamente cotizados”, agregó el informe.

En el rubro industrial, un gerente de abastecimiento y logística puede llegar a ganar en una pequeña empresa entre $282.684 (norte argentino) y $598.626 (Cuyo). En cambio, en una gran compañía, los salarios máximos varían entre $497.048 (norte) y $1.046.279 (área metropolitana de Buenos Aires).

En tanto, un gerente de recursos humanos en planta recibe hasta $588.227 mensuales si trabaja para una pyme patagónica, mientras que ese trabajador en el AMBA recibe $458.479. En una empresa grande, los salarios máximos son de $1.276.669 y $1.000.612, respectivamente.

En el área de oficina, un jefe de relaciones laborales gana en una empresa chica algo más de $294.000 en la Patagonia, y casi $680.000 si es para una compañía grande. Mientras que en finanzas y legales, un oficial de negocios de sucursal semi senior que reside en la misma región cobra $367.500 en una pyme, y $378.000 en una grande.

Otros de los trabajos mejores pagos es el director técnico, dentro del área de medicina y ciencia. Un empleado en una empresa chica de Buenos Aires, puede llegar a cobrar $535.200; mientras que en una corporación, asciende a $1.092.000.

Por último, se encuentra el rubro de gas y petróleo. De acuerdo con el relevamiento de Adecco, un ingeniero de proyectos que trabaja en la Patagonia, percibe casi $350.000 si es para una empresa pequeña, y hasta $875.000 si es en una gran compañía.

Fuente: Cuáles son los trabajos con los mejores salarios en la Argentina: pagan hasta $4 millones – LA NACION

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